Excepto "No es país para viejos", si algo caracteriza a los hermanos Coen es retratar como nadie al ciudadano medio americano, quizás algo paleto, algo atontado o idiotizado, pero con buenas intenciones y un buen corazón. En esta película vuelven a lograrlo a la perfección, con unos personajes muy bien definidos, ya sean principales o secundarios, algo que no muchos guionistas o directores saben culminar.
La historia arranca con cierta seriedad e incluso drama. Un analista que es despedido por beber demasiado, casado con una mujer insatisfecha y egoista que va a pedirle el divorcio, que tiene un amante que también está casado aunque duda de su matrimonio y una empleada de un gimnasio que desea fervientemente hacerse unas operaciones de cirugía estética pues piensa que este es el problema de su soledad y de no haber encontrado una pareja. Todos los personajes están frustrados en uno u otro sentido, todos a excepción de Chad (Brad Pitt), del que en un principio no sabemos que se convertirá en la estrella de un show enrevesado, surrealista y desternillante. Porque esa historia aparentemente normal va desembocando en unas tramas que se embrollan hasta alcanzar el esperpento, como ya ocurriera en Fargo, y de la que los propios agentes de la CIA (en una de las mejores escenas de la película) sólo extraen como conclusión "no volvamos a hacerlo", pero sin saber qué han hecho realmente.
Lo mejor de la cinta, sin duda, Brad Pitt que está inmenso (me recuerda algo al Joey de Friends, bastante corto y sin maldad, aunque desde luego elevado a la enésima potencia, ¿por qué no le nominaron al oscar?) y un John Malkovich que no le va a la zaga. Frances McDormand bien, como siempre.
No es lo mejor de los Coen, pero como estos hermanos suelen estar muy por encima de la media, su "Quemar después de leer" es una bocanada de aire fresco, que te hacer reir y regocijarte en el absurdo. Tiene buenas escenas, casi a modo de gags o sketches, a destacar la escena del coche del Chad-espíadepacotilla con sus bailecitos y su vaso de refresco oliéndose algo que no llega a comprender dado lo limitado de sus facultades mentales

, el duelo Pitt-Malkovich en el coche de este último, las escenas de los agentes de la CIA, el banco sexual de Harry y los detalles de las historias de "amor" de Lina, bastante tristes en realidad.
Para pasar un buen rato y acabar con una amplia sonrisa. 7'5/10.
