Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)
SINOPSIS: En un pequeño y agradable pueblo de Nueva Zelanda, Linoel vive con su madre Vera, una horrible mujer que debido a su restrictiva tutela, le obliga a estar cuidando de ella las veinticuatro horas del día. En el momento más inesperado, la vida del sacrificado hijo va a dar un vuelco cuando conozca a la encantadora Paquita. Juntos hacen una pareja perfecta, y parecen destinados a vivir juntos el resto de su vida... a no ser que Vera pueda impedirlo. En un intento de sabotear una cita en el zoológico, la madre de Lionel acabará siendo atacada por un misterioso mono de Sumatra. Con el paso de los días, la herida causada por la mordedura producirá unos extraños síntomas en Vera, que acabará transformándose en… zombie!
CRÍTICA:
Bad Taste 2.0Exacto, estamos hablando de Peter Jackson, el mismo director al que medio mundo puso en un pedestal gracias a su trilogía sobre ‘El Señor de los Anillos’. Sí, antes de convertirse en un aclamado y distinguido cineasta, el Sr. Jackson se movía por círculos mucho menos glamorosos. Así lo demuestran sus dos primeros largometrajes. ‘Bad taste (mal gusto)’ y ‘El delirante mundo de los Feebles’. Para hacernos a la idea, la primera trata sobre una invasión de alienígenas empeñados en construir en la Tierra una hamburguesería intergaláctica en la que se sirva carne humana. La segunda habla de los oscuros entresijos del mundo del espectáculo: miseria, sexo, drogas, muerte… todo ello contado a través de unas simpáticas marionetas.
Las dos primeras experiencias cinematográficas “serias” del director neozelandés no pueden considerarse completamente satisfactorias. Ambas acaban pagando la falta de medios y un aire excesivamente amateur, que las acaba acomodando en los peligrosos territorios de lo irritante. No obstante, se puede rescatar de ellas un incontenible espíritu gamberro y desenfadado, aparte de un innegable buen ofici dentro del género gore. Con ‘Braindead’, el en aquel entonces joven cineasta afrontó este nuevo proyecto no sólo con más recursos económicos, sino también -y esto es mucho más importante- sabiendo dónde falló en las anteriores ocasiones. Rectificar es de sabios, y Peter Jackson ciertamente lo es.
La coletilla en el título (que sólo se puso en España) puede echar para atrás a más de uno, pero a la vez es el mejor indicativo de por dónde van los tiros. Así que digámoslo bien, ‘Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)’ es una desternillante película que hace de las entrañas su única razón de ser. Pero eso sí, lo hace paradójicamente con una clase muy difícil de ver en este tipo de cintas. Buena parte del mérito es del tono auto-paródico que irradia la historia. La trama es absurda, pero en este caso es algo que juega a favor del filme. No hay que olvidar que el objetivo de Jackson es hacer pasar un buen rato a todo aquel que disponga de un estómago a prueba de balas.
El transcurrir de los sucesos (a cada cual más disparatado y deliciosamente asqueroso), nos lleva a la inigualable recta final: apoteosis total del “splastick”. La fiesta en casa del protagonista acaba -como no podía ser de otra forma- en una orgía de intestinos bañada en sangre, en la que cualquier objeto y situación acaba convirtiéndose en la excusa perfecta para desmembrar al personal. Entre carcajada y carcajada, hay escenas -como la del cortacésped- que quedan para siempre en la memoria de los más entusiastas del “buen mal gusto”. Y no sólo estas determinadas y mágicas escenas, sino toda la película como conjunto. Respecto a ello, Peter Jackson afirmó que hasta que no se rodase una película más gore que ‘Braindead’, no volvería familiarizarse con el género. Obviamente, aún no lo ha hecho.