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Temas - Wanchope

#1
El drama
(The Drama)


SINOPSIS:
Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) tienen una relación idílica y están a punto de casarse...


CRÍTICA: Una verdad incómoda

¿Qué es lo peor que habéis hecho en vuestra vida? 'El drama' comienza, de verdad, con una de esas preguntas que las carga el diablo...

La cuarta película de Kristoffer Borgli es, por supuesto, un drama. Un drama romántico teñido de comedia negra (o viceversa) que gira en torno a una pregunta... o más bien, una duda: ¿hasta qué punto conocemos a nuestros allegados? ¿Hasta qué punto creemos conocerles? ¿Hasta qué punto estamos seguros de lo que conocemos o creemos conocer? ¿Hasta qué punto...?

Bueno, en fin, nos hacemos una idea.


Una idea de una película sustentada en una inoportuna duda en vísperas de una boda: la de Zendaya y Robert Pattinson, obviamente. Ese momento en el que de pronto algo hace clic y todo cambia. Aunque lo pueda parecer, nada tiene por qué haber cambiado en realidad. Somos nosotros los que miramos con otros ojos. Como lo de ver el vaso medio lleno o medio vacío según el día.

O la camiseta.

Es difícil hablar de 'El drama' sin hablar "del drama". Tanto como no pensar en producciones como 'Secretos de un matrimonio' o en el movimiento Dogma 95. En la Nueva York de los 70 a la que también evocaba 'A Different Man'. Es difícil no pensar en muchas cosas, tanto como no dejarse llevar por la tesitura psicológica que desarrolla Borgli con tanta agilidad como agudeza.

Las mismas que ya marcaban a su anterior 'Dream Scenario', relato satírico que al igual que 'El drama' parece igual de contenido que de precipitado para que el espectador ponga de su parte. Que ni explota ni quiere terminar de explotar para que sea el espectador quien lo haga en su cabeza, en virtud de sí mismo. De sus experiencias y prejuicios. De su posicionamiento social y vital.

De quien es. De quien cree ser. Tal vez, también, de dónde reside... dado que 'El drama' pivota sobre algo que parece muy estadounidense. Lo que arropado por Zendaya y Pattinson no le resta fuerza pero sí impacto. El que tampoco termina de buscar o encontrar, en una mordaz disección marital sobre cómo la verdad nos une tanto como nos separa. Nos hace tan libres... como cautivos.

Nota: 7.5


Lo Mejor:
- Que apenas haya trascendido cuál es "el drama"

Lo Peor:
- Le falta un remate que despeje las dudas sobre el filme, que no sobre la historia
#2
Críticas de estrenos / Backrooms
Hoy a las 06:06:07 AM
Backrooms


SINOPSIS:
Cuando el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para salvarlo...


CRÍTICA: Inconfortable

La liminalidad o liminaridad (del latín limes, "límite", "frontera" o "umbral") significa no estar en un sitio (físico o mental) ni en otro. Es estar en un umbral, entre una cosa que se ha ido y otra que está por llegar. La enfermedad, la adolescencia, el duermevela o la locura transitoria son estados liminales, como también lo son los viajes, ya sean por placer o por necesidad. También puede haber lugares liminales, como un aeropuerto o una cárcel, y también pueden ser sucesos personales o grupales...

'Backrooms' encaja perfectamente en esta descripción, en una suerte de trasliteración cinematográfica; tanto de la definición expuesta de "liminalidad o liminaridad" -cortesía de Wikipedia y no de una IA- como del fenómeno viral inspirado en los creepypastas sobre espacios laberínticos que existen más allá de la realidad que a un servidor, debo admitirlo, le ha pillado ya un poco "boomer". No importa. Todos sabemos que mirar las musarañas puede llegar a resultar un tanto... inconfortable.


La palabra que no obstante mejor define 'Backrooms', no tanto una película como una experiencia inmersiva "inconfortable" en la que merece la pena perderse. A diferencia de muchos otros jóvenes talentos, Kane Parsons no se deja llevar por el ansia. Ese ansia que arruina tantas óperas primas: el ansia por intentar correr antes de saber andar. Por intentar imponerse desde el minuto uno. Parsons, sin embargo, confia de sobra en lo que tiene como para no sentir la necesidad de salir corriendo.

¿A dónde? Ese es el quid de la cuestión. 'Backrooms' no parece tener a dónde ir, no digamos ya como para hacerlo corriendo. Un complejo laberíntico de infinitas habitaciones (con el amarillo como color predominante) que coquetea de forma peligrosa con el found footage, en una especie de reinvención onírica y nihilista de 'Cube' donde las trampas están en nuestra mente. La misma que Parsons se ingenia para subyugar a través de un minimalismo escénico que resulta de lo más estimulante... e incómodo.

No tanto una película, como una experiencia inmersiva que se transforma en un esquivo recuerdo al que a una IA le costaría definir con precisión. Y es que en verdad 'Backrooms' no tiene mucho sentido; tampoco tiene por qué tenerlo. Como si fuera el resultado de una sesión de hipnosis que nos ha sumergido en una paranoia compartida que no está sustentada en los sustos, sino en las posibilidades del cine como una emulación sugestiva de los mundos abiertos de los videojuegos "atmosféricos".

O, en efecto, inconfortables.

No es necesariamente miedo o terror, sino ese estado "inconfortable". No es tanto que vaya a asomar algo de pronto y nos asuste, como de un desconcierto figurado cuyo influjo está siempre presente de manera subliminal. Son esas habitaciones, tan comunes a simple vista, en las que siempre hay algo que sin embargo no encaja... 'Backrooms' adopta esta desarmonía como forma de vida para erigirse, con firmeza y sobriedad funcionales, en un perturbador y enigmático sueño...

... en ese perturbador y enigmático sueño con complejo de precuela al que uno le sigue dando vueltas una vez cree haber despertado con la esperanza de darle algún sentido al porqué de su discreto pero convincente impacto.

Nota: 7.0


Lo Mejor:
- La sensación de inquietud que transmite

Lo Peor:
- El complejo de precuela que arrastra
#3
He-Man y los másters del universo
(Masters of the Universe)


SINOPSIS:
Tras estar separados durante 15 años, la Espada del Poder guía al príncipe Adam de regreso a Eternia.


CRÍTICA: Honor entre juguetes

Vamos a pasárnoslo bien.

Como si fuésemos adultos jugando con... muñecos.

Como si fuésemos adultos... aún con complejos.

Partamos de la base: llevar al cine una marca como la presente no es que sea, precisamente, una empresa fácil. Es complicado, por no decir imposible, no caer, aunque sólo sea un momento, en algún tipo de ridículo. Las cosas como son. No es algo que nos lo podamos tomar demasiado en serio... que es lo que hace en gran parte Travis Knight, aunque sin alcanzar el nivel de chispa de 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'.

¿He mencionado 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'? Sí, lo he hecho. Y con sumo gusto. Para alguien como un servidor que -con buen criterio- disfrutó tanto de aquella, su recuerdo sigue estando muy presente... aunque a pesar de lo que pueda haber sugerido de forma capciosa, no, 'He-Man y los másters del universo' no llega al mismo nivel de disfrute que la película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein...

(... cuya secuela, si me apuras, ya deberíamos de haber visto).


(En fin, centrémonos).

No, pero casi. Llega, y al mismo tiempo no termina de llegar. Y es que este nuevo He-Man parece (o se siente) más obligado que aquella a funcionar como un blockbuster con conciencia. Esto es, a no tomárselo tan a broma... aunque en efecto, sea para tomárselo a broma... como, de hecho, hace muy a menudo. Pero, maldito pero, no siempre, siendo una de esas producciones con un ansia de poder equiparable al de un niño.

No me malinterpretéis. No hablo de rollos "wokes" o cosas de ese estilo (aunque a Skeleton se le escape algún que otro doble sentido que para los adultos no pasará desapercibido...). He-Man, mayormente, sigue siendo He-Man. Pero por decirlo de alguna manera, Knight (o Amazon) no se atreve a abrazar el concepto con la misma determinación que, no sé, por ejemplo 'Scary Movie' abraza el absurdo inherente a su existencia.

Como el que está en un boda y no se desmadra por miedo al qué dirán de él mañana. 'He-Man y los másters del universo' es una de esas grandes y caras producciones que intentan abarcar más de lo que pueden apretar, tal vez algo hinchadas por la aparente necesidad de competir en ligas superiores. Siguiendo con el ejemplo de la boda, el que en una intenta ejercer a la vez de amigo, novio, familiar, padre o de lo que le echen.

Uno no puede evitar pensar en una película de tres horas reducida a no mucho más de dos. A su favor, que a sus posibles inconsistencias -por ejemplo de tono- no se les da tiempo de caer en el ridículo. En contra, como todo sucede de forma un tanto atropellada, tampoco hay tiempo para que respiren sus bondades. O para que los muchos personajes convocados no queden reducidos a poco más que cosplays (muy logrados, eso sí).

No hay mal que por bien no venga, y al final se acaba imponiendo la diversión. Ese "vamos a pasárnoslo bien" del principio. Es posible que no se abandone al exceso que demanda, pero también que su relativa y apelotonada mesura hace que nada en ella agote a lo largo de dos horas (y pico) que no parecen más de dos horas. Que, aun a pesar de algunos pesares (o inconsistencias), nada tenga tiempo de llegar a herirla de gravedad.

'He-Man y los másters del universo' es, en esencia, como un episodio de dos horas de la famosa serie de los 80. Una aventura veraniega de buena presencia audiovisual -aun sin grandes lujos o excesos- a la que, si bien, le perjudica no apostar por aquella entrañable sencillez ochentera, a su vez, le beneficia le ligereza a la que inevitablemente se ve abocada, de manera un tanto tosca, pero también irremediablemente simpática...

... además de, por supuesto, los numerosos y divertidos guiños hacia el material de origen, entendiendo la nostalgia inherente con un compadreo referencial tan bienvenido como irresistible (a poco que uno abandone sus complejos).

Nota: 7.0


Lo Mejor:
- Un sanísimo divertimento...

Lo Peor:
- ... que intenta abarcar demasiado, lo que provoca alguna que otra inconsistencia
#4
El día de la revelación
(Disclosure Day)


SINOPSIS:
El día... de la revelación.


CRÍTICA: Ya están aquí...

El regreso a la ciencia ficción de Spielberg, cineasta que entiendo no suscita tanto respeto entre los jóvenes como entre los no tan jóvenes. Y es que es difícil mantenerse fresco, relevante y en lo más alto durante más de cincuenta años. Toda una vida, siendo que por ejemplo para un servidor, nacido cinco años después de 'Tiburón', Spielberg siempre ha sido el Rey Midas. Cada una de sus películas es un acontecimiento, una cita ineludible... aunque a decir verdad la sensación actual, diría, es que al menos como director lleva años, tantos o más que el Real Zaragoza en el Infierno, sin lograr un triunfo incontestable.

'El día de la revelación' comienza bastante bien, con Spielberg siendo ese Spielberg que nunca ha dejado de ser. Un cineasta capaz de sorprender en al menos uno de cada seis o siete planos con algún tipo de virguería, algo que además sabe hacer con tanto virtuosismo como aplicada discreción. La primera mitad de 'El día de la revelación', además de avanzar con serena y refinada firmeza narrativa, está repleta de todo tipo de hallazgos, en especial visuales de forma conveniente acompañados por la música de John Williams, posiblemente la última, lo que añade una carga emocional a poco que uno lo piense...


Una carga emocional que no es capaz de generar la propia película (o partitura) de por sí, en especial, cuando en la segunda mitad el mensaje se va apropiando de ella. Hasta que esta termina completamente canibalizada por él. 'El día de la revelación' parte de una idea del propio Spielberg, y al final el cineasta subraya tanto el mensaje que quiere transmitir que la película, como tal, como fin en sí mismo, prácticamente se apaga. Y con ella Spielberg, quien en su palabrero (anti)clímax apuesta por una puesta en escena solemne y casi rutinaria en la que su característica y genuina alegría plástica prácticamente tiende a cero.

Porque es un momento serio: Spielberg le está diciendo algo IMPORTANTE al mundo. Spielberg, que no la película. Un mensaje por otro lado manoseado sin sutileza alguna durante todo el metraje por un guión perezoso cuyo título actúa como espóiler. No es que pretenda ser una revelación, pero tampoco resulta siendo algo más que una excusa, al final poco impactante para que Spielberg transmita SU mensaje. A pesar de coquetear con ideas que dan para más; para un filme con el suficiente amor propio para al margen de su mensaje, no dejarse engullir por un trazo grueso discursivo tan bondadoso como inocente.

El recuerdo (e influjo) de 'Encuentros en la tercera fase' está tan presente como sugieren algunos claros paralelismos, tanto como la apagada apatía y desapego emocional con los que en esta ocasión Spielberg resuelve un filme que parece responder más a una (cara) necesidad personal que a una (inquietud) cinematográfica. Al fin y al cabo han pasado cincuenta años. El mundo desde luego es más cínico. Y aunque 'El día de la revelación' encaja en la sensibilidad spielbergiana, no deja de apreciarse, al igual que 'He-Man y los másters del universo', como un filme que no acierta en su título y momento.

Me flipa el estilo de Spielberg, y aunque lleva años sin -parece- un título tan rotundo -a nivel social- como los que le valieron el sobrenombre de Rey Midas, rara vez me ha decepcionado como lo ha hecho en 'El día de la revelación'... una película a la postre poco "reveladora" que tras un primer tramo bastante entonado, va claramente a menos hasta caer en un ocaso demasiado cercano a la indiferencia alienígena de 'Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal'. Al igual que en aquella, Spielberg confía (y se confía) demasiado; en sí mismo, en el espectador, en la empatía, en George Lucas, en el pasado...

... como si no hubieran pasado cincuenta años, cuando sí han pasado. Por más que a muchos se les olvide que su 'West Side Story' es una película estupenda.

Nota: 6.0


Lo Mejor:
- El poderío visual innato de Spielberg

Lo Peor:
- El título la resume demasiado bien
#15
Actualidad / 'Omaha' - Tráiler
04 de Junio de 2026, 07:51:50 AM
#17
Críticas de estrenos / Hokum
03 de Junio de 2026, 05:53:26 PM
Hokum


SINOPSIS:
Cuando un novelista se recluye a una posada remota en Irlanda para esparcir las cenizas de sus padres, las historias sobre una bruja ancestral que ronda la suite nupcial empiezan a obsesionarlo.


CRÍTICA: La República Independiente de McCarthy

La tercera película de Damian McCarthy es muchas cosas a la vez. Demasiadas. 'Hokum' es un irregular cúmulo de ideas que si funciona y/o cuela no es tanto por la solidez y/o la fuerza de un conjunto desarticulado, sino por el caos disonante de actuar como una riada que arrastra lo que pilla en el camino.

'Hokum' no fluye como un río, sino que desborda su propio cauce para dejar claro que, al igual que Ayuso, McCarthy se siente libre. Bienvenidos a la república independiente de McCarthy, cineasta de indudable origen irlandés con tanto respeto por los clásicos y el folclore como ganas de llamar la atención.

A bote pronto, como si Osgood Perkins dirigiera su particular versión de 'El resplandor' para el Universo Expediente Warren bajo el paraguas del terror gótico más o menos clásico. O lo que es lo mismo, cambiar continuamente el compás para que el público no se acomode. Que... no... se... acomode.


Ni tampoco se relaje. La suma de alicientes, estímulos y giros nos incita a un permanente estado de abrumadora y fatigosa tensión que amenaza con romper con cualquier esfuerzo. O con cualquiera de los muchos "sustos" que demasiado a menudo rompen la relativa paz y armonía con su torpeza insidiosa.

Un recurso del que resulta innecesario abusar -por el mero hecho de abusar- como prueba 'La maldición de Widow's Bay', al igual que esta, una producción cuya dirección de arte y de fotografía unido al buen hacer de su reparto y su toque cómico consolidan un encanto que no hace falta "romper" a la mínima.

Es, un poco, como si McCarthy condensará todos los episodios de 'La maldición de Widow's Bay' en uno solo. Todo agolpado, gritando por reclamar casito, e hilvanado a través del "susto gratuito" en apariencia requerido para llamar, de verdad, la atención (¿de quien no es capaz de sugestionarse en silencio?).

Cosa que hace... de igual manera que un río desbordado en comparación con uno que no. La experiencia vence a una película que, a riesgo de no encontrarse, se dedica a avasallar a un espectador tan cortejado como molesto que termina con Síndrome de Estocolmo sin saber si ha sido un secuestro o vacaciones.

Nota: 6.5


Lo Mejor / Lo Peor:
- Que... no... se... acomode