Lo mejor es cómo la serie te va rompiendo los esquemas y te obliga a replantearte tus propios prejuicios cada vez que cambia el punto de vista. Esa profundidad es lo que la hace especial; no es un drama más, sino que te deja pensando en temas como la responsabilidad, la educación y hasta qué punto la sociedad tiene la culpa de lo que pasa. Es de esas historias que te dan para estar debatiendo horas.
