Esta noticia me causa un dilema de lo más tonto. Los libros de Harry Potter no son para críos pequeños (el cuarto y el quinto libro pesan más que algunos niños, así que si no los pueden coger que alguien me explique cómo los van a leer...) sino para chavales entre 10 y 15 más o menos (confieso tener bastante más de 15 y haberlos leído

).
Los primeros libros son más light, perfectos para chavales de 10 u 11 años, pero la Rowling ha ido haciendo crecer a los personajes y aumentando la tensión de las historias según iban creciendo los protagonistas. Sólo por poneros un ejemplo, en el quinto libro Harry pasa clarísimamente por esa etapa tan desagradable que recordareis si no sois muy mayores o sufrireis en vuestro propios hijos si rondan los 15: carácter irascible, colérico, un tanto intrasigente, egocéntrico, el rey del "porque tú lo digas"... Imagino si se lleva al cine lo que habrá que oir sobre la mala influencia que ese comportamiento puede tener en "nuestros hijos". Aunque a Potter sólo le dura un año (en el sexto libro parece haberlo superado) que los padres de quinceañeros no se hagan ilusiones: dura más

Y me pregunto ¿que una peli sea oscura y tenebrosa justifica que un chaval de 10-11 años no pueda verla si ya se ha leído el libro con el beneplácito de sus santos progenitores? Lo cierto es que no es mucho más oscuro que el segundo. Imagino por dónde vienen los tiros. Hay una muerte al final del libro, cosa que no había pasado antes en la saga de Potter y el final no es tan feliz como en entregas anteriores (no diré más para no fastidiar la peli o la lectura). Supongo que los censores británicos pensarán que enfrentar a tan tiernos infantes a la muerte y la maldad puede ser contraproducente. Me da que, por desgracia, a esa edad están bastante más espabilados de lo que presupone la censura, sobre todo si en los colegios siguen insistiendo a los chicos que deben ver los telediarios y leer de cuando en cuando el periódico (eso sí que es francamente peligroso para su salud mental).
Lo siento por los padres británicos, que tendrán que aguantar las rabietas de sus retoños...