FINLANDATOR 2: SE VA A CAGAR LA PERRA
Este año 2025 que ya nos dejó supuso el regreso de Aatami Korpi, miembro de un comando finlandés superviviente de la Guerra de Invierno, que en su encuentro de oro también supuso otro encuentro con nazis quienes fueron pasados por la piedra por parte de este carnicero de sangre caliente para ser finlandés. Ahora, el pasado vuelve cuando un oficial de la KGB, interpretado por un desaprovechado Richard Brake, recluta los servicios de Yeagor Draganov, la misma persona que asesinó a su familia antes de los hechos contados en 'Sisu'.
Esta secuela no busca reinventarse a sí misma porque para que lo necesita viendo lo bien que le fue económicamente a 'Sisu' (6 millones de presupuesto frente a 14.3 millones de dólares de recaudación). Otra cosa es que quizás mal no le habría venido ya que se nota un cierto desgaste en la fórmula de película por capítulos mientras Korpi va siendo la parca viviente con cualquiera que ose toserle y usando cualquier método para sobrevivir. Incluso continúa con la tradición de que el personaje protagonista sea parco en palabras; de hecho, aquí no dice nada.
La entrada del personaje del pasado de Korpi como principal villano es un buen reclamo para rodar una segunda parte de una película que podría haberse quedado perfectamente en una. No obstante, la entrada de Stephen Lang más allá de ser un más que digno rival de Aatami no termina de suponer mucha diferencia respecto a los nazis de la entrega original. Aparte, también tenemos a Richard Brake como miembro de la KGB de quien se podría haber sacado más partido no como rival físico, pero sí como rival puramente intelectual.
El nivel se mantiene en líneas generales entre fotografía, acción y casquería, aunque hay ciertas situaciones durante las peleas que ya son rizar el rizo siendo más soluciones que lo hizo un mago que cosas creíbles como un tanque girando sobre sí mismo o unos bloques de madera usados como rampa en cero coma segundos. Cierto es que son momentos puntuales que no estropean la experiencia; sí que son notorios para cualquiera que tenga más de dos neuronas funcionando.
Aquí se han pasado un poquito de flipados con esa leyenda de "el hombre que se niega a morir". Como no sabía donde me metía y no me voy a poner exquisito como si esto fuera 'Cahiers du Cinéma' pues considero justo la misma valoración que su predecesora y a otra cosa.
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Este año 2025 que ya nos dejó supuso el regreso de Aatami Korpi, miembro de un comando finlandés superviviente de la Guerra de Invierno, que en su encuentro de oro también supuso otro encuentro con nazis quienes fueron pasados por la piedra por parte de este carnicero de sangre caliente para ser finlandés. Ahora, el pasado vuelve cuando un oficial de la KGB, interpretado por un desaprovechado Richard Brake, recluta los servicios de Yeagor Draganov, la misma persona que asesinó a su familia antes de los hechos contados en 'Sisu'.
Esta secuela no busca reinventarse a sí misma porque para que lo necesita viendo lo bien que le fue económicamente a 'Sisu' (6 millones de presupuesto frente a 14.3 millones de dólares de recaudación). Otra cosa es que quizás mal no le habría venido ya que se nota un cierto desgaste en la fórmula de película por capítulos mientras Korpi va siendo la parca viviente con cualquiera que ose toserle y usando cualquier método para sobrevivir. Incluso continúa con la tradición de que el personaje protagonista sea parco en palabras; de hecho, aquí no dice nada.
La entrada del personaje del pasado de Korpi como principal villano es un buen reclamo para rodar una segunda parte de una película que podría haberse quedado perfectamente en una. No obstante, la entrada de Stephen Lang más allá de ser un más que digno rival de Aatami no termina de suponer mucha diferencia respecto a los nazis de la entrega original. Aparte, también tenemos a Richard Brake como miembro de la KGB de quien se podría haber sacado más partido no como rival físico, pero sí como rival puramente intelectual.
El nivel se mantiene en líneas generales entre fotografía, acción y casquería, aunque hay ciertas situaciones durante las peleas que ya son rizar el rizo siendo más soluciones que lo hizo un mago que cosas creíbles como un tanque girando sobre sí mismo o unos bloques de madera usados como rampa en cero coma segundos. Cierto es que son momentos puntuales que no estropean la experiencia; sí que son notorios para cualquiera que tenga más de dos neuronas funcionando.
Aquí se han pasado un poquito de flipados con esa leyenda de "el hombre que se niega a morir". Como no sabía donde me metía y no me voy a poner exquisito como si esto fuera 'Cahiers du Cinéma' pues considero justo la misma valoración que su predecesora y a otra cosa.
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