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Temas - lourdes lulu lou

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Críticas de estrenos / Educación siberiana
« en: 05 de Noviembre de 2015, 05:38:43 pm »
Educación siberiana (2013)


Sinopsis:
En el sur de la Rusia soviética, hay una ciudad que se ha convertido en una especie de gueto, un enclave que alberga una mezcla de bandas multiétnicas enfrentadas entre ellas y formadas por peligrosos forajidos. En esta ciudad, dos niños de diez años, Kolima y Gagarin, miembros de una pandilla de exiliados siberianos, crecen juntos siendo amigos inseparables. Su educación es también única, ya que consiste casi exclusivamente en el dominio de las artes ilegales: el robo, el vandalismo y el uso de armas. Además, su clan tiene su propio y estricto código de honor que nunca puede romperse, por encima de todo lo demás. Pero a medida que pasa el tiempo, los chicos crecen y el mundo que les rodea sufre cambios sísmicos.
Cuando tienes veinte años y el mundo se está abriendo ante ti, quieres reclamar tu parte, sobre todo cuando acatar las reglas no es necesariamente tu principal preocupación. Sin embargo, como dice y predica el abuelo Kuzja, el jefe del clan Siberiano: "¡Es una locura querer demasiado! Un hombre no puede poseer más de lo que su corazón puede amar."

Crítica:
Una navaja en lugar de caricias, la honra en lugar de ese olvidado abrazo.
Localización rusa/ dirección italiana/inglés como idioma, peculiar triángulo para una loable, vibrante y eficiente cinta de consideración honda.
Una región, dividida por territorios dominados por diferentes clanes, cada uno con sus normas y costumbres, modo de proceder y actuar según circunstancias y linaje; el de Kolima es el de los siberianos, cuyo patriarca, su abuelo, le enseñará todo lo que debe saber sobre el honor y respeto por su pueblo, el amor a una sangre y el incondicional deber hacia los suyos, lecciones duras, firmes y categóricas para un niño que ve reflejado en su maestro el aspirante símbolo en quien convertirse.
Educación teórica de palabra recta e incuestionable, sabiduría de quien posee el mandato y las intransigentes reglas/ educación práctica que convierte al muchacho en hombre, experiencia de quien encara su día a jornada con la aptitud de aprender a ser un líder y la fortaleza de resistir las duras pruebas que el destino ose poner delante; no drogas, no alcohol, sin lágrimas en el rostro de quien debe velar y defender a la familia, nunca dinero sucio en el hogar, se roba a quien tiene sin merecerlo, se mata a quien atenta contra los nuestros, se cuida de los desvalidos , no se juntan con la inmundicia, son la estirpe de Los Siberianos, sus cuerpos tatuados cuentan su historia, ese altivo camino de resistencia y coraje por no perder y transmitir a la siguiente generación la valentía y orgullo de ser uno de los nuestros.
Exquisita fotografía, del frío y amenazante sudoeste ex-soviético, y una potente música, de tierra tan hostil y helada, se unen en este ambicioso y vigoroso relato, de interpretación enérgica y inmensa áurea respirada con devoción interrogativa, a quien acompaña un constante sentimiento cohibido, pero de mirada penetrante, que amenaza sin necesidad de palabras y cuya presente y cotidiana violencia es equipaje de mano para utilizar en todo momento como muestra de poder y autoridad nunca puesto en duda, dictatorial mandato que se aprende en la niñez y debe ser absorbido y focalizado según se crece y se demuestra la valía y lugar de cada cual.
La hermosura del lugar e inocencia sensible que va pareja a todo crío coexisten con la vileza, rivalidad y dureza de los primeros enfrentamientos y sólidas decisiones, marcar rumbo de carácter, claridad de personalidad y bravura de espíritu con tenacidad, convicción y entereza.
John Malkovich, atractivo comercial para una película inquisitiva, imponente y glorificado en esta libre adaptación del libro de Nicolai Lillin, donde Grabriele Salvatores opta por desmarcarse de la feroz estructura piramidal de sangre, muerte y venganza y centrarse en la relación de admiración del nieto, en el compañerismo del amigo y en el imposible amor que surge sin quererlo, y como tanta presión, carga y herencia recibida, sin ser preguntado previamente, deviene en esa imperiosa necesidad de correr, huir y comenzar a caminar solo, pasos elegidos por andadura propia que nadie juzga, dirige ni somete por más.
El guión juega con saltos temporales, de incomprensible presente a añorado pasado, para proceder a la configuración lineal de todos los acontecimientos que llevan al infierno actual donde la mancillada traición de un ser querido obliga a llevar a cabo lo que no se desea, pero se debe hacer; es contundente sin olvidar su calidez, intensa en su humanidad, inmune en su ejecución, soberbia sin pestañear, sensible en su roce corporal sin vocablos que liberen su emoción contenida, donde se cumple que “un hombre no puede poseer más de lo que su corazón puede amar”, sólo que, sin atreverse a tomar lo que más quería, todo le fue arrebatado.
A pesar de tratarse de historia verídica de la mafia rusa y la despiadada barbarie y atropello que de ello se deduce, estamos ante una narración de sentimientos agredidos, de confianza pérdida y lealtad rota y cómo encarar y reaccionar ante tal decepción; sublime simpleza y honestidad para observar un relato cuya abducción es franca y segura.
Si has leído la obra, su desvío de la misma puede restarle puntos a tu contento ánimo, los vírgenes de conocimiento saldrán gratos, sin que su interés decaiga.
“Quiero volver a casa. Sólo hay una manera”, la de Los Siberianos.

Lo mejor, su fortaleza visual y carácter expositivo.
Lo peor, su desmarque de la versión escrita para quien sepa de ella.
Nota 6,5

2
Críticas de estrenos / Song one
« en: 04 de Noviembre de 2015, 05:05:57 pm »
Song one (2014)


Sinopsis:
La película narrará la historia de una mujer que, tras conocer que su hermano está gravemente herido, regresará a casa para comenzar de casualidad una relación con el músico favorito de su hermano.

Crítica:
Y no supe amarte, para lamento mío no pude hallar la manera de quererte y apreciarte, sólo desinterés y tedio crecían en mi; los expertos alegan que fue fallo propio, que realmente valías la pena; de poco consuelo sirve dicho análisis pues aquí estoy, sentada, pensando en ti y sin sentir nada.
¡Qué desilusión!, ¡qué desencanto!, quería enamorarme con ella y he acabado ¡aburrida de ella!
Una oportunidad magnífica para Anne Hathaway de lucir sus mejores artes y habilidades como actriz protagonista -también la produce-, ocasión con la que cumple con creces y a lo grande, expandiendo toda su sensibilidad interpretativa y belleza física en una combinación espléndida pero, ¡que decepción de acogida!, ¡qué bajón de bienvenida!, ¡qué fracaso de recepción, consumo, y posterior disgestión!
Una cinta sobre música que no seduce, que no posee carisma, un filme romántico que no encanta, que no fascina, y una unión de ambos que fatiga, cansa por su nula aportación de sentimiento alguno válido, desgana e indiferencia, distancia emocional y pasotismo melódico es ¡lo que vas a sentir por ella!, la pésima nota que obtiene este, nuevo intento, de recrear el espíritu, armonía, magia y hechizo -por no hablar de su inteligente guión y sabia calidad del contenido-, de una “Once” que, como irónicamente su propio nombre indica, sólo ocurre una vez, es única, y todas estas malogradas recreaciones de lo que allí fue tan sencillo y magistral, acaban dando pena por su fiasco sensitivo y su vacío rítmico.
“Cuando escribo una canción, trato de retener esos sentimientos que la motivaron para no perderlos jamás, para revivirlos cada vez que la canto”, ¡estupendo!, ¡genial!, frase que pasará a los anales del recuerdo, pero tu personaje transmite poco, insuficiente en conjunto a pesar de la buena voluntad intimista que se pone en ello y de la expresión delicada que se vierte en sus pasos, movimientos que entretienen y afligen tan mínimamente como las canciones que suenan, desfile de autores y estilos musicales que no inspiran ni atrapan ni conmueven, por no hablar de la desfalleciente hermana que trata de descubrir y conocer a su hermano en coma a través de sus privados escritos y de sus creaciones más recientes,  que deambula por sus lugares favoritos, por su comida deleitosa, por su escogida forma de vida como penitencia por una falta de comunicación cuando áun ésta era posible, todo ello envuelto en selectivo ambiente de pubs y locales de música alterna y emotividad en las formas y el contacto humano que no te alcanza, que no da beneficio ni fruto.
Es lenta, pausada hasta la ignorancia pues debería crear respiración reflexiva, anímica subjetividad para con la desdicha y sufrimiento, alegría y gozo de la protagonista y, en su lugar, hay ausencia, lejanía, ojos que no se involucran, oídos que no vibran, corazón que no siente, alma que ni se perturba, sólo elegancia y suavidad en la puesta en escena, finura en la querencia, tenacidad en los detalles y clara intención de calidez simpática y exquisitez en el estilo pero, tan suntuosa recreación se queda únicamente en eso, en soberbio escaparate cuya esencia no te atrapa, cuyo espíritu no aporta calor y se devalúa conforme rueda y avanza, al comprobar que no tiende puente de diálogo y correspondencia grata y gustosa para con la audiencia.
Con la sorna de no pretenderlo pero conseguirlo, al igual que el referido que todo lo pone en marcha, permaneces en coma todo el relato, y toda la tentativa y empeño de Anne por despertarte y motivarte, caen en pérdida de interés y esfuerzo en vano; sin atracción no hay disfrute ni juego apasionado entre ambos, sólo atónita mirada de quien ni siente ni padece, que únicamente deja pasar los minutos con la tristeza de no participar de la contienda, resignación como estandarte, y no me digas ¡que era eso lo que se buscaba!
Pretensión..., toda; resultado..., nulo; su sutil circulación no compensa, no satisface, sencillamente ¡fría es como te quedas!
Sin capacidad de reducir tus pulsaciones y hacerte vivir su experiencia.

Lo mejor, su intento de calidez, humanidad y necesario contacto emocional como refugio del dolor sentido
Lo peor, lo mismo al presentarlo con sopor y cansancio.
Nota 5


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3
Críticas de estrenos / Jenny's wedding
« en: 03 de Noviembre de 2015, 05:04:10 pm »
Jenny's wedding (2015)


Sinopsis:
Jenny ha llevado una vida abiertamente gay con todo su entorno excepto con su tradicional familia. La vida de todos se tambaleará después de que Jenny decida formar una familia y casarse con la mujer que hasta el momento pensaban que solo era su compañera de piso.

Crítica:
Está de moda ser diferente, transgredir las normas, la rebeldía de pastorear fuera del rebaño, de salir del armario para marcar identidad propia, sólo que esta valentía de romper normas y mostrar quién eres realmente, envuelto en tanta suavidad, dulzura, monería y mezcolanza de integración en familia ideal, cuyo único objetivo a la vista es ¡la ansiada boda! que tanto aburre cuando se trata de heteros, como que pierde fuerza, garra y empuje, deseo grato y atracción complaciente pues, en el fondo, no deja de ser lo viejo, lo de costumbre, enmascarado de original y nuevo, es decir, chica soltera cumpliendo su sueño dorado de ¡casarse de blanco!
¡Ay, bendito matrimonio!, ¡para cuántas bonitas y lelas historias das!, aunque sea siempre la misma procesión, con cambiante disfraz, pero similar recorrido, ¡para qué variar!, misma mona, misma fábula, mismo final; sacarte una muela es más interesante, afecta más y deja mayor recuerdo que esta puesta en escena de niña, de buena cuna y pagada educación, a quien gustan las mujeres y osa escandalizar a su respetada familia, diciendo en público, “no es mi compañera, es mi pareja y ¡nos vamos a casar!”
¡Y dale con el dichoso casamiento!; por cierto, ¿cuántas veces se ha casado Katherine Heighl en la gran pantalla?, ¿no está un poco harta ya de ello?, ¡es para coger fobia al susodicho vestido y al nupcial acto!
“Gente feliz no tiene un césped muerto”, ellos respiran felicidad, al tiempo que tú desfalleces; y te aburres viendo a la hija ideal de papá/hermana envidiada, crecer y decir ¡la espeluznante y ofensiva verdad! que a todos altera menos al vidente que sigue sin disposición, sin aliciente, sin apego.
Con una conexión o intimidad nunca establecida con el relato y sus personajes, los observas rodar sin prestar atención, sin poner entusiasmo, sin ilusionar tu querencia, sin alentar tu apetencia, los ves montar todo este circo, de gran trauma fingido -pues es escasa su veracidad-, para no entretener, ni inquietar, ni divertir a la audiencia pues ningún sentimiento inspira, ninguna escena transciende, ningún diálogo llega más lejos de ser captado por el oído y pasar rápidamente al olvido.
El tedio comunicativo es tan sentido y profundo por la falta de creencia, estima y escasez de motivación o curiosidad alguna que cansa, cabrea, produce desgana, incita a la dejadez auditiva, mata lentamente y es tal el alivio de ver, por fin, ¡la estúpida boda!, con sus perfectas flores y con su música celestial que, ¡vivan las novias!, pues, finalmente acabó esta pantomima absurda sobre declaración sincera de quién se es y sus posteriores intenciones que no seduce, no levanta pasiones, no supone gran drama, no afecta ni emociona ni perturba el alma, únicamente desfila cual encantador cuento de la bella y su pareja que ¡oh, Dios mío!, ¡es del mismo sexo! y altera brevemente la vida ideal de unos ¡tradicionales padres!
Y la música le da mil vueltas a este fofo argumento, sin perspicacia ni inteligencia para narrar algo decente con asumido crédito, escrito con el objetivo de gustar, de ir de atrevidos por juntar mujer con mujer, cuando no es más que salsa casera de toda la vida que finge ir de moderna y novedosa.
Ridícula payasada la ofertada por Mary Agnes Donoghue, gente de bien, decente y correcta, acudiendo a una ¡boda de lesbianas!, donde ¡se dan un beso y todo!, menos mal que han parado los pies ahí y no se han atrevido a ¡llegar más lejos!, ¡imaginas que desvergüenza!
“...una opina que aquello no está bien, la otra opina que qué se le va a hacer, y lo que opinen los demás está de más, quien detiene palomas al vuelo, volando a ras de suelo, mujer contra mujer; créeme, la letra de esta canción es mucho más sensible, tierna, preciosa e impactante que toda esta cursi historia.
¿Que se puede ver y pasas el rato?, si; ¿qué vale realmente la pena?, cuestionable; ¿qué aporta algo significante? No, sin cuestión ni duda.

Lo mejor, busca simpatía, cordialidad y consumo ligero
Lo peor, lo obtiene con dejadez de contar la misma historia clásica pero ahora chica/chica

Nota. 4,5




4
Críticas de estrenos / 3 corazones
« en: 01 de Noviembre de 2015, 01:18:46 pm »
3 corazones (2014)


Sinopsis:
En una ciudad de provincias, Marc pierde el tren a París y conoce a Sylvie. Pasean por la ciudad hasta el amanecer, hablando de todo excepto de ellos mismos, perfectamente compenetrados. Marc sube al primer tren y se citan en París al cabo de unos días sin saber nada el uno del otro. Sylvie acude a la cita, pero por desgracia, Marc no puede. Mientras sigue buscando a Sylvie, conoce a otra mujer y se casa con ella sin saber que son hermanas.

Crítica:
Lo que debió ser y nunca fue, esa cita que no tuvo lugar, que quedó colgada en el tiempo y la memoria, ahogando y martirizando cada vez que el recuerdo traía su aroma de vuelta, tormento que se aplaca con la distancia/que revive con la cercanía, con esa posibilidad de contacto real que mitigue la ansiedad del deseo no cumplido conforme las manos tienen al alcance lo que esa mirada furtiva recrea; un roce, una caricia, un esquivo beso, el lote completo, la excitación de entrar en la intimidad de esa desconocida mujer soñada, que en su día desapareció, para regresar a la presencial vista con nombre y procedencia y volver loco a quien había logrado apaciguar a su agitado y nervioso corazón; una partida pasional a tres bandas donde uno de los jugadores permanecerá pasivo e ignorante, a la espera del inhóspito resultado mientras la jugada se lleva a cabo a través de esa pareja, desasegada y sin criterio, que dejó atrás su probabilidad de fortuna al no poder ignorar ni controlar las circunstancias.
 Charlotte Gainsbourg, siempre cumplidora y expectante, cuya firmeza de su rostro es parte de su intimista interpretación, en esta ocasión como voluntaria culpable, provocadora de todo el caos y estropicio por venir y sentir, junto a Benoit Pelvoorde, fracasado ilusionista cuyo sueño se le escapa y acepta, que no elige, el que la vida le otorga en ese anecdótico y curioso encuentro, más Chiara Mastroianni que redondea ese triángulo espacioso, sutil y potente que con sus enérgicas y contundentes actuaciones consigue electrizar tu atención y activar, con pulso constante, tu interés nunca perdido.
Se mueve sin prisas, con narración desabrida pero de eficacia explosiva, una tragedia francesa que pervierte el tan nombrado amor para convertirlo en desesperación y angustia, secretismo a voces que impide respirar y nubla una razón que sólo descansa obteniendo su dosis de intercambio carnal, obsesión extrema que irrumpe para no volver a permitir la reposada felicidad hasta entonces sentida.
No trabaja con contundencia el argumento, esparce muchos huecos sin cubrir para que sea el propio espectador quien los rellene y resuelva, el mismo final, abierto con retroceso interrogante, es un canto a lo que se tuvo al alcance/ahora yace hecho añicos, esa esperanza impaciente, de reanudar el tiempo, para que las cosas sean como se esperaba y nada haya que lamentar.
Una figurante Catherine Denueve que pasea, observa y apenas interviene y una implacable banda sonora como testigos silenciosos de la tensión surgidas y del devenir de los acontecimientos, no aclara, insinúa, no dialoga, pasa a la acción, como marea que barre y arrastra allá por donde pasa, el solapado y oculto tándem recrea un eléctrico thriller de atrevimiento y vergüenza, de locura invasiva que ni la serenidad ni la lógica logran frenar, ardor de poseer, sin contención ni remedio, aún conociendo las consecuencias.
El toque personal de Benoît Jacquot puede no ser suficiente aleccionador para todo el público, gusta de exponer la cotidiana rutina, tranquilidad desaborida, aburrida y exponente de la unidad creada mientras, al tiempo, se cierne y regodea en los silencios, en la penumbra y a escondidas, sin comunicación de palabras, con esa notoria obviedad de desazón e inquietud que la sala declarante, aunque no solicita, observa y atestigua, la enérgica y peligrosa tirantez y nerviosismo que renace y crece entre los encontrados y ardientes lujuriosos, mientras el resto es dichoso en su bendita ignorancia.
Desconocimiento que algunos pueden ver extrapolado al margen de cualquier emoción sentida, pues el referido director se apoya en la sensación efervescente que provoca acción inmediata y reacción en cadena imposible de intervenir o parar, desechando el intercambio de diálogo que expresa con vocablos que lo que deja claro con gestos, pasos y rocambolescos encuentros y tropiezos, los cuales remata con una voz en off y varias elipsis como marca abanderada de la casa y recreo de figuras que adquieren firmeza y seguridad, vagueo e inconsistencia según el momento o lugar.
Tres corazones, expuestos sin compasión ni aclaración narrativa, se cuenta únicamente con el vigor, nervio e ímpetu de la observación disimulada para obtener la claridad de lo que la mente máquina y anhela; ello puede hacer que desconectes o estés aún más pendiente.
Su presentación, lagunas temporales y lo mucho que no cuenta, que con buscado propósito se guarda y calla hacen de ella una película extraña, inconexa, sentimental de manera peculiar que al intelecto muda y deja perplejo; como el mejor “cluedo” tienes que investigar y resolver tú la papeleta, solicita tu incursión para enlazar y rellenar los preparados y oportunos vacíos donde sólo habla la imagen.
No a todos complace este tren que se salta solícitas paradas, que se olvida de los requerimientos explicativos lineales y acelera esperando seas capaz de darle alcance; repito, no a todos gusta o sacia.

Nota:5,8



5
Críticas de estrenos / 5 to 7
« en: 31 de Octubre de 2015, 01:25:17 pm »
5 to 7 (2013)


Sinopsis:
Gira en torno a un aspirante a escritor residente en Nueva York que mantiene un romance con la esposa de un diplomático francés. Sólo hay un problema, pues para estar juntos tienen que esperar que sean de 5 a 7 de la tarde.


Crítica:
A veces amas, aprendes y lo dejas marchar, aunque siempre esté contigo, aunque nunca te abandone y sea un tierno y bonito recuerdo que siempre te hará sonreír en tus momentos de tristeza.
Una bella y hechizadora sirena que convirtió en hombre a un chaval inocente e ignorante, que hizo escritor a quien llevaba una vida vacía y mediocre, un individuo mojado, feliz con su humedad, que aprendió a protegerse después de un profundo e inmenso chaparrón que cambió su vida y la concepción de su ser, que hizo camino sin poder olvidar esa parada exquisita y adorable que, por siempre jamás, en su corazón permanecerá.
“Hay personas con las que te casas y personas a las que amas”, diferentes modos de entender la existencia, la infidelidad realzada por la diversidad cultural -insiste mucho en esa comparanza entre la concepción americana y francesa del amar, la pareja y la realidad- que ayuda a crecer y madurar, colección de momentos emocionales cuya andadura conforman tu presente inmediato, de instantáneo pasado, cuya fuerza de la naturaleza y del amor no pueden ser frenadas ni evitadas.
Un relato de sentimientos profundos y sinceros vividos y narrados de manera alternativa a la clásica historia romántica siempre vista, que utiliza, con efectividad media, el humor, la ironía, la perplejidad, el desconcierto y la pasión sin que ninguno de ellos alcance grandes cuotas de referencia, recibir con gratitud lo que se oferta, compartirlo en familia y no avergonzarse de la común felicidad que otorga, generosidad y respeto de ceder por la pareja para proteger y consolidar la unión, acuerdos divergentes que convergen en un mismo punto, la dicha y deferencia hacia quien se ama entendiendo la diversidad y alternancia de formas que otorga dicha hermosa palabra.
“La civilización está organizada por parejas, para bien o para mal”, costumbrismo de una educación moral y ética que sólo observa una versión de la gama ofrecida, la que entiende y le da tranquilidad de saber por dónde se va, línea recta que marca el sentido de la circulación sin complicaciones ni mareos; Victor Levin escribe y dirige un guión locuaz, de ritmo entretenido y con evidentes tintes esporádicos al veterano Woody Allen pero sin su locura, sagacidad y caos cómico, donde se exhibe la amplitud opcional de querer a una persona con estima, tolerancia y cortesía, una naturalidad educada donde se pregunta y cuestiona por “la burla de la grandeza”
Pero, ¿realmente lo hace?, este recién “graduado” se mofa y distorsiona la virginidad del amor puro? o ¿simplemente lo acepta, abraza y disfruta conforme llega, respetando sus normas y ciñiéndose a lo que ésta puede ofertar cuando cabe, es decir, esa ardiente cita de 5 a 7?
Cinta no tan transgresora como pretende pues se decanta por el convencionalismo tradicional, pero que ofrece pinceladas agudas sobre las emociones y sensaciones que mueven el mundo, que gusta, confunde, extraña y te hace reír por el desconcierto del cuadro pintado, todo ello con serenidad, franqueza y sencillez como parte de su elegancia, encanto y distinción con la que expone y se mueve, más ese toque inverosímil que queda en el ambiente.
“El futuro tiene una forma de llegar, lo quieras o no”, no hay manera de controlar nada, sólo sentir, vivir y avanzar y subirte al ritmo que marque la vivencia porque aunque te resistas, no quieras o dudes, llegará y decidirá por ti; aquí, después de tanto ajetreo, decido lo habitual, lo acostumbrado, la cita de dos horas, de 5 a 7 no logra revolucionar el mundo ni sorprender tanto, es una peculiar propuesta que se queda a mitad del escándalo que pretendía.
“¿Qué estamos dispuestos a hacer por amor?”, amplio debate de caducidad infinita que se alarga en el tiempo, por las décadas de los siglos llegando a similar conclusión, ¡todo!

Nota: 5,9




6
Críticas de estrenos / Los últimos cinco años
« en: 30 de Octubre de 2015, 03:50:00 pm »
Los últimos cinco años (2014)


Sinopsis:
Basada en una obra musical de Broadway ganadora del premio Tony. La historia se centra en la relación que mantienen Cathy (Anna Kendrick), una joven aspirante a actriz, y Jamie (Jeremy Jordan), un novelista en alza.

Crítica:
Simbiosis gráfica, de ocurrencia gustosa, ejecutada con garbo y salero para una simpática pieza de gran estilo y arte.
Richard LaGravenese escribe y dirige esta fresca y jovial, dinámica y alegre obra, de Jason Robert Brown, que ha cosechado éxito tras aplauso, más reconocimiento masivo del público y la crítica, en las duras y exigentes tablas del teatro, desde el 2001 para coronar -tras su ruta viajera por distintas ciudades, con unanimidad de elogios y halagos en todas ellas-, en la actualidad, con su adaptación a esta genial, sonora y peculiar película cuya clave es la complicidad y adaptación de unas logradas, soberbias y acertadas canciones que realizan una fusión magnífica con el argumento que se quiere narrar.
Cinco años en la vida de una pareja, con la fascinación y excitación de su ávido inicio y su hilarante y desgarrador recorrido hacia una, inevitable y concluyente, crisis matrimonial donde cada uno ya ha optado por caminos diferentes y que, sin remedio y con mucho dolor, les precipita a esa ruptura final de lo que fue esperanza asombrosa e inaudita, ella te lo canta en proceso cronológico inverso, desde su soledad y amargura última a la inocencia e ilusión primera/él lo hace en orden correcto, desde la hermosa locura insensata de enamorarse a la aventura de irse a vivir juntos, al riesgo amado del matrimonio y a la pena, coraje y valor de poner freno y final a lo que ya no posee sentido ni contenido, mezcla espléndida, de sustancia animada, que da como resultado una obra cordial y amena que se consume con agilidad y sabrosa ligereza gracias a la sensible, sutil y penetrante interpretación de su pareja protagonista, perdido flechazo, de ganado entusiasmo y alabanza afectuosa, para una magnífica y emotiva Anna Kendrick y un sólido y enérgico Jeremy Jordan que conforman un dueto vivo, mágico e irresistible que transmite sus emociones, alegrías y sinsabores con una nitidez y armonía, capacidad expresiva innata, que te conquistan, atrapan y enamoran.
Desorden temporal que les lleva a coincidir en espacio y sentimientos, ambivalencia reflexiva que te lleva a observar el llanto desapacible de ella con la ilusión desbordante de él, la ensoñación nerviosa de quien espera la llamada de su amor con quien presenta la dimisión y despedida definitiva, más un vívido centro que se precipita desde la ingenuidad cándida y fervorosa hacia la tristeza y hecatombre de su interrupción donde, menos de cinco frases dichas son necesarias para encadenar tan fabulosas melodías y magnético canto realizadas con sensibilidad, destreza y acierto para engranar con la historia de amor que se quiere contar.
Aunque no te guste el musical te será apetecible, sólo en el tramo final te será un poco cansina, pesadez que no comparte un oído que sigue encantado y una vista bien nutrida; si eres fan de este tipo de género ¡enhorabuena!, simplemente déjate llevar, lo que es indudable es el concienzudo trabajo, el ritmo pegadizo, la delicadeza afectiva, la desnudez anímica, las apetitosas melodías, las naturales coreografías, la constancia de su marcha, el equilibrio de sus partes, la colorida fotografía urbana de un Nueva York intenso, el esmerado detalle de su confección, el elegante rincón creado..., y que, por una vez y sin ninguna duda, se confirmen todas las alabanzas y positivos comentarios referidos a la misma.
Tu consideración y apego dependerán de la afinidad y devoción que manifiestes por un argumento cantado, cuya entonación debe hacer balanza con tu corazón, pero la evidencia de su alma es clara, obvio su espíritu, potente su carisma y estimada su identidad, entrañable particularidad que juega con gran habilidad y esmero con sus armas y que la convierten en un producto querido y muy apreciado, consolidada estructura que te llevan a respetarla y aprobarla, sea de tu gusto o no.
La belleza y misterio de conocer a una pareja, el placer de su compañía, la emoción de su disfrute, la explosión de sus recelos, el descontrol de su adrenalina, el rechazo de su amor..., adornado con la dulce sintonía de un delirio que adula la facultad perceptiva y el sistema auditivo, al concertar un suculento escuchar con un agradable mirar. Perfecta adaptación a celuloide que nada tiene que envidiar a su ambientación en teatro, sugerente y atractiva en ambos formatos.


Nota: 6,3

7
Críticas de estrenos / El rostro de un ángel
« en: 29 de Octubre de 2015, 05:02:18 pm »
El rostro de un ángel (2014)


Sinopsis:
Una periodista y un director de documentales persiguen una noticia relacionada con un crimen.

Crítica:
Dante por el infierno, purgatorio y paraíso, Thomas solitario, público e introspectivo no le va a la zaga, no logra imitarle, darle caza o aspirar con solidez su esencia, su espíritu deambula pero no solidifica su presencia.
“A dónde irán los besos que guardamos, que no damos, dónde va ese abrazo si no llegas nunca a darlo...”, cantó en su día Víctor Manuel; por tanto, la cuestión que queda en el aire es ¿dónde va a parar esa película que, poco a poco, toma forma en la cabeza de su director pero cuyo perfil y manejo del relato, composición definitiva de la historia no interesa y queda colgada en el vacío por abandono de proyecto?
Porque aquí, tristemente, es lo mismo que le sucede a la audiencia con su tormentoso protagonista, empieza gustoso su aventura, le sigue en la lenta confección de la estructura de su cinta, en la elección del enfoque y en esa peculiar obsesión y adoración por Dante pero, acabas desvinculado, extraviado, perdiendo, sobre la hora de su rodaje, parte de su hilo y fuelle pues su cielo y abismo, que se alternan en la absorción de su trabajo, acaban derivando en desgana de un único pesonaje estrella cuyos secundarios desfilan por su vida muy ligeros y rápidos, sin incidir con sustancia y alimento beneficioso, lo cual impide colaboren gratamente en complementar a quien, por si solo y las exclusivas ideas de su mente que entrecruzan lo íntimo, subjetivo, laboral y adyacentes no son suficientes para mantener la atención del espectador y llenar con rotundidad la pantalla.
“Si vas a contar la verdad tendrá que ser con una ficción”, apunte claro que no empaña las cavilaciones, de tempo largo y denso, en iniciar el escrito del guión solicitado, manuscrito en proceso que únicamente tiene definido que nada es obvio, está resuelto o es conclusivo, película con objetivo de rodar otra película que enlaza con informaciones del momento, a modo de documental fidedigno de los hechos ocurridos y por todos, en mayor o menos grado, conocidos y cuyo patrón a la cabeza, ante su duda y caos para configurar una narración lineal, opta por exponer varias verdades, falseadas i creíbles, en función de quien las reciba pues nada es lo que parece, todo está manipulado y etiquetado según conveniencias.
Pero no resulta, no funciona, dentro del atractivo de presentar una cinta espaciosa, sin florituras ni abstraídos adornos que pretende otra de género abierto, trascendental, nada comercial que sugiere preguntas a través de un thriller que no se molesta en resolver, pues las respuestas atoran, confunden y lían, su densidad no aguanta el embiste, no al menos durante toda su duración, su andadura de idas y vueltas, de investigación, testimonios e indagación en ese propio tormento, que revive lo propio a través de la recepción de lo ajeno, logra un buen pulso de dos tercios pero, es ahí donde surge el desplome y va cediendo en su personalidad y seducción de cómo adquiere diseño y estructura ese filme que después los videntes tendremos el placer de consumir y valorar en juicio individual y único.
Desgracia de una ruina, cuyo nacimiento y vivencia de su ocaso, tenía un punto curioso y llamativo de descenso al interior de una cabeza pensante que vive su personal crisis, al tiempo que monta y crea la imaginaria, ese conflicto que se lleva a cabo en la invención y fabricación de una narración filmográfica, a partir de una divergente realidad que escandaliza mucho más que su plasmación en celuloide.
Apetecible Daniel Brühl, no tanto el rostro de un ángel que no se gana con contundencia tu observación y análisis, Michael Winterbottom empieza con entusiasmo y veracidad su reflexión y elaboración de la construcción de un filme partiendo desde su base de pensamiento, sin estabilidad o camino concreto, pero lentamente se abandona a su suerte, su sujeto y lo que tiene que decir dejan de apetecer; conclusiva negatividad que nunca alcanzó a la mangífica “La divina comedia” que tanto le sirven de inspiración y guía.

Nota: 4,4


8
Críticas de estrenos / La cumbre escarlata (2015)
« en: 28 de Octubre de 2015, 04:53:34 pm »
La cumbre escarlata (2015)


Sinopsis:

Una joven es trasladada a la cima de una montaña de arcilla de color rojo sangre cuando un atractivo desconocido le roba el corazón; se trata de un lugar lleno de secretos que la perseguirán para siempre. La verdad escondida en La cumbres escarlata se encuentra entre el deseo y las sombras, el misterio y la locura.

Crítica:

Sencillez de crónica sobre un más allá de sobresaliente ambientación; técnicamente soberbia, de narrativa floja.
“En el amor no hay lugar para la perfección”, pero aquí te cansas de observar tanta perfección estética de tan poco atractivo argumental, porque es lenta y lo que cuenta apenas seduce, aparte de la obsesión por el rojo y unos monstruos que, más que miedo, dan risa sincera e irónica por lo bello del montaje pero la debilidad efectiva de su andante práctica.
La casa de los horrores de los hermanos “monster”, con ascensor incluido y agujero en el techo para hacerla más tétrica y siniestra, donde cada espeluznante habitación esconde un vil secreto, cuya esencia y contenido no vas a estar ansiosa por conocer, por el que no te mueres de curiosidad ni desfalleces de intriga, gótico estilo, de vestidura y alma edgariana -con el permiso, jamás concedido, de Allan Poe-, burtoniana si se prefiere, que encanta a la vista pero deja desnutrido al resto del cuerpo; entonces ¿qué hacemos con los demás famélicos sentidos, hermanos de la glotona visión, a su suerte abandonados?
“Quizás sólo percibamos las cosas cuando estamos preparados para verlas”, cierto es pero la mente se agota de esperar recibir un alimento que nunca llega, es impresionante seguir las imágenes, hermoso adorar y visionar tan espectacular artístico cuadro pero no hay cavilaciones que motiven a la razón, que la instiguen a involucrarse, únicamente un cuento que no inspira ni emociona ni aterra, un horror por amor que no devora, ni crea tenebrosidad ni carcome por dentro, romance que no complementa ni sustenta tan meticulosa y minuciosa imagen, donde “valoramos los esfuerzos, no los privilegios” ya que sales convencido de la espectacular performance, menor gratitud hacia la leyenda del relato.
“Tranquila querida, todo el mundo tiene su lugar”, y es evidente que Guillermo del Toro se ha cuidado de ello, de reservarle esplendor, mimo y detalle a cada uno de los participantes, perfección visual en cada esquina, rincón y fotograma, fascinación de conjunto que enloquece por la exquisitez conseguida, sólo que ¿suficiente con la maravilla de fotografía?, porque son casi dos horas, 119 minutos para ser exactos, donde vas a vivir de un único consumo, la excelencia de un porte que cuenta con poco más.
“Los fantasmas existen, de eso estoy segura” y yo estoy segura de que no sois vos, soy yo, un guión poco aleccionado para crear terror, interés o un ápice de cariño y apego por su historia romántica, tragedia que no trasciende, sólo deambula de pobre compañero de baile de una elegante y delicada dama, de movimientos sutiles e inocente corazón que suspira, trabaja y se desvive por tu aplaudida consideración y estima, pero donde sólo obtiene el respeto por su sublime rostro de perfil y composición magistral, el resto es añadido que falla pues ayuda poco en su receptividad y ganas.
No te atreves a decir que te aburres, te da pena usar tan dictatorial palabra porque la pantalla está, en todo momento, con gusto y excelencia decorada, pero en el fondo, un poco -seamos condescencientes- si que te aburres, pues una joya, obra de arte se contempla, es cierto, pero para ser completa debe comunicarse con su observador, transmitirle sensaciones que la personalicen y hagan suya, que permitan sentir al mismo que respira y habla por lograr su atención, respeto y afecto, por esa subjetividad exclusiva que cada cual siente; aquí, la cumbre escarlata lo es de colorido, corte y confección, de pasarela para portada de cartel y revista, ideal para tráiler de escasos minutos donde resalta, con poder y fuera, su tonalidad, vestuario y matices; como mansión encantada, cúspide del miedo y pánico, esplendor de frialdad y malévolos actos..., digamos simplemente que la fábula es majestuosa invención de preciosa presencia..., dejemos el resto.

Nota: 5,5

9
Críticas de estrenos / El marido de mi hermana
« en: 27 de Octubre de 2015, 05:03:21 pm »
El marido de mi hermana (2014)


Sinopsis:

De día, Richard Haig (Pierce Brosnan) es un exitoso y respetado profesor de inglés que imparte clases en el renombrado Trinity College de Cambridge, donde enseña poesía romántica del siglo XVIII. De noche, cede a sus propias fantasías románticas con una continua oleada de bellezas universitarias que se muestran más que felices de citar a Byron mientras se desvisten. Richard aprendió cómo ser un granuja redomado de su padre, Gordon (Malcolm MacDowell), también profesor de inglés jubilado y libertino de primera en sus días. Pese a su edad, Gordon todavía presume de sus habilidades. Pero Richard está harto del juego, y busca algo con más sentido, duradero. Así que cuando Kate (Jessica Alba), le dice que está embarazada, Richard se muestra entusiasmado. Anhela tener una familia propia, ser un padre del que sus hijos puedan sentirse orgullosos. Hay un único problema: Recibe la noticia cuando conoce a Olivia (Salma Hayek), una novelista exuberante y excéntrica, hermana de la que pronto se convertirá en la madre de su hijo. Un trío amoroso que dista mucho de su ideal de familia.

Crítica:

El chispeante Remintong Steele, elegante ex James Bond, que sobrevivió a la pérdida de tan portentoso sobrepeso, título y traje surge, en su ya tastada madurez, como senior jovenzuelo, inglés con canas y barba cansina atorado en la soledad California, tierra yanqui que desprecia a los románticos y con la que no acaba de lidiar ni encajar.

Profesor madurito, mujeriego empedernido, que necesita de la joven y bella Jessica Alba como excusa patética y burlona para acceder a la, ya más curtida y siempre perfecta en pantalla, Salma Hayek, de pretendido serio recitador de los clásicos a bromista torpe, bobo, penoso y lastimero que corre tras las faldas de una compañera de reparto que tampoco se come un rosco, cinematográficamente, desde hace tiempo y que juntos forman un dueto tan triste, trágico, desaprovechado y dolorosamente hiriente que cabe preguntarse si tan apurados estaban que tuvieron que aceptar, sin remedio ni mucho pensar, un guión tan endeble, nimio e insustancial en su contenido y pretensión.

Porque los pobres se esfuerzan, realmente intentan ser graciosos, divertidos, amenos y cordiales, caer en simpatía y hacer pasar un rato grato, dentro de su obvia y buscada ligereza, a la audiencia pero, el argumento, de conducción rápida y fugaz, es tan bobalicón, cutre y simplón, de sentencias tan carentes y faltas de alimento consistente que, ni con sus atropelladas memeces logra hacer gracia o contagiar alegría, únicamente riduculez sentida en demasía.

Pierce Brosnan como líder absoluto -lo cual, en este caso, no es nada bueno- de una trope que se mueve con ficticio caos que ni cuela ni se aposenta, que no produce risa ni humor sino todo lo contrario,  frescura de aderezo bailable que sólo  con ellos empatiza pues los ves desfilar, correr, tropezar, dialogar y ponerse sentimentales y parece teatro de barrio, farándula con dinero para complementar, tan escaso contenido válido, con preciosas vistas de lujosas mansiones.

Es de suponer que es duro envejecer como actor y tener que aceptar ciertos trabajos o, simplemente les da igual y ellos se han divertido y reído haciendo la película lo que tú no viéndola; aburrida, predecible, sosa, insulto al más lelo clasicismo, importa más que llevaré, cómo voy maquillada y lo buena que salgo en pantalla que trabajar por crear un personaje algo -aunque sea en mínimos, con recesos incluidos- interesante; y mientras este don Juan, que mantiene el tipo como puede pero ya está pasadito de años, de casa en puerta, de mujer a hermana, de la gloria shakespereana al béisbol y a, supuestamente, encandilar a la concurrencia porque es padre y sabe abrazar y besar al niño cuando éste tiene una pesadilla.

Holywood ha tocado fondo en cuanto a falta de ideas y de curro original, -yo también lo estoy en cuanto a escribir sobre esta cinta-, el romanticismo con tintes de comedia está en la UCI por agotamiento y abuso reiterativo, la desilusión es menor si tienes palomitas o comida insana -basura de toda la vida- al abasto pues entretiene lo que el filme no hace, y la ingesta de calorías no permitidas cubre la desgana perceptiva de lo que no tiene chispa, ni salero ni incentivo extra, sólo caras guapas, conocidas y queridas por sus trabajos anteriores, que aumenta la desfachatez de verlos actuar como el guapo Cantinflas y sus chicas.

“Esto no me gusta”, apetecen sus actores y ganas de juerga y entusiasmo pero, es mediocre y torpe el resultado de tanto mareo, la salsa no da para baile, la danza que pueda surgir es necia, la comicidad adolece de consistencia o glándulas que permitan su gustoso efecto y el romance es lo peor, lo más absurdo si cabe.
Tortilla revuelta realizada con poco acierto, aún menos tino; se ve como cuando miras catatónica la pantalla sin percibir ni atender a lo que pasa, pues tu mente está a millas de distancia; que se separan ¡bien!, que se juntan ¡hurra!, ¡que no son los mismos!, ¿y qué más da?, el tiempo avanza y queda menos para su feliz final de dulce cuento que todo lo cuadra; soporta las frases ñoñas de esa última carrera donde conquistar a la chica y ¡eso es todo, amigos! -That’s all Folks!- como diría, con sentencia suprema, el fabuloso Bugs Bunny.

¡Cuánto talento desperdiciado!, con lo respetado que fue, en su época, tan valioso y estimado caballero.

Nota: 3

10
Críticas de estrenos / X+Y
« en: 26 de Octubre de 2015, 05:02:00 pm »
X+Y (2014)


Sinopsis:
En un mundo difícil de comprender, Nathan se esfuerza por conectar con los que le rodean -sobre todo con su madre-, pero lo cierto es que sólo encuentra verdadero consuelo en los números. Un día se encuentra con un profesor anárquico y poco convencional, el Sr. Humphreys, cuando Nathan se incorpora al equipo del Reino Unido para competir en las Olimpiadas Internacionales de matemáticas en Taipei. Ambos formarán una inusual y especial amistad.

Crítica:
Cuando las emociones, sus sentimientos y vaivenes vencen a todo patrón matemático; cuando dejas de pensar y los sentidos, a la razón ganan; cuando las matemáticas no gustan más que un helado.
Pero “me gustan los patrones”, porque son entendibles, analizables y estables, controlada variación que, una vez fijada, permite el acceso sentido y llano hacia su conocimiento, belleza infinita que se controla una vez accedes a sus entrañas, sinceridad directa y honestidad palpable que no entiende de empatías terrenales, ni de sufrimiento por no poder expresar el dolor que se lleva dentro y que corrompe toda el alma.
Tener muchas cosas que decir pero no saber expresarlas, miedo a la comunicación, pánico al contacto humano, diálogo frustrado desde su origen, desde ese inepto comienzo que se escapa por no poseer normas y reglas de conducta, por no regirse por una lógica deducible que estudiar y memorizar, relato complejo sobre el confuso crecimiento de un chaval con un don especial para las ciencias exactas, para leer todo lo que le rodea a través de la síntesis y unión de números, desechando todo aquello que se resiste o no encaja dentro de tal cálculo.
“A veces tenemos que cambiar para encajar”, desarrollo enigmático, perplejo e inusual de una mente prodigiosa que se observa y siente con todo su aislamiento emocional, escondido y a buen recaudo, en refugio firme y seguro, cuya tirantez se tambalea y deja lugar a esa sensitividad ausente, estancada y olvidada, que se abre paso de forma lenta, extraña pero que surge, con la contundencia y sobriedad de llegar para quedarse.
Morgan Matthews presenta una historia anómala, excepcional, difícil de clasificar respecto tu simpatía por ella, cálida dentro de su enorme distancia, de unos respecto a otros, cuando precisan, con urgencia, romper esos sufridos grados de separación, acceso a un círculo privilegiado, de unos pocos genios, que pagan cara tanta inteligencia y sabiduría, soberbia habilidad de un guión para mostrarte los sinsabores y limitaciones, el costoso mundo social que va asociado a tan notables poderes; ser especial, raro, con talento exclusivo parece llevar emparejado esa protegida soledad, como castillo que aisla de la inestable e inconexa convivencia, y las personales relaciones que de ella se derivan.
“Te pareces un poco a una tortuga, en tu caparazón”, silencioso, observador, por tu aritmético camino donde todo tiene sentido, el resto, ese caos azaroso sin pauta ni criterio, rechazado, anulado al margen de ese cobijo que supone vivir en una isla contigo mismo, sin invitados inoportunos que solicitan inútiles incoherencias como un abrazo, o cogerte de la mano.
Relato espléndido, singular e insólito que retrata de forma sutil, enrevesada y con enorme destreza positiva, la soledad que nos imponemos por miedo a lo desconocido, al riesgo, al rechazo, a perder habiendo amado, a no cometer el error de volver a hacerlo, a deambular de forma catatónica y repetitiva superando, esos días que restan, para la fatigosa suma final.
Un crio, su madre, su profesor y la enorme influencia de su ausente padre, posible abertura que se quebró y dio pie al autismo, mutismo, frialdad e ignorancia de la sensibilidad ajena, dolor expuesto de múltiples maneras pero todas con el mismo mensaje, querer, necesitar, buscar la valentía y renegar de la cobardía y abandono pues la querencia y su estima, a la mínima que te descuides se instala, por sorpresa y sin pedir permiso ni licencia, con repentino toque explosivo se establece y acomoda y, una vez llega, imposible que de nuevo parta.
Veracidad de los personajes por su humanidad interpretativa, por sus sentidas actuaciones, más la solidez de un argumento que presenta la magia del despertar a la afectividad, la dificultad y laberinto de una mente asombrosa y el marcado signo de no proceder según la muestra social estandarizada, de no actuar por generalidades apropiadas, de ser magnífico por esa extraordinaria cualidad de ser único, etapa progresiva de la obsesión, apetencia de esconderse tras cifras y datos a la oportunidad de probar a sonreír, amar y ser besado.
“Como no hablo demasiado, la gente piensa que no tengo nada que decir. No es verdad. Tengo muchas cosas que decir, solo que tengo miedo de hacerlo”, comprender y absorber con perspicacia, intelecto y sin fórmulas, como la vida anímica demanda acceso.
Te vas a enamorar de este chaval, no sabes cómo ni por qué, pero sin remedio es lo que harás, pues serás capaz, por fin, de verle tras sus traumas y bloqueos, de encontrar, gratamente, lo que realmente, en él, vale la pena, esa esperanza de sus posibilidades y la delicia de sus encantos, aquello que le ensalza como imprescindible y necesario; y eso, precisamente, es amar a una persona.

Nota: 6,3

11
Críticas de estrenos / Mr. Holmes (2015)
« en: 24 de Octubre de 2015, 01:14:05 pm »
Mr. Holmes (2015)


Sinopsis:
1947. Un Sherlock Holmes jubilado (Ian McKellen) lleva una vida tranquila cuidando de sus plantas y abejas. Tiene una mente brillante, pero su época dorada de investigador ya ha terminado y lleva tiempo sufriendo los estragos de la senilidad. Roger (Milo Parker), el hijo de 14 años de la señora que cuida la casa (Laura Linney) tiene en Holmes a una figura paterna. Ambos reabren un caso que sigue sin resolver y sus pesquisas les llevarán a obtener respuestas a cuestiones referentes tanto al caso como a un antiguo amor del viejo Sherlock. Gracias a esta investigación, Roger aprenderá el arte de la deducción y Holmes descubrirá algo más importante: una lección de humanidad.

Crítica:
Cuando cae el mito y queda la persona.
Sherlock Holmes se ha hecho mayor, es un anciano que está solo y olvida las cosas, se ha retirado a su casa del campo buscando cobijo, la seguridad de estar lejos de la ciudad y a salvo de los cotillas e ignorantes intrusos donde, sin quererlo pero por súbita fortuna, hallará la admiración y cariño de un inteligente niño, ávido de aprender y curioso por saber que será su querida compañía.
Y a partir de ahí observamos a un Holmes humano, veraz, débil y maltrecho que sufre física y anímicamente, que altera su costumbre e inventa una creación de su puño y letra y que, rompiendo sus feas normas, es capaz de pedir desesperada y necesitada asistencia.
Soberbio, magnífico Ian McKellen en la encarnación de este quisquilloso y perfeccionista famoso detective retirado que, fuera de la letra imaginativa de Watson y de las fantasiosas películas, sólo es un hombre que lleva toda su vida sintiéndose solo, que no puede recordar y hace trampas para disimular, que vuelve a su hogar con sus amadas abejas -que no es lo mismo que la maldita avispa- y que, gracias al conversador guión, preciosa y delicada fotografía y una esmerada y meticulosa interpretacion, te atrapa, cautiva e hipnotiza, sin ningún receso y con mucho gusto, para acompañarle en su emprendida novedosa jubilación llena de sobresaltos imprevistos que mantendrán alerta sus mejores instintos y agudas cavilaciones.
La vejez, la culpa y la redención buscada, círculo fatigoso y entrañable de una elegante y sutil puesta en escena que cuenta con un locuaz, sereno, luchador y maestro personaje que nada tiene que envidiar, en su espléndida confección y plasmación, a “Dioses y monstruos” pues bebe y crece de la misma maestría, un dominio del arte de la actuación que suspira gratitud constante por parte del espectador.
Historia sentimental, que recuerda al joven Holmes en su simpleza de resolución temprana, no hay enorme intriga, ni incisiva incógnita, se decanta por la emotividad de quien se abre a los demás, cambia y acepta su nueva situación.
Sin duda es interesante este peculiar recreación del detective inglés más conocido, lenta y espesa en ocasiones/sensitiva y atractiva en otras, no es un trabajo brillante pudiendo haberlo sido -lo cual puede llegar a ser imperdonable teniendo en cuenta el relato base del que procede y el excepcional actor que lo interpreta-, en parte porque el director, Bill Condon, no siempre tiene claro hacia dónde dirigirse y dónde enfocar la cámara, sus saltos temporales a tiempos diferentes no siempre son una ayuda que aporte interés por lo narrado, la atención se centra en su anciano presente, en sus achaques y resolución para solventar los problemas y adaptarse.
Corrección para una dirección simple que no sabe reencontrar las armas y facultades que, una ya lejana vez, le hicieron grande y recordable con el susodicho intérprete y la referida diosa y monstruosa cinta, toda una pena pues contaba con todas las opciones para conseguirlo por ocasión segunda.
Lo que claramente seduce y enamora es la novedad y originalidad de la presentación de esta figura mítica y la grandeza de quien le da forma, voz y alma, así como la sólida dependencia mutua que se establece con quien le lleva años de retraso en longevidad y es aspirante al cargo de “evidente, mi querido Watson”, el resto es decoración bonita no siempre aportada con eficacia y sentido.
Poco a poco no recuerdo más, se me escapan las palabras quedando la imagen sin nombre, huérfana y desvalida, incapaz de valerse por si misma pues no encuentra la etiqueta para comunicarse, perdida sin remedio de vez en cuando halla el camino de vuelta al sentido, pero es cuestión de tiempo caer en ese mar de dudas de quién no sabe qué esta sucediendo; ahora soy yo quien requiere ayuda.
Quebrada la férrea cáscara externa, deja paso a la fraternal confianza, a la afectividad sentida; complace en su intimidad y cercanía, suficiente para su aprecio y estima.

Nota: 5,7

12
Críticas de estrenos / Amor sin cita previa (2015)
« en: 23 de Octubre de 2015, 05:06:01 pm »
Amor sin cita previa (2015)


Sinopsis:
Nancy es una mujer de 34 años que permanece soltera y está cansada de lo que le recomiendan sus amigas, por muy buenas intenciones que tengan. Cuando ella viaja a Londres para celebrar el aniversario de sus padres, Nancy se cruza con Jack, un divorciado de 40 años que cree que ella fue su cita a ciegas cuando él tenía 24 años.A partir de aquí surgirá una caótica noche que ninguno de los dos olvidará.

Crítica:
Amor sin cita previa, aunque ¡no la necesita! pues su verdadero nombre es ¡man up! -hombre que se arma, se endereza-, de modo que, dejémonos de traducciones tontas y ¡absurdas!
A veces, simplemente, te topas con una buena película; tan fácil y natural como eso.
¿Y sabes lo difícil y complicado que es eso hoy en día?, y más aún dentro del género de la comedia -si especificamos comedia romántica ¡ya ni te digo!-, donde la mayoría se mueven dentro de un prototipo estándar, calcomanía de célula repetitiva de la que no se mueven un ápice y, tampoco se molestan en perfeccionarla o contribuir a su mejora.
Pero, gratamente, en esta ocasión tenemos un argumento con personalidad propia que se crece conforme avanza, ritmo risueño y ligero, de verbalización incesante, que tiene la osadía de esconder inteligencia discursiva e ironía gramatical entre sus sentencias, ¡mira por dónde!; alguien, en concreto Tess Morris, que se lo ha pensado, currado y matizado, a quien no le valía, ni se conformaba, con algo sutil, acaramelado y superficial y que, inesperadamente, presenta un guión ameno, sabio y placentero de ver y escuchar, que desde el primer minuto entra con buena sintonía para mantener su alegría, cordialidad y apetencia degustativa sin que disminuya, o baje el ritmo un momento, durante toda la travesía.
Cierto es que la elección de la banda sonora podría haber resultado más acertada para lograr la complicidad, fervor y unión desbordante del público, guiño que se puede obviar dada la frescura, jovialidad y entendimiento en pantalla de sus fantásticos actores protagonistas, Simon Pegg y Lake Bell, que rezuman simpatía, seducción y cariño de haberles conocido.
Ben Palmer ofrece una comedia de firma inglesa que, sin duda, lleva los rasgos, hechizos y encantos más prolíferos de la rica y sabia producción británica en cuanto a humor y comicidad; desparpajo comunicativo, ridiculez situacional, explosiva exposición emocional y digna actitud de entereza para afrontar los designios del camino, avatares humillantes, hilarantes, catastróficos y sentimentales, todo ello con la serenidad que se pueda según la situación y caso, un poco de todo, con arte, gracia y salero para componer una cinta que se deleita, se hace querer y se recuerda con bonanza y gozo de haber pasado un rato distendido, sabroso y divertido sin pedirlo ni pretenderlo.
“Quid pro quo”, una cosa por otra, relaciones imposibles entrada la cuarentena -treintena para el género femenino pues, en ellas, el reloj avanza más rápido ¡por lo visto!- que se convierten en tortura de primeras citas al encuentro con ese amor deslumbrante que consiga mitigar y olvidar la tortura previamente padecida, arriesgarse, entrar de nuevo en juego, pasar a la acción o quedarse al margen, observando, a salvo y protegida por ese montón de creadas teorías que corroboran, esa voz interior, que te asegura estar mejor sola, a tu aire y bola.
Deliciosa confusión de persona y nombre que permite desarrollar una historia festiva, de gesticulación incesante, de rostro humano y atrevimiento heroico del chico que corre a por la chica -toda comedia romántica debe cumplir dicho papel, ¡imperdonable! en caso contrario- que supera sus traumas y deja paso a la nueva oportunidad que llama, abruptamente, a su puerta.
Armonía de disparates, dicharachero escenario, torpeza de andadura y encuentros, y una grata noche que empieza con el pie equivocado, ampliamente eficaz se consume con agilidad y gusto, la digestión sienta de maravilla y su eco deja una sonrisa en tu rostro por tropezar con la sencillez óptima del resultado cuando se saben hacer las cosas, y esta habilidad se demuestra en su práctica.
Caótica en su discurrir, desmadrada en sus pasos, cinismo por bandera que deja paso a una sensibilidad por tramos, juerga de una noche loca donde se exhibe una encantada eficiencia de conjunto que deja aparcada, la vagancia de exponer príncipes y princesas falsos, y muestra el obstáculo emocional para entrar, de nuevo, en el mundo de las relaciones.
“No, I don’t know where I going, but I know sure where I’ve been, hanging on the promises in songs of yesterday, and I’ve made up my mind, I ain’t wasting no more time, here I go again..., here I go again...”, Whitesnake puede que no sea el más conocido y comercial fuera de su tierra pero, tampoco lo es esta genial comedia; déjate llevar de la mano y ¡disfruta!

Nota: 6,3

13
Críticas de estrenos / Los miércoles no existen
« en: 22 de Octubre de 2015, 05:07:06 pm »
Los miércoles no existen (2015)


Sinopsis:
Patricia (María León) sale con César (Gorka Otxoa), pero él no ha podido olvidar a Mara (Inma Cuesta), su novia de toda la vida, que le dejó justo después de pedirle que se casara con él. Hace ya unos meses de esto pero aún no se ha recuperado.
Su mejor amigo, Hugo (William Miller), está decidido a animarlo y una noche de fiesta conocen a Paula (Andrea Duro), la hermana pequeña de Irene (Alexandra Jiménez), un antiguo ligue de Hugo y la mujer de Pablo (Eduardo Noriega). Acabaron juntos tras la despedida de soltera de ella y nunca más han vuelto a verse. A Pablo le han despedido. Lo mejor del día ha sido sin duda que ha conocido a Mara y han intercambiado teléfonos. Podría ser el comienzo de algo, si no fuera porque Pablo ya está casado con Irene.

Crítica:
No saca partido ni provecho del medio de la semana.
“Los miércoles no existen”, tampoco la primera hora de esta película que no logra despertar emoción, entusiasmo o interés por saber de sus personajes, de hecho es mayor la curiosidad por la pareja de músicos y su pose estática y surrealista, que por cada uno de los desiguales componentes del relato.
Jugando con la alternancia del tiempo, sólo el miércoles permanece estable, ese neutro día de la semana donde todo está permitido, donde todo puede ocurrir sin consecuencias y pasar, al día siguiente, al olvido, sin rastro ni huella excepto la que queda en esa testaruda memoria que recuerda y valora, con mayor aprecio e intensidad, ese supuesto olvidado día que a todos sus hermanos de fila de la semana que comparten.
Y entonces sale a la luz ese fatídico y maravilloso accidente, inoportuno choque que todo lo altera y varía de rumbo, se hace visible, toma forma y se ha de afrontar lo que esa nueva incorporación trae; parejas que se unen, otras que se rompen, las que se engañan y traicionan, las que se sinceran y lo lamentan, las que nunca cuenta nada y se accionan a golpes de efecto acostumbrado, las que se cruzan pero no calan, las que se incorporan sorpresivamente..., un mundo de idas y vueltas, de novedades y descubrimientos movido por el ansia y esperanza de hallar el glorificado amor y la, dicen, corroborada felicidad que le acompaña, esa dicha bendita de quien se quiere pues “ha grabado sus iniciales en el retiro” y eso es sello indiscutible de garantía fija.
“Ser buena persona está sobrevalorado”, como también lo está la fuerza, disfrute y capacidad de entretenimiento de esta cinta, distracción que sobreviene los últimos 40 minutos donde adquiere mayor validez y rango, pero la fórmula de los saltos temporales para que sea el espectador, dentro de su trabajada paciencia, el que una las piezas y recomponga la linealidad de la historia como que no atrae, ni seduce ni funciona del todo; de facto, llegas a tener tal popurrí en la cabeza que ya no sabes quién fue primero, segundo o último, que si el huevo o la gallina pues poco importa, a esas alturas sólo quieres la tortilla hecha, consumirla y pasar página.
Porque al final logras, por fín, reírte y pasar un micro espacio de tiempo ameno y divertido gracias al buen hacer del único dueto de amigos que vale la pena, el desparpajo de Gorka Otxoa y la extravagancia y humor de William Miller y su fanfarrona postura y baile para burlarse de si mismo; porque es ahí, en su trasero tramo, donde coge algo de tonalidad y encanto que sirven para alegrar y atenuar pero ¡cuidado!, ¡tampoco es la panacea!, pues no es suficiente para cubrir la deficiente carga ofrecida hasta entonces, donde por mucho que se “apague y reinicié el ordenador”, la comunicación entre el espectador y lo narrado es vacía, pobre y desabrida en exceso.
“Si las mujeres son cotillas y los hombres son básicos” esta “dramedia” obra, con números musicales, cuya curiosidad se tambalea constantemente, la firma Peris Romano a partir de su exitosa obra de teatro y donde se comparten parte de sus actores, líos, confusiones,  desventuras y hallazgos con tintes de drama perpetuo, melancolía inconexa de disposición cuadrática que parece no conformar nunca, con gustada apetencia, el buscado puzzle, más una accesoria, y poco efectiva, música de fondo como testigo presencial de los avatares de sus componentes por construir algo, tropezar sin quererlo o, simplemente destruirlo.
No acaba de explosionar su pretendida simpatía, no fluye con motivador aliciente su vertida frescura, sus diálogos no hacen mecha ni provocan la querencia de la audiencia, arriesgada invención que no queda tatuada en el alma ni perdura en el corazón, se ha de esperar bastante para gozar de esos breves momentos de acidez y gracia que, sin duda, son geniales y soberbios, pero no ocultan ni compensan la falta de interés y atención sentida hasta entonces.
Evoluciona a más, a mejor pero la aparición del cómico truhán, perdido y expuesto a la sinceridad dañina, que anima tu contento y alegría es un porcentaje ínfimo con lo previo padecido, el cómputo final no es la gloria vendida pues su efecto no es penetrante ni incisivo, el puente dialogante entre locutor recitador y oyente, que con ilusión escucha, no es estable, se construye y afianza únicamente de contadas escenas.
Decisiones inocentes que cambian la vida, efecto dominó presentado de manera azarosa y aleatoria, seis vidas de desorden emocional decoradas por un dúo musical que interrumpe su escenografía y resta valor a su sublime exposición, unos duetos funcionan con más arte y perspicacia que otros pero, en conjunto, no convence, no se estima, no provoca la aparición de sentimientos parejos, no deja huella.
Sus cinco años de triunfo y aplauso en las tablas del teatro no se han sabido trasladar, con acierto y don al celuloide, su paso por la gran pantalla no despierta gran simpatia, sólo moderado aprecio.
Anecdotario que ni recuerda al espíritu de “Al otro lado de la cama” ni estimula como se esperaba, sus pretendidos seis grados de separación no conectan ni enlazan contigo.

Nota: 5,5



14
Críticas de estrenos / Doble identidad: Jaque al MI5 (2015)
« en: 21 de Octubre de 2015, 04:52:52 pm »
Doble identidad: jaque al M15 (2015)


Sinopsis:
Adaptación de la serie de televisión británica de la BBC 'Spooks (Doble identidad)', creada por David Wolstencroft y que trataba sobre un grupo de oficiales de inteligencia del MI5 que son conocidos como "The Grid".

Crítica:
“Obediencia ciega a la antigua”, por respeto y honor a quienes, un día, por él dieron su vida.
“Puedes hacerlo bien o puedes hacerlo ¡mejor!”, y Bharat Nalluri lo hace bien, que no mejor; y he que ahí que se resume toda la película.
Correcta, elegante, sobria, buena muestra del saber hacer de la producción británica para televisión, e incido, para televisión pues a ella pertenece y en ella encaja perfectamente, realización y emisión para una caja tonta, de sesión noctura, donde complace y satisface completamente, pero donde se quedaría corta, floja y coja si fuera trasladada a su pariente mayor, la gran pantalla.
La trama no emociona, los personajes no entusiasman, únicamente cumplen, con adecuación, con su misión encomendada, con precisión, con la obligación mínima; hay golpes, tiros y persecuciones, estimada acción que tapa bastante las carencias reflexivas y profundas de un guión cuyo relato no interesa en demasía, pero tampoco importa, te vale con sus movimientos, con la rapidez de su consumo y la ligereza del recuerdo que deja, sencillo, válido y a otra cosa.
Los diálogos pretenden una exquisitez y tensión que nunca se logra, suspendida categoría altiva que indica se juega en segunda división, donde se cumple con los requisitos demandados pero sin pretender compararse con la línea del Séptimo Arte, entretiene con moderación y resuelve la papeleta, ¡no da para más!, cómoda, ideal para distensión buscada sin mucha exigencia.
Reconoces los puntos por los que pasa, todo te suena a visto tantas otras veces, familiaridad que va en su contra pues ahí es donde deja en evidencia su escasez y recesos respecto a parientes cercanos de más alto standing, al tiempo que percibes su voluntad de trabajo y esmero de cumplimiento, lo cual te hace aceptarla con gusto contento, sin ímpetu ni euforia, para la función escogida.
“Spooks”, doble identidad, serie de la BBC galardonada con varios premios Bafta, su último episodio se emitió en octubre del 2011, “The greater goods” pretende ser la continuación de la misma; para quien la conozca, mantiene su espíritu de antaño, para quien no pertenezca a dicho grupo, es obvio no posee la efectividad de Bourne o el carisma de Bond, elenco de buenos actuores para personajes que marcan pausa sin salirse un ápice de la ruta marcada, de lo previsto, amenazas, traiciones, lealtad, conspiraciones más la sobrecarga y responsabilidad de estar en juego la seguridad nacional.
De recorrido, tan fácil y asequible, como lo pensado para este escrito.

Nota: 5,5

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Críticas de estrenos / Slow West (2015)
« en: 18 de Octubre de 2015, 01:13:51 pm »
Slow West (2015)


Sinopsis:
Slow West es un western clásico y a la vez moderno a medio camino entre el cine de Wes Anderson, Tarantino y los hermanos Coen. En él, Jay (Kodi Smit-McPhee)es un joven aristócrata escocés que llega al viejo oeste americano del sigo XIX en busca de la mujer que ama; en el camino se cruza con un misterioso y tramposo forajido (Michael Fassbender) que se ofrece a acompañarle en su aventura. Pronto descubrirán que no son los únicos tras el rastro de la joven amada... y de la recompensa sobre su cabeza.


Crítica:
“¿Qué noticias hay del este?, de violencia y sufrimiento. ¿Y del oeste?, de sueños y de fatigas”, y acaba convirtiéndose en pesadilla de tormento cuyo destino es imposible evitar, por mucho que te escondas, por lejos que vayas te encuentra, atrapa y sentencia, juez involuntario que precipita las cosas colocando a cada uno en su lugar, merecido, injusto o sin determinar, todos señalados, todos en el saco.
“Hay mucho más en la vida que la supervivencia”, lección aprendida de un ángel caído, de espíritu verdadero y corazón cálido, a un demonio al alza que perdió su esencia y endureció todo lo que pudo su interior, que se encuentran, para utilidad mutua, en una ruta peligrosa de constante acecho para las cazadoras hienas que no descansan en su voracidad de sangre y ansiedad por carne humana, poco diálogo, violencia latente, humor esquivo, conjunto irregular, según momentos, que junto a su hermosa fotografía viviente conforman un cuadro arriesgado, salvaje y muy negro para una compañía áspera, de seca comunicación que habla sin expresar y transmite escondiendo sus más rudas, ácidas y poderosas emociones.
No es fácil de querer ni sencilla de digerir y estimar, como el mejor Eastwood o los especialistas Coen, necesita abierta aptitud de tu parte, detalle de considerar sus bellos logros en esta mezcla feroz e inquietante, reposada y soñadora, de sentimientos correctos dirigidos hacia la persona inapropiada, carambola de un azar caprichoso que une de extraña forma, y remata de otra aún más confusa y curiosa.
Latente oscuridad para claros amaneceres a quienes siguen espléndidas puestas universales, su aprecio es para público escogido, no para todos vale, su degustación será exquisita para unos, un muermo para otros, divergencia de opinión difícil de cuadrar pues es lo que tiene este específico género de sello tan marcado, encanta a quien ya gustaba pues conoce de antemano la característica de sus pasos, cansa a quien la elige a ver qué halla y no sabe acompasar su respiración, ni disfrutar de su deleitoso ritmo.
Peculiar western para un novato de la dirección, John Maclean, experto músico, que aparca dicha labor para adentrarse de lleno y con estupenda nota en el mundo del cine, lenta, desabrida, se suda su desierto, fatiga su camino, se afianza la amistad masculina en su búsqueda de meta común por razones equivocadas, un atributo a chico bueno que salva al descarriado de su errónea elección para acomodarle en la recompensa de quien tribuna con buena fe y se esfuerza en ello, personalidad no siempre sentida con el mismo entusiasmo pues puedes ir de un entretenimiento acorde, a un sopor que no se alarga gracias a su corta duración.
Sobrio rodaje para personajes que dejan en el aire gran parte de su consistencia, tenue en el contenido se esmera más en el encuadre escénico que en el interior del relato, presentación suprema para un corto relato, justo en su alcance, que sirve como anécdota anticipada de lo que se puede esperar de este nuevo candidato a escribir y manejar la cámara.
“Llevar un vestido no te convierte en dama”, y una película, de gran logro técnico e ilustre presencia, te reseña como posible excelente guionista y perfeccionista de la dirección aún por llegar pues, aquí ofrece únicamente una menudencia de lo que, más adelante, se espera realizará ya que, sinceridad por delante, tampoco hay porque negar que la presente obra es breve, floja y con necesidad de misma fuerza y carácter en las formas y portada, que en el interior de lo que se cuenta, donde claramente cojea.
Solidez, no sólo en su presentación y panorama, tambien en la intimidad de lo narrado.
Slow west, oeste lento, puede que en exceso pues necesita dotar a sus intérpretes de mayor carisma y carácter, interés e intensidad por saber de ellos, y lo que tienen que contar, si quiere ralentizar tanto el espacio y que no surja, en mayor o menor volumen, la desgana.
Tiempo a las ideas que llegará, pues por buen camino va.

Nota: 6,1

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