Una historia verdadera
Road movie a 20 km/h
SinopsisAlvin Straight (
Richard Farnsworth), un anciano que vive en un pequeño pueblo del medio oeste de Estados Unidos, recibe la noticia de que su hermano ha sufrido un ataque al corazón. A pesar de que les separan 10 años de no hablarse tras una discusión y 500 km de distancia, Alvin no duda en emprender un viaje para reconciliarse con su hermano usando el único medio de transporte del que dispone: su segadora de cesped.
CríticaAl ir a ver una exposición de pintura abstracta y las obras que allí se exponen, muchas veces uno se pregunta si realmente algunos de esos pintores son auténticos artistas o timadores profesionales. Me imagino que no seré el único que se habrá preguntado si esta gente sería capaz de pintar un cuadro al estilo clásico y no sólo cuatro líneas rojas sobre un fondo negro.
Mucha gente puede tener esta misma sensación al presenciar la mayoría de las películas de
David Lynch. Afortunadamente, para quitarnos de la cabeza cualquier posible duda sobre su calidad artística, Lynch no tiene sólo películas raras sino que también es capaz de ofrecernos joyas al estílo del cine más clásico como lo muestra "
Una historia verdadera".
No obstante, el que la película tenga una estructura clásica líneal con introducción-nudo-desenlace, no significa que Lynch se rindiera a las tendencias que dicta el cine más comercial. El veterano reparto no invitaba a que hordas de quinceañeros acudieran a verla y el ritmo de la cinta no es más rápido que el de la segadora de cesped que conduce Alvin. Tristemente, a pesar de recibir muy buenas críticas, el resultado fue que esta maravillosa película pasara prácticamente desapercibida en el momento de su estreno, siendo dejada de lado por el gran público e incluso por admiradores de Lynch que sentían que había traicionado su personal estilo haciendo una película Disney.
Técnicamente la película es impecable. Lynch, contenido en sus rarezas, pone en la mayoría de sus escenas una emotividad increíble y que tan pronto nos regala una sonrisa en la boca como una lágrimilla en el ojo. La fotografía de los paisajes americanos por parte de
Freddie Francis es bellísima, así como la banda sonora de
Angelo Badalamenti, habitual compañero de correrías de David Lynch que aquí firma uno de sus más brillantes trabajos.
Los actores también brillan a gran nivel, especialmente un excelente
Richard Farnsworth que lleva sobre sus hombros casi todo el peso de la película. Aunque mínima, la presencia de
Harry Dean Stanton también es destacable, así como la de
Sissy Spacek, en el papel de hija de Alvin aunque, uno de los mayores reproches que se le podría hacer a la película es que la desconexión entre esa primera parte de la cinta en la que aparece la hija con la segunda parte que narra el viaje de Alvin.
La carrera de Richard Farnsworth en el mundo del cine es de lo más curiosa. Empezó muy joven sus andanzas como especialista, trabajando en películas como "
Un día en las carreras", "
Espartaco", "
Los diez mandamientos" o "
Lo que el viento se llevó". No fue hasta que superó los 50 años cuando sus grandes cualidades como actor "serio" se hicieron notar, llegando a estar nominado para el Oscar al mejor actor secundario en "
Llega un jinete salvaje y libre". Cuando estaba ya prácticamente retirado, en el año 1999 David Lynch le llamaría para protagonizar "
Una historia verdadera", película que le conseguría la nominación al mejor actor principal en los Oscar del año 2000. Este premio habría sido un gran colofón a su carrera ya que esta fue su última película. Ese mismo año Richard se suicidó pegándose un tiro al serle diagnosticado un cáncer terminal. Farnsworth tenía 80 años de edad.
Sorprendentemente, la historia está basada en un hecho real. Existió un Alvin Straight que en el año 1994 realizó el viaje que se describe en la película para visitar a su hermano enfermo. El título original, "The Straight Story", es bastante ambigüo y admite múltiples interpretaciones, todas ellas válidas: La historia de Straight (el protagonista de la película), La historia lineal/recta (en contraposición al cine habitual de David Lynch, mucho más retorcido, o La historia correcta (en referencia en que el protagonista hace lo correcto en su odisea para visitar a su hermano).

El argumento es extremadamente sencillo estando centrado en el viaje de Alvin y en sus encuentros con gentes de toda condición y edad a lo largo del camino. En estos encuentros, Alvin escucha cuando siente que el otro tiene que hablar y habla cuando el otro necesita de sus palabras. Así, a la vez que empatiza con las gentes que se encuentra en el camino permite al espectador conocer poco a poco más en profundidad a este peculiar personaje, con sus recuerdos impregnados de momentos trágicos y alegres que, a lo largo de su vida, le han permitido llegar a comprender cuáles son las cosas que realmente merecen la pena en este mundo. Los silencios, las pausas, las miradas, las frases cuidadosamente estudiadas hacen que cada uno de estos encuentros sea una pequeña delicia.
Esta aparente sencillez de la película es uno de los atractivos de la misma, en un viaje que, en una especie de metáfora de la vida, lo importante no es sólo llegar a tu destino sino disfrutar del camino, de esos pequeños momentos que en nuestro frenético día a día pasan desapercibidos. Porque, quizás, en el fondo, lo mejor de la vida sea simplemente sentarte a contemplar las estrellas en compañía de tu hermano.
Nota: 9/10