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En busca del fuego (1981)

(1/1)

Guevara:
9)  EN BUSCA DEL FUEGO



FICHA TÉCNICA:

Título Original: La guerre du feu (Quest for Fire)
Año: 1981
Nacionalidad: Franco-canadiense
Dirección: Jean-Jacques Annaud
Intérpretes: Everett McGill, Ron Perlman, Nameer El-Kadi, Rae Dawn Chong
Guión: Gerar Brach (Sobre una novela de igual título de J. H. Rosny)
Música: Philipe Sarde
Fotografía: Claude Agostini
Productora:
Duración: 105 minutos
Premios: Oscar al mejor maquillaje y el César a la mejor película.


SINOPSIS:

Hace 80.000 años la supervivencia del hombre en una tierra inexplorada y desconocida dependía de la posesión del fuego, una forma de combatir el frío y ahuyentar a las fieras. La tribu de los Ulam lo tenía, sabían cuidarlo y usarlo pero no sabían crearlo, de modo que preservarlo era su gran desafío. Cuando un torpe Ulam resbala y cae sobre el fuego apagándolo, la tribu sabe que su existencia está gravemente amenazada ya que dependen del fuego para calentarse y defenderse de los animales. Tres jóvenes guerreros llamados Naoh (Evertt McGill), Amoukar (Ron Perlman) y Gaw (Nameer El-Kadi) son los encargados de partir en busca de la llama que pueda salvar a la tribu, llevándolos a sufrir múltiples peligros a través de un mundo hostil y de esta forma lograr, en el transcurso de su travesía, aprender lo suficiente como para permitir la evolución de su especie.


CRÍTICAS

1) Una de las miradas más interesantes sobre la época prehistórica, principalmente por el cuidadoso detalle puesto en el comportamiento de sus personajes. Si a ello le añadimos el óptimo sentido narrativo del director canadiense para transferir a la pantalla esta épica aventura, corroboraremos el buen resultado global de la obra.

La supervivencia animal, la diferencia en el desarrollo evolutivo y el descubrimiento del amor en una trama bastante trivial, engrandecida por unos impresionantes paisajes rodados en Canadá, Escocia, Islandia y Kenia.

Como un lienzo viviente, con una fotografía majestuosa de Claude Agostini, los colores saltan de la pantalla. Una superproducción franco-canadiense muy entretenida de principio a fin que, aún hoy, da que hablar por su impecable puesta en escena y su muy inteligente facturación. A todo esto se suma el buen pulso narrativo del director, con su acostumbrado enfoque hacia los hermosos países y a la sexualidad sin pudor, una poderosa banda sonora de Philiple Sarde, el excelente diseño de producción y, además, las muy bien consumadas actuaciones del trío protagonista, en especial Ron Perlman, asiduo colaborador del director.

En conjunto, un clásico del cine fantástico, con una atmósfera cautivadora de principio a fin.


ANÉCDOTAS Y/O CURIOSIDADES:

1) La película se basa en una novela de J. H. Rosny, escritor de ciencia-ficción muy comprometido con las ideas de Darwin. Su ambientación prehistórica fue brillantemente trasladada a la pantalla con una evidente pretensión de realismo. En la faceta científica contó con la participación del zoólogo Desmond Morris (estudioso del comportamiento animal y autor del famoso libro “El mono desnudo”) y del novelista y lingüista Anthony Burguess (“La naranja mecánica”) que ideó los vocablos guturales en que se expresan los actores. Entre ambos aportaron la suficiente credibilidad al relato, consiguiendo así que la película se ajustara a los conocimientos antropológicos existentes en el momento en el que se realizó.

2) Los Ulam, protagonistas de la epopeya, son hombres de Neanderthal, homínidos que convivieron con los humanos modernos (Homo sapiens). Hacia el final de la película se muestra una relación entre ambas especies. (Pero no hay que olvidar que “En busca del fuego” es una película de puro entretenimiento, no un documental didáctico).

3) Los gestos que pueden verse repetidamente en la película eran copia de pueblos tribales actuales: señales de dominio (mirada fija) y sumisión (desvió de la mirada). También se tomaron algunas posturas y comportamientos de los monos y simios como los ruidos de los labios, castañeo de dientes y prácticas de aseo social como despiojarse mutuamente el pelo.

4) Los efectos especiales brillan por su ausencia, algo difícil de creer en una película de temática prehistórica. Todo el peso de su credibilidad radica en su cuidada caracterización y en una decoración perfecta.

5) Joseph-Henry-Honoré Boex (nacido en Bruselas en 1856) es el nombre auténtico de J. H. Rosny  que, junto con Julio Verne, es el escritor de ciencia ficción en francés más influyente y difundido fuera del ámbito francófono.

6) Supuso el debut en cine de Ron Perlman, en un papel idóneo para su singular físico. Más tarde, el director volvió a contar con él en sus películas “El nombre de la rosa” (1986) y “Enemigo a las puertas” (2001). Aunque cuando alcanzó la popularidad internacional fue en 1987 al protagonizar junto a Linda Hamilton (Terminator) la serie de televisión “La bella y la bestia”.


A los que os animéis a ver esta película, que la disfrutéis.   :guiñar

Jason:
Joder! Esta la vi hace muchos años por la tele!!
No me acuerdo de nada.. :nuse

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