
Ya sucedió en Venecia con la aparición de Hugo Chávez... y ha sucedido hoy en San Sebastián: la política se ha adueñado de la jornada. Esta vez no hemos de mirar a Venezuela, sino a Irán (se ve que el “eje del mal” está de moda). Con la proyección de
'Green Days', el jurado del certamen, capitaneado en esta ocasión por la joven directora iraní Hana Makhmalbaf se ha ataviado con bufandas verdes, en señal de protesta contra el gobierno de Mahmud Ahmadineyad. Nótese que la trama gira alrededor de una chica iraní que, debido a los acontecimientos políticos en su país, entra en una profunda depresión. Con todo, la película de la que en su día sorprendiera a medio mundo con
'Buda explotó por vergüenza' ha pasado a un segundo plano. Cosas de la política.
Mientras tanto, Carmen Machi a lo suyo... o lo que es lo mismo: a presentar el tercer filme en el que participa este año (¿alguien ha dicho segunda juventud?). Se trata de
'La mujer sin piano', una tragicomedia en la que se nos relatan 24 horas de la vida de una ama de casa sumida en la rutina... pero que cuando llega la noche, se fuga del hogar para vivir surrealistas aventuras. Viendo las primeras impresiones, el nuevo filme de Javier Rebollo es la enésima muestra de la separación en los gustos de crítica (que ha dado el visto bueno a la cinta) y público (que en cambio no ha conectado tanto con la historia).
Más sintonía se ha visto en el caso de la película turca
'10 to 11', un sutil drama que nos da diferentes perspectivas de la ciudad de Estambul, con la excusa de la inminente reconstrucción de un edificio por temor a que no resista los terremotos. Una reflexión sobre el paso del tiempo y sobre el conflicto generacional, a la que no hay que descartar de cara a los grandes premios.