En un mundo mejor
SINOPSIS: La historia va desde un campo de refugiados en África hasta la cotidianidad grisácea de una ciudad danesa de provincias. Las vidas de dos familias se entrecruzan y nace una extraordinaria, aunque arriesgada amistad. Pero la soledad, la fragilidad y la tristeza están esperando para aparecer. Muy pronto, la amistad se transforma en una peligrosa alianza y en una persecución desaforada con la vida en juego.
CRÍTICA: El título original de la película que gano este año el Oscar a la mejor película de habla no inglesa es Hævnen, como el danés no es mi fuerte, consulte en google el significado de la palabra, esta es Venganza, y desde luego es un título mucho más acertado que el que se le ha dado a la película en español e ingles...
Christian acaba de perder a su madre y junto a su padre vuelve de Londres a Dinamarca para empezar una nueva vida, por otro lado los padres de Elias se han separado y mientras el tiene que sufrir humillaciones día tras día, en el momento de conocerse su vida da un vuelco continuo... y de que forma.
La película consigue crear un terrible mundo de violencia alrededor de estos dos niños, desde la impresionante escena en el lavabo al principio de la película, hasta el terrible acto que supondrá la consecuencia final. Pero no solo se queda en estos actos, si no que sus palabras, fruto de ese gran guión que construye también a unos personajes perfectos, hasta incluso sus miradas alzan la voz por esta violencia.
La labor de casting con los dos chavales es maravillosa, como ya he dicho, solo con la mirada son capaces de transmitir todo ese odio que reside en ellos, ambos se encuentran genial y son una pieza fundamental sobre esta película, tampoco se encuentran mal sus compañeros adultos, pero ellos tienen mucha menos importancia en la película.
Por que sí, En un mundo mejor es una historia sobre estos chavales, dónde obviamente los adultos tienen su parte de importancia, especialmente el padre de Elias que proporciona una de las escenas que da pie a su desenlace, pero dan mucho menos juego, tanto la madre de Elias como el padre de Christian son personajes casi testimoniales, y al padre de Elias, único personaje adulto que llega a tener algo de importancia le toca bailar con la más fea, que son esas escenas en África casi metidas a calzador y que no tienen ningún valor para el desarrollo de la película.
Aunque la película es bastante lenta no llega a hacerse pesada y la dirección de Susanne Bier que vuelve a su país natal después de dirigir la floja "Cosas que perdimos en el fuego", es soberbia. Película totalmente recomendable, y justa ganadora del Oscar este año.
Nota: 7,5