Resumen de bitácoras

El ladrón de guiones

Un saludo desde los jardines de Lothlorien. Aprovechando el idílico entorno, me propongo dedicar algunos ratitos de mi tiempo a charlar sobre cine y literatura. Mi intención no es realizar críticas sobre las grandes adaptaciones al cine. En primer lugar porque no soy crítico de cine, tan sólo una mera usuaria. No iré más allá de explicar por qué me ha gustado (o no) una película. En segundo lugar porque prefiero comentar detalles que han llamado mi atención, me han sorprendido o me han hecho reflexionar mientras veía una película o leía un libro. Es más un blog personal que una bitácora sobre cine.
 
Y para empezar me gustaría hablarles de una película protagonizada por Kevin Kline, “El Club de los Emperadores” y que está basada en el cuento corto de Ethan Canin, “El ladrón de palacio”. La vi en el cine antes de leer el libro. Así que pueden imaginar que la película me gustó lo suficiente como para dar una vuelta por la librería.
 
Pero, en realidad, no quiero hablar exactamente de la película ni del libro. Cuando leí el cuento de Canin me llevé una sorpresa al descubrir que habían cambiado completamente ya no el final, sino el espíritu del cuento. La visión limpia y amable de la película se veía sustituida por amargura e impotencia en el libro. Y una no puede menos que preguntarse ¿hasta qué punto un guionista puede cambiar la obra que adapta?
 
Cuando he visto películas basadas en libros que hubiera leído con anterioridad, he acabado con una ligera sensación de estafa en el mejor de los casos. Los obligados recortes en el argumento, la simplificación e interpretación de los personajes, la visión ajena sobre una obra conocida tienden a decepcionar. Pero he visto adaptaciones que, a pesar de todo, me han gustado.
 
Lo que no acabo de entender es que si no te gusta un texto lo escojas para adaptarlo. Yo vi primero la película y me gustó, de forma que leer el cuento de Canin simplemente me sorprendió. Pero imagino el caso opuesto, el admirador de Canin que va a ver la película y se encuentra con una adaptación que ha sustituido el alma del cuento. Debió salir indignado del cine. Lo malo es que esto sucede con relativa frecuencia y llega un momento en que nos parece normal.
 
Así que pensé que podía hacer lo mismo pero al revés. Cuando vi “El bosque” tuve una inspiración a mitad de la peli y, como no me gustó nada el final, he decidido publicar un libro de título “El Bosque”, adaptación de la película de Shyamalan. Verán, encontré una explicación alternativa que a mi hermana le encantó, sobre todo porque salió del cine jurando que la segunda mitad de la peli la había escrito un becario al final de su contrato y saturado de cafeína. ¿Recuerdan que aquellos de los que no se hablaba dejaban animales despellejados en mitad de la aldea y pintaban de rojo las puertas de las casas? Era aterrorizador ¿verdad? Pues no era más que un problema de mala comunicación, como podría explicar cualquier consultor matrimonial.
 
¿No pintaban los de la aldea los postes de amarillo? Los otros no hacían más que una reacción en espejo al pintar las puertas de rojo. No había mala intención, sólo intercambio de información sobre los colores estandarte de cada cultura. ¿Los aldeanos no les ofrecían carne cuando celebraban una boda? Pues ellos les devolvían el favor con su platillo regional favorito: coyote (ya preparado sin piel ni nada, directo al horno). Si lo pensamos fríamente, es difícil interpretar como un gesto pacificador que te tiren un cuarto de vaca a tus dominios, pero los humanos somos así. En fin, que pienso escribir un libro sobre como el hecho de no ponerse de acuerdo en los símbolos y lo que representan puede hacer que una cultura considere a otra brutal, atrasada y poco civilizada. O dicho de una forma más sencilla: que dé miedo. Muy original ¿verdad?
 
A ver si mi hermana lleva razón, los fans del director impronunciable lo compran y me hago rica. Ya les avisaré.
 
Web oficial en español “El Club de los Emperadores”
Web oficial en inglés “El Club de los Emperadores”
Web oficial en inglés “The Village”

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