Es un despliegue audiovisual hipnótico, ha subido un par de escalones respecto a su predecesora. La animación es espectacular y se agradece que hayan prescindido del uso de canciones licenciadas casi en su totalidad y hayan dejado que Brian Tyler se divierta haciendo un recorrido por todas las bandas sonoras de los videojuegos de Super Mario, convirtiendo su banda sonora en un homenaje precioso al trabajo de Koji Kondo. Solo con esto, con un gran reparto de voces y con multitud de easter eggs en forma de sonidos o detalles ya se hace entretenida, pero no hay mucho más positivo que destacar.
Quiere abarcar mucho más de lo que puede en sus 90 minutos. Con todo lo que quiere contar, debería durar al menos una hora más. Mario, Luigi y compañía visitan el espacio por primera vez en su vida y la sensación de descubrimiento es nula. Se pasean por planetas que nunca han visitado como si hubiesen estado ahí más veces. Son una sucesión de escenas sin ningún peso porque no existe desarrollo alguno. Se atisba un intento de hacer que Peach sea más protagonista que Mario por su historia con Estela, pero se queda en un par de escenas muy vagas. Desperdiciar así las sensaciones mágicas que despierta Super Mario Galaxy al jugarlo, duele.
En general, la sensación al verla es de estar ante un desfile de colores, efectos de luz y persecuciones/huidas (marca de la casa de Illumination cuando no saben que hacer) que está desesperado para que centres tu atención en eso y no en la absoluta vacuidad y dejadez en el resto de elementos que componen la película. La anterior no era perfecta pero al menos era una película.
De momento, la adaptación a imagen real de los 90 sigue siendo la mejor película (y peor adaptación) de Super Mario Bros hasta la fecha.
Quiere abarcar mucho más de lo que puede en sus 90 minutos. Con todo lo que quiere contar, debería durar al menos una hora más. Mario, Luigi y compañía visitan el espacio por primera vez en su vida y la sensación de descubrimiento es nula. Se pasean por planetas que nunca han visitado como si hubiesen estado ahí más veces. Son una sucesión de escenas sin ningún peso porque no existe desarrollo alguno. Se atisba un intento de hacer que Peach sea más protagonista que Mario por su historia con Estela, pero se queda en un par de escenas muy vagas. Desperdiciar así las sensaciones mágicas que despierta Super Mario Galaxy al jugarlo, duele.
En general, la sensación al verla es de estar ante un desfile de colores, efectos de luz y persecuciones/huidas (marca de la casa de Illumination cuando no saben que hacer) que está desesperado para que centres tu atención en eso y no en la absoluta vacuidad y dejadez en el resto de elementos que componen la película. La anterior no era perfecta pero al menos era una película.
De momento, la adaptación a imagen real de los 90 sigue siendo la mejor película (y peor adaptación) de Super Mario Bros hasta la fecha.






