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Sospechosos habituales

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Michael Myers:
LOS CINCO DE KEYSER

Segunda película como realizador del neoyorquino Bryan Singer, un director que está pasando por unos momentos complicados después de verse envuelto en un caso de abusos a menores; no hay que olvidar que haya hecho actos abominables o no, no hace, per se, hacer que todos sus filmes sean ahora considerados como candidatos al olvido porque sería ilógico y no del todo justo ya que algunos de sus trabajos han hecho disfrutar a bastante gente a lo largo y ancho del mundo. Como esta.

¿Me he convertido a la congregación de adoradores de 'Sospechosos habituales'? Sí, pero no. Realmente son más que evidentes los factores que hicieron que esta cinta supusiera el descubrimiento del talento y futuro prometedor que tenía Singer y también una de las primeras clases maestras de interpretación impartidas por Kevin Spacey (mismo caso que Bryan Singer, una mala acción, se haya hecho o no, no convierte en deplorable su trayectoria) del que ganó un Oscar como Mejor Actor de Reparto en 1996. Se supone, eso sí, que esta cinta debería haberme dejado patidifuso y no lo ha conseguido del todo.

Con un reparto de nombres excepcionales y alguno que ahora ha caído al olvido (ejem, Stephen Baldwin, ejem) la historia de 'Sospechosos habituales' es la del flautista de Hamelin, aquel que te camela y te atrae a su mundo por el atractivo de su melodía o, en este caso, de la narración. En el proceso, iremos conociendo a los protagonistas del relato, cinco hombres de diferentes caracteres al que el nombre de Keyser Söze les traerá más de un dolor de cabeza. Cada uno de 'los cinco de Keyser' son personajes notablemente construidos y manejados teniendo cada uno de ellos su espacio para no ser una mera comparsa donde incluso Stephen Baldwin muestra el potencial que tenía de haber tenido más suerte en su carrera llegando a robar la escena con su improvisación en la secuencia de la línea de sospechosos.

Antes de su mítico final hay un largometraje con soberbias interpretaciones tanto del premiado Spacey como del resto del elenco, un relato atractivo que no decae en interés y el citado giro final que juega con el espectador como si fuese su títere. Otra cosa bien distinta es si el truco de magia ha sido para dejar la boca abierta. Hay que ser un necio para no reconocer lo bien hilado que está construido; aún así, no es más que un giro de gato por liebre en el que no hay nada más a destacar que eso, ni pistas previas ni nada. Solamente una carta que se sacó en el momento preciso.

Dicho todo esto, no descarto verla alguna vez más porque el que no me haya ganado el corazoncito no quiere decir que sea el primer y único visionado.

7

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