Suscribo lo dicho por el amiguete samuel wilder (forero al que siempre me gusta leer, por cierto, esté de acuerdo o no con sus opiniones). Es todo cuestión de gustos, pero a mi juicio Hitchcock también es uno de los mejores de la historia. Todas las películas que he visto de él me gustan. Unas más y otras menos, pero todas sin excepción me parece que tienen elementos destacables.
La ventana indiscreta es una de mis favoritas, y para mí un ejemplo de perfección cinematográfica en cuanto a planificación. La historia en sí es una simple excusa o MacGuffin. De hecho, la trama de intriga en sí sólo ocupa una parte del metraje. Sobre lo que se ha dicho de diálogos de besugos, me muestro en desacuerdo absoluto. Precisamente uno de los puntos fuertes de la peli me parece el guión (del gran John Michael Hayes), con conversaciones y frases chispeantes (marca de la casa Hitchcock).
A veces se le da demasiada importancia a los argumentos, en perjuicio de otros elementos igual de atrayentes que pueda tener la película. Y no hablemos ya de intentar darle veracidad a todo, con lo que las pelis de Alfred se caerían a pedazos. Por eso a mucha gente no le gustan. Yo es que no me como la cabeza con esas cosas. Entiendo que una película es eso, una película. Y hay licencias.
Como anécdota podemos citar lo que Truffaut cuenta en su famoso libro. Más o menos lo recuerdo así. Estando en Nueva York se le acercó al director francés un crítico norteamericano y le preguntó:
Oiga, ¿por qué a ustedes los de la Nouvelle Vague les gusta tanto Rear Window? Claro, como usted no conoce el Greenwich Village, usted no sabe que la vida de Nueva York no es así. A lo que Truffaut responde:
No señor. Yo no sé nada de Nueva York y del Greenwich Village, ni he estado allí. Yo lo que sé es que esa película es puro cine. Y yo de cine sí que sé mucho. Pues eso.
Por cierto, sobre el spoilerazo que comentáis de la escena de Stewart:
Hombre, lo de cerrar la puerta podía ser un fallo y no pasa nada. Son cosas que se pueden perdonar. Pero no es este el caso, porque, si recordáis, la entrada al apartamento de Jeff estaba adornada con unos tremendos escalones. Por tanto, con la silla de ruedas, el bueno de Stewart estaba absolutamente indefenso
