Control

SinopsisBiografía de Ian Curtis (
Sam Riley), cantante de la banda Joy Division que, a pesar de su corta carrera musical, es considerado como uno de los grupos más influyentes de finales de los 70. La película está centrada en la introspectiva personalidad de Curtis, la relación con su mujer Deborah (
Samantha Morton) y el progresivo deterioro de la salud mental del cantante causada por el estrés de sus actuaciones, su epilepsia y sus aventuras extramatrimoniales con una periodista que sigue al grupo (
Alexandra Maria Lara).
CríticaPrimera película detrás de las cámaras del afamado fotógrafo y director de vídeos musicales,
Anton Corbijn, aunque él no es un novato en el campo de la música. El característico estilo en blanco y negro del fotógrafo ha servido para retratar a conocidas estrellas de la música como Depeche Mode o U2 (suyas son, por ejemplo, las imágenes que ilustran el gran Joshua Tree y que incluso dieron título al album).
Corbijn conoció personalmente a Ian Curtis ya que Joy Division fueron uno de sus primeros clientes. De cualquier forma, el guión no está basado en experiencias personales de Corbijn, ya que sólo conoció tangencialmente a Curtis, sino en un libro biográfico de Deborah Curtis, mujer de Ian, llamado
Touching from a distance (Tocando desde la distancia). La película efectivamente contempla a Ian desde la distancia ya que su progresivo aislamiento de los que le rodeaban probablemente hacía difícil saber qué es lo que pasaba por su cabeza. En este sentido, la película no trata de exaltar la figura de Ian, de hecho, se nos muestra muchas veces con actitudes totalmente despreciables, pero tampoco pretende hacer un juicio de valor sobre sus actos. En definitiva, trata de ofrecer un retrato fiel del personaje y, a pesar que desconozco por completo el personaje real de Curtis, a mi me ha convencido completamente.
Fiel a su estilo, Corbijn rueda la película en un evocador blanco y negro. Como era de esperar, la fotografía es brillante pero es de agradecer a Corbijn que no se lleve en ningún momento por el efectismo y que deje que el peso de la película lo lleven los actores y sus interpretaciones. Especialmente brillante está el protagonista, el desconocido Sam Riley. Samantha Morton también está muy bien en su papel de esposa sufrida a la que Ian mantiene alejada de su otro mundo como músico. A pesar de su buena actuación, su papel se me antoja un tanto maniqueo ya que siempre aparece mostrada bajo una luz demasiado positiva y casi como una martir. En el otro lado, el personaje de la amante de Ian, Annik, y de los otros componentes de la banda están dibujado con unos trazos demasiado ligeros como para conocer realmente su personalidad. Me imagino que todos estos defectos vendrán ocasionados por el material original que, en definitiva, fue escrito por la propia mujer de Ian.
Es evidente que en una película de este tipo la música no puede faltar. En esta ocasión, la fenomenal banda sonora está formada por canciones de la época, temas propios de Joy Division y un conjunto de temas instrumentales compuestos expresamente para la ocasión por New Order, la banda formada por los miembros de Joy Division después de la muerte de Curtis que de esta forma aportan su particular homenaje a su persona. Es de destacar que los temas en directo son tocados por los propios actores de la película con resultados francamente buenos, fundiéndose en ocasiones los temas originales con las versiones actuales de forma casi imperceptible. Estas actuaciones en directo son uno de los puntos fuertes de la película, con Sam Riley imitando perfectamente los extraños bailes de Curtis, tan espasmódicos que cuando sufría ataques epilépticos en el escenario el público no llegaba a distinguir si eran parte de la actuación o reales.
En cualquier caso, no hace falta ser un amante de la música de Joy Division para disfrutar la película, de lo mejorcito que he visto últimamente. A pesar de que en el inicio de la película pueda parecer que las situaciones se resuelven de forma un tanto simplista, a medida que transcurre la película esta va ganando en intensidad a medida que la vida de Curtis se complica, hasta llegar al emotivo final adornado por Atmosphere, mi tema favorito de los Joy Division.
Positivo:- Las actuaciones.
- La fotografía y ambientación.
- La música.
Negativo:- Me hubiera gustado que el resto de miembros de Joy Division hubieran sido algo mejor retratados.
- Algunos toques cómicos no acaban de funcionar del todo bien dentro del contexto de la película.
Nota: 7.5/10