CINÉFILOS > Cine clásico y contemporáneo

Pena de muerte (1995)

(1/1)

Michael Myers:
PENA DE MUERTE/DEAD MAN WALKING

SINOPSIS: Matthew Poncelet, un hombre condenado a la pena capital por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean. Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual. Sin embargo, a la hermana Helen no sólo le angustia la espantosa agonía del condenado, sino también el dolor de las familias de las víctimas.


ELEGIR PERDONAR O ELEGIR ODIAR

Solo un año antes de rodar esta película, Tim Robbins estaba en el otro lado de la cámara interpretando justamente a un preso llamado Andrew Dufresne en una película que no necesita presentación. Ahora se pasa al otro lado de la cámara dirigiendo a quien era su mujer por aquel entonces, Susan Sarandon, y a otro grande como Sean Penn sin salir de la temática carcelera en el que no se cuestiona la justicia, sino sus métodos.

Unos métodos que cuestiona el guion escrito por el propio Robbins ya desde el principio cuando se concocen las sentencias desiguales de Matthew Poncelet (Penn) y su cómplice Carl Vitello en el que por diversos factores relacionados con manejarse mejor o peor frente al jurado obtienen distintas penas habiendo cometido el mismo crimen, asesinar a una pareja de chicos jóvenes. Y luego entra de lleno en el cuestionamiento de la pena de muerte, un instrumento de justicia para algunos y un instrumento de venganza para otros.

Robbins realiza una jugada inteligente y no toma partido por ningún bando, sino que trata al público como gente adulta y lo suficientemnte inteligente como para que cada uno decida sobre el tema del castigo de privar a una persona de su vida nos hace mejores o iguales que quienes sufren tal castigo teniendo en cuenta que no solo las víctimas son privadas de vivir una vida y estar con sus amigos y familiares, sino también a los culpables se les priva de las mismas cosas.

Está también el tema del perdón presente durante casi todo el metraje, y este es un aspecto siempre interesante a tratar. ¿Se debe perdonar al culpable? ¿Debemos odiarlo el resto de nuestra vida? Son preguntas intrínsecas a la narración de los hechos que dan para un debate bastante atractivo y en el que creo que no hay una verdad absoluta. Cada persona deberá tomar su propio camino.

En lo que hay menos género de dudas es en que tanto Sarandon como Penn realizan unas interpretaciones espléndidas siendo merecedoras del Oscar para Sarandon y de la nominación para Penn, además de otros galardondes y reconocimientos que fue coleccionando el filme. Y es que más allá de debates y posturas personales, no hay que perder de vista de que es una pelicula, y como tal funciona por sus interpretaciones, su libreto intenso y reflexivo a partes iguales y el respeto que se da a ambas caras de la moneda cuando se habla de la pena de muerte. Una combinación de cine para pensar y cine para disfrutar, en definitiva.

7.5

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