Miedo y Asco en Las Vegas
SIPNOSIS Enviados por un editor para cubrir una carrera de motos en el desierto de Nevada e intentando olvidarse de las noticias del Vietnam, dos antihéroes se dirigen a Las Vegas en un descapotable repleto de todo tipo de drogas.
¿Exageraría al decir que se trata de la mejor película de la década de los 90 y sobre el tema de
DROGAS?
Puede que sí, pero desde la concepcion periodística de los 70 (y digo periodistica, como un un muy forzado insuamiento a los protagonistas, completamente excelsos y antológicos) lo objetivo carece de credibilidad, y permanece hasta ahora la subjetividad como arma arrojadiza de opiniones y varapalos, sin concretar una cientificidad de la misma (y de lo contrario sería absurdo, pero bueno).
Así que afirmo con rotundidad, y sin hechar mano a ninguna droga alucinogena: Lo es, y punto.
Sin duda es una pasada en cuanto a dirección y narración, un film que en ese sentido alcanza un
tach down justo en el momento en el que
JOHNNY DEPP se ata una grabadora al pecho; es en ese instante cuando observamos un desorden espacio-temporal impresionante, que nos inmiscuye en flashbacks horribles de una manera terriblemente ingeniosa, sin escaparse de lo creible. Vamos, que si a algunos les cuesta contar en imágenes una historia sencilla, ya no digamos si "drogamos" la narración sin que por ello perdamos el hilo. Y todo ello de manera muy sutil: La historia comienza de forma lineal y justo en la escena en la que
JOHNNY DEPP abandona el Jeep se fragmenta; este binomio linealidad-fragmentación se dará a partir de aqui durante toda la película, potenciándose la linealidad en algunas partes (que reflejaría nuestro estado "sobrio") y la fragmentación (nuestro estado "ebrio") en otras.
Ese es uno de los parámetros que ayudan a retratar de manera brutal las condiciones visuales-acusticas de las drogas. Observamos euforia producida por el alcohol y la cocaina en la escena del descapotable, a
JOHNNY DEPP flotando sobre su sofa fumando hierba, un excesivo uso de planos entrecortados y ralentizados en el uso del LSD...y como no, superado el ecuador de la película, contemplamos efectos efectos secundarios como el famoso
Flashback acompañado de efectos sonoros y jugando con las escenas retrospectivas de tal forma que entre ellas hagan una muñeca rusa. En conclusión, que
TERRY GILLIAM juega con los trucos cinematográfico cual marionetista en detrimento a lo que haría cualquiera, que sería aportar toda una amalgama de efectos especiales sin ton ni son cada vez que se drogaran.
Pero aún por encima de ese despliegue de sapiencia drogo-cultural, y con algunos agradecibles delirios (la escena del adrenocromo puro, que no deja de ser un invento del escritor de la novela), la película supone la pérdida de utopías, el fraude del sueño americano, algo totalmente comprensible si nos detenemos en los tejemanejes de un gobierno paranoide lleno de locos (como el de Nixon, cuyo poder rige el marco histórico de la película), tanto es así que los personajes parece que están más drogados que nuestros protagonistas. Y ese es el punto más agudo de la película.
No se trata de una película "cómica" en cualquier caso: es una peli científica en la exposición de los posibles y a veces impresivibles efectos de las drogas (como por ejemplo la toma de ácidos), amén de una escena que sesga esta información : la secuencia del bar, donde
BENICIO DEL TORO le saca una navaja a la camarera. Esto supone una " dramatización" más que un punto de humor negro sin que suponga una peli moralizante. Y eso es la que la diferencia de folletos
antidroga como
REQUIEM POR UN SUEÑO: no aporta política de despacho (es decir,
DROGAS MALAS) sino que hace una mirada meramente científica, y por lo tanto neutral.
En conclusión, un filme original y muy transgresor en forma y contenido y que encierra varias reflexiones dentro de esa merendola de drogas que parece ser la película. Que el árbol no os tape el bosque, pero claro, eso ya depende de vosotros.
Un 10.
BY EL JUSTICIERO BORRACHO