La doy un 6.0/10, a ver si hoy puedo verme 'Carretera perdida', otra "Road Movie" también de Lynch.
Normal que le dieses un 3, si te esperabas una Road Movie sólo porque se llamaba 'Carretera perdida', apañaos vamos

Después de leer la crítica del señor Lobo, poco hay que decir. Coincido con todo lo que son letras, absolutamente con todo, a ver si algún día aparece con tantas ganas de escribir como tenía antes, porque todas sus críticas son una delicia. En la nota, le daría un poco menos, pero lo normal sería que con el revisionado le diese un 9 sin dudarlo dos veces, porque me da a mí que lo mío con esta película va a ser igual que con 'Pequeña Miss Sunshine': directa al corazón y con revisiones aún más. De hecho, no hace ni una hora que la he visto y ya quiero volver a hacerlo.
Un director, para llegar al calificativo de “gran director”, no puede conformarse con participar en un único género o centrarse en un único estilo, debe intentar hacer cosas diferentes a las que suele hacer e intentar tocar todos los géneros que pueda. Un ejemplo clarísimo es el de Stanley Kubrick, un mítico director que ha hecho de todo: terror, ciencia ficción, cine bélico, romance, cine histórico e incluso comedia. Si algo demuestra esta película, es que David Lynch tiene muchísimo talento, un talento innato que lo convierte en uno de los mejores directores de los últimos años. Si después de ver ‘Mulholland Drive’, ves ‘The Straight Story’, es imposible creerse que las dos películas han sido dirigidas por el mismo hombre, porque son extremos opuestos, aunque las dos sean más o menos de la misma calidad (abrumadora). La diferencia reside en que una destaca por su complicado argumento y su inquietante ambientación, mientras que la otra lo hace por ser sencillamente preciosa, con una historia tan sencilla, que es genial. ‘Una historia verdadera’, es así, encantadora, mágica, sencilla y que va directa al corazón. Una joya que nadie debería perderse.
Todo se complementa casi a la perfección para dejarnos una de las películas más bellas de los 90, si no es la que más. Un Lynch muy inspirado detrás de las cámaras nos enseña la emocionante historia de Alvin Straight, un hombre de 73 años encantador que se embarca en una increíble y surrealista hazaña: ir de un condado a otro en un cortacésped. ¿Dificil de creer, no? Pues cuando te das cuenta de que eso, pasó de verdad, lo único que queda es aplaudir a ese tal Alvin. El director logra que algo tan lento y aburrido como es un viaje en cortacésped de cientos de kilómetros se convierta en algo ameno, muy interesante, con algún momento bastante emocionante y, ante todo, con una belleza en cada uno de los planos dónde las palabras, sobran. De esto último también se encarga el director de fotografía, Freddie Francis, con unas imágenes ya de por sí solas maravillosas, que mezcladas con una de las BSO más bonitas que recuerdo haber escuchado en mi vida nos regala momentos en lo que es realmente difícil no emocionarse. En el aspecto técnico, no tengo ningún reproche pues es de matrícula de honor.
El plantel de personajes, no es muy amplio que digamos. Tenemos a Sissy Spacek haciendo de la hija del protagonista, una chica “lenta” de mente como dirían algunos y que consigue plasmar esa personalidad lo suficientemente bien como para que nos la creamos el poco tiempo que sale. El resto de personajes son muy secundarios y tienen poca importancia realmente: algunos solo salen al inicio, otros en el nudo y otros a medida que van pasando los kilómetros, como la adolescente (hay un momento muy tierno entre ella y Alvin) o la chica que está harta de atropellar ciervos (enorme momento). Dejándose de parafernalia, aquí el verdadero centro de todo es Alvin Straight, y eso es lo que importa. Richard Farnsworth es el encargado de meterse en su piel y de aguantar casi todo el peso de las aproximadas dos horas que dura el film de una forma encantadora y entrañable. Es IMPOSIBLE no encariñarse con él, y el que no lo haga que se lo haga mirar, porque tiene un problema y grave, además. Que no ganase el Oscar me parece un crimen, pero no me sorprende siendo los “grandes” Oscars, ya no me sorprende nada de esa gala. Harry Dean Stanton apenas sale 5 minutos en pantalla, pero son más que suficientes para que su personaje no pase inadvertido.
Esta película, cala hondo, y cuando una película te cala hondo es difícil describir con palabras lo que te parece, de ahí que no diga mucho, porque, sinceramente, no hace falta. En su sencillez, reside su grandeza. Una auténtica maravilla.
8,5/10