EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO
FICHA TÉCNICA:Título Original: The Man Who Knew Too Much
Año: 1956
Nacionalidad: EE. UU.
Dirección: Alfred Hitchcock
Intérpretes: James Stewart, Doris Day, Brenda de Banzie, Bernard Miles, Ralph Truman, Daniel Gélin, Alan Mowbray
Guión: John Michael Hayes (sobre un argumento original de Charles Bennett y D. B. Wyndham-Lewis)
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Robert Burks
Productora: Paramount Pictures
Duración: 120 minutos
Premios: Oscar a la canción "Wathever Will Be, Will Be" (Qué será, será"), de Jay Livingston y Ray Evans.
SINOPSIS:La acción tiene lugar en Marrakesh (Marruecos) y Londres, en 1955, a lo largo de varios días. Ben McKenna (James Stewart) es un médico de Indiana (EEUU) que visita Marruecos en el viaje de regreso a su país, después de asistir a un Congreso internacional de medicina en París. Le acompañan su mujer Josephine Conway (Doris Day), antigua cantante, y Hank, el hijo de ambos, de 6 años. Tras la muerte de un espía en brazos de Ben cuando éste se encontraban visitando el mercado de Marrakech, el matrimonio descubre que su hijo ha sido secuestrado y, sin saber muy bien en qué lío se han metido involuntariamente, el matrimonio se ve envuelto en una pesadilla de espionaje internacional, intrigas y asesinatos.
CRÍTICA:Subestimada película de Alfred Hitchcock, no exenta de grandes virtudes narrativas que impregnan la trama de un elevado sentido de intriga y notables pinceladas de humor que sólo el director inglés sabía producir.
Gran dirección de actores, con una sensacional interpretación de James Stewart, quien aporta multitud de matices psicológicos a su personaje. Y una Doris Day más que correcta y muy alejada de sus papeles de comedia.
El enredado asunto es dibujado de forma magistral en Marruecos, cuando la acción transcurre de forma plácida y con importantes dosis de comicidad, y más tarde en Londres, dónde se pone mayor énfasis en la intriga y el suspense. Pierde un poco de fuerza justo cuando tenía que ganarla, en el famoso y mal ensalzado punto cumbre del Royal Albert Hall, culminando con un final bastante convencional, bastante alejado de los finales a los que tiene acostumbrados el maestro.
ANÉCDOTAS Y/O CURIOSIDADES:1) Ésta es la película número 48 del maestro del suspense y contó con un presupuesto de 1,2 millones de dólares. Se rodó en exteriores de Londres y Marruecos y en los platós de la Paramount Studios en Hollywood.
2) Es el "remake" de uno de los primeros films británicos del realizador, en 1934 y de igual título y con el maquiavélico rostro de Peter Lorre como sello distintivo. En la entrevista que le realizó Truffaut para su libro, Hitchcock justificó el remake a su propia película diciendo que le parecía que la de los años 50 le parecía mejor que la rodada 22 años antes porque ésta se notaba hecha por un aficionado. Con mucho talento, pero aficionado.
3) La música en esta película tiene muchísima importancia y, prueba de ello es que se incluyen 13 minutos de la "Storm Clouds Cantata", de Arthur Benjamin, y 10 minutos de recital de Doris Day en la embajada.
4) En Argentina se la conoció como “En manos del destino”.
5) El director de orquesta que aparece en el Royal Albert Hall es el mismísimo y genial Bernard Herrmann, el autor de la música de la película.
6) Doris Day llegó a decir de su relación con Hitchcock: "Todo era muy civilizado, educado y profesional, pero yo estaba convencida de que debía ser la peor actriz que él jamás hubiera tenido... simplemente nunca me decía nada, y yo tenía la constante impresión de que se sentía entristecido con una actriz a la que no deseaba". Cuando por fin ella decidió preguntarle por qué no le prestaba atención, el director contestó que si ella no lo estuviera haciendo bien, entonces sí la habría tenido que dirigir. Lo que dice mucho sobre qué entendía Hitchcock por dirección de actores.
7) El rodaje en Marrakech tuvo algunas complicaciones al intentar rodar a toda prisa, tratando de terminar antes de que comenzara el Ramadán musulmán.
8) Originalmente había una escena en la que James Stewart tenía que soltar un discurso mientras perseguía a Doris Day. Filmaron la escena y la terminaron. Entonces Hitchcock se acercó a Stewart y le dijo: "Hablabas tan alto que no pude oír a la sinfónica de Londres. Haremos otra toma, pero en ésta no digas nada, sencillamente persigue a Doris y muéstrate tenso."
9) Según cuenta Hitchcock en el clásico libro de François Truffaut, cuando realizó un casting para el papel, pequeño pero significativo, del diplomático, le llegó un montón de fotos de actores que podían hacerlo, y absolutamente todos tenían perilla y aire aristocrático. Cuando entrevistó a algunos de ellos, todos le decían que habían hecho de embajador o de ministro en tal o cual película. Como no quedó muy convencido, encargó otro casting y, a la vez, pidió a sus ayudantes una fotografía de todos los embajadores extranjeros destinados en Londres. Y ni uno solo llevaba perilla. Así que Hitchcock eligió a un señor regordete y calvo, que era un reputado actor de teatro de Dinamarca.
10) Los autores del tema Jay Livingston y Ray Evans ya habían logrado dos oscars con anterioridad. Primero ,con Bob Hope para la película “Rostro Pálido” en 1948 y, luego, con la fenomenal “Mona Lisa” para Nat King Cole en “El Capitán carey”. Alfred Hitchcock pensaba que en su película la canción iba a resultar vital para el desenlace de su “re-make”, por lo que puso mucho interés en ella, pero a Doris Day se le atragantó la canción y no quería cantarla porque decía que era sosa y, encima, con un estribillo en español que jamás pronunció bien. Sin embargo, Hithcock se empeñó y Doris tuvo que acceder a cantarla. Esa canción fue todo un éxito en todo el mundo y se convertiría en la canción que la perseguiría toda su vida.
Ésta es su letra:
When I was just a little girl
I asked my mother, what will I be
Will I be pretty, will I be rich
Here's what she said to me.
Qué Será, Será,
Whatever will be, will be
The future's not ours, to see
Qué Será, Será
What will be, will be.
When I was young, I fell in love
I asked my sweetheart what lies ahead
Will we have rainbows, day after day
Here's what my sweetheart said.
Qué Será, Será,
Whatever will be, will be
The future's not ours, to see
Qué Será, Será
What will be, will be.
Now I have children of my own
They ask their mother, what will I be
Will I be handsome, will I be rich
I tell them tenderly.
Qué Será, Será,
Whatever will be, will be
The future's not ours, to see
Qué Será, Será
What will be, will be.
COMENTARIO PROPIO:Vaya por delante que no es de mis favoritas de Hitchcock, pero es una de las que más me gustan y decir que coincido totalmente con la crítica que he colocado. Me parece una película muy amena y, en algunos momentos, francamente divertida. Como siempre, el que está que se sale es James Stewart, pero es que decir algo sobre este actor empieza a ser repetitivo. Puede que la película no te guste, pero él está bien siempre.
En este caso representa el personaje inocentón y bonachón, bueno, como casi siempre, que es el contrapunto a su mujer, quien se muestra más suspicaz y desconfiada, y eso se nos pone de manifiesto ya desde la primera conversación con el francés Bernard en el autobús, donde se nos presenta a los personajes principales. Hitchcock utiliza el personaje femenino para meternos en el cerebro las primeras dudas. “¿Marrakesh?, dice el niño en esta secuencia, suena a refresco”.
La escena de la cena en el típico restaurante marroquí, con Stewart sin saber dónde meter sus largas piernas e intentando comer el cordero según la tradición, es bastante cómica. “Lo que daría por poder usar la otra mano”. Y cuando el matrimonio está en la capilla, ya en Londres, cuchicheando entre ellos, pero que parece que cantan un salmo, también me resulta muy graciosa.
Doris Day no es que me entusiasme, pero reconozco que está mejor de lo que me esperaba y de los secundarios, si he de destacar a alguien, sin duda el asesino. Es un actor que reconozco cuando lo veo aunque nunca sé cómo se llama, pero jo-er, con esa cara el pobre hombre sólo podía hacer de eso, de asesino. Y cuando sonríe es aún peor, es que te dan escalofríos.
La escena de canción-silbidos en la habitación del hotel, casi al principio, y que parece que no viene mucho a cuento, al menos a mí me lo pareció, luego comprendes que es esencial para el desenlace de la película cuando ves a Doris Day cantando, a grito “pelao”, la famosa “Qué será, será” de marras, ante el asombro de todos los asistentes, y que constituye una de esas escenas que han pasado a la historia del cine.
En cambio, la escena del Royal Albert Hall que la mayoría de los críticos ponderan como un prodigio técnico y de planificación, pues no seré yo quién diga lo contrario, que sólo soy un degustador de historias, pero a mí me parece excesivamente larga y que, por ello, rompe el vigoroso ritmo que hasta ese momento llevaba la narración. Lo único que compensa un poco es el poder escuchar semejante orquesta y coro. Para mi gusto se alarga tanto la cosa que más que estar viendo una película, te parece estar viendo el video del concierto, hasta que de nuevo aparece James Stewart en escena y la cosa vuelve a animarse coincidiendo con el final del concierto. Incluso la propia película te hace un guiño indicándote que la cosa se va a animar cuando la cámara enfoca la partitura y puede leerse con claridad “in cres-cen-do”.
En definitiva, que es una película que estoy seguro de que a muchos de vosotros os puede gustar. A mí sí, me gusta.
A los que os animéis a ver esta película, que la disfrutéis.
