TRON: Ares

Iniciado por Wanchope, 10 de Noviembre de 2025, 01:03:57 AM

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Wanchope

TRON: Ares


SINOPSIS:
Nueva entrega de 'TRON'.


CRÍTICA: Y "relampagues"

'TRON' es un fallido blockbuster bastante justito no exento de una serie de defectos a los que, además, el tiempo no ha tratado precisamente bien; hasta el punto de que sus logros visuales vistos hoy en día por cualquier irrespetuoso cinéfilo de nueva hornada pueden resultar hasta ridículos. Un filme que si bien pudo ser técnicamente importantísimo, innovador para su época y en la actualidad una merecida obra de culto conceptual, poco más que su interesante envoltorio puede ofrecer para salvaguardar su estatus de filme a considerar después de unos 43 años que han dejado obsoleto gran parte de su encanto...

En ese factor técnico era donde en gran medida 'TRON Legacy' encontraba su plena justificación y gozosa validez, sirviéndose de los oportunos avances tecnológicos para actualizar, y replantear un acabado técnico que lucía de forma magistral (también en 3D) durante sus muy distraídos 120 minutos de metraje. Puede que esto no hiciera de aquella una buena película per se... porque, tal vez, tampoco tuviera por qué serlo. Pero, una vez librados de prejuicios y gracias a entre otros Joseph Kosinski, Claudio Miranda o Daft Punk en poco deslucía un espectáculo y/o experiencia (audio)visual de muy grato visionado y recuerdo.

Incluso a pesar de CLU.


'TRON: Ares' se situaría en algún lugar entre medias de ambas películas. No es un espectáculo y/o experiencia tan apabullante o contundente como la de 2010, pero tampoco es un huevo Kinder que vaya a dejar con hambre a alguien con el estómago vacío. De hecho, 'TRON: Ares' es un blockbuster que como sugieren los dos puntos intercalados en su título, estaría un poco en medio. El clásico "medio-medio" industrial en el que se tiene tanto miedo a un extremo como respeto por el otro. Un blockbuster contenido, equidistante y tan buenista como ornamental que actúa como un Ferrari a 90 km/h por una autopista española.

Si en su momento describí a 'Avatar' como "la carrocería del Batmóvil", esta 'TRON: Ares' sería como "la carrocería de un Ferrari": un bonito envoltorio bajo cuyo capó, sin embargo, no encontramos el motor de un Ferrari... siquiera uno que le permita ponerse a 120 km/h como sí ocurría con 'TRON Legacy'. Aun a pesar de Nine Inch Nails o de Jeff Cronenweth. Y es que ni Joachim Rønning es Joseph Kosinski, ni Disney tampoco parece muy por la labor... ¿de qué? De arriesgar, siendo que esta nueva secuela repite patrones que la mantienen en todo momento transitando por lugares seguros. Incluso a nivel (audio)visual.

El filme de 2010, estrenado un año después de 'Avatar', llegaba a los cines como un evento cinematográfico capaz de rivalizar con la película de James Cameron. Sin embargo, tras echar un vistazo rápido a la filmografía de uno y otro, parece obvio que Rønning aspira a ser la sombra de un Kosinski a quien si podríamos imaginar dirigiendo una secuela de 'Avatar'. El sucedáneo de andar por casa en el que se erigió tras 'Piratas del Caribe: La venganza de Salazar' y 'Maléfica: Maestra del mal', sendas superproducciones tan apañadas en lo estético como estandarizadas y normalizadas en todo lo demás con la venia de Disney.

La misma Disney de 'TRON: Ares', una explotación de la franquicia con la que, oh, sorpresa, un gran estudio no ha querido correr riesgos, en un ejercicio similar llevado a cabo con la cuarta y quinta entrega de 'Piratas del Caribe' respecto a las tres dirigidas por Gore Verbinski. Películas que en realidad no estaban mal y daban el pego, pero que habían costado una millonada y, sobre todo, venían precedidas por tres filmes de tanta gozosa personalidad y enjundia como los de Verbinski. El "downgrade" que dicen ahora era tan evidente como también puede ser ahora, con 'TRON: Ares' respecto a 'TRON Legacy'.

Una película en lugar de un evento. Aunque a decir verdad el "downgrade" no sea tan acusado o vejatorio como en el caso de 'Piratas del Caribe'. Hasta el punto de que el principal problema de 'TRON: Ares' no es ella en sí misma, sino 'TRON Legacy', y las expectativas que su mero recuerdo genera... y que no parece querer saciar, en una nueva secuela que carece de la preponderancia que le podría haber dado por ejemplo Lana Wachowski. Pero eso supondría correr riesgos como los de 'El destino de Júpiter' o 'Matrix Resurrections'. Y Disney no quiere correr riesgos... como sin ir más lejos ya corrió en 1982.

Seamos justos: 'TRON: Ares' es tan solvente como poco desenvuelta, más no por ello sobradamente digna en casi cualquier aspecto. Pero sólo es "una simple película", según la consigna que la propia Disney podría haber dado. Importante caballero es Don Dinero, que puede comprar un bonito papel de regalo pero no el alma que 'TRON: Ares' ni amenaza con buscar. Un blockbuster que da el pego, se disfruta convenientemente frente a una gran pantalla y cuya contenida solidez estaría algo por encima de una media algo por debajo de lo que era la costumbre. Además, su muy logrado y exquisito CGI se siente real y no virtual.

Pero ni sorprende, ni emociona ni maravilla en alguna medida. No es una experiencia que se pueda vivir, sino más bien una suerte de bonito y entretenido déjà vu. Una simple película que da el pego... sin pegársela, ni pegársenos.

Nota: 6.75


Lo Mejor:
-Su muy logrado y exquisito CGI se siente real y no virtual

Lo Peor:
- Pero ni sorprende, ni emociona ni maravilla en alguna medida
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Wanchope

El nuevo año marca el regreso de la película TRON: Ares, que llega el 7 de enero a Disney+. Dirigida por Joachim Rønning y protagonizada por Jared Leto, Greta Lee, Evan Peters, Hasan Minhaj, Jodie Turner-Smith, Arturo Castro, Cameron Monaghan, con Gillian Anderson y Jeff Bridges, esta nueva entrega de la saga TRON sumerge al público en un enfrentamiento de alto riesgo entre la inteligencia artificial y la humanidad.

Ampliando el universo de las películas originales TRON y TRON: Legacy, TRON: Ares es "una película trepidante que arranca a toda velocidad y nunca se detiene" (Jonathan Sim, Coming Soon). Los críticos también destacan que "el lienzo de Rønning y el director de fotografía Jeff Cronenweth estalla en color, contraste y movimiento, mientras que la banda sonora techno de Nine Inch Nails literalmente hace vibrar tu asiento" (Joseph Morona, Cleveland.com).

TRON: Ares está disponible en formato IMAX Enhanced en Disney+, con la exclusiva relación de aspecto ampliada de IMAX para todos los suscriptores, garantizando que la visión creativa de los cineastas se preserve por completo para una experiencia más inmersiva en casa. Los suscriptores con televisores y receptores AV certificados también podrán disfrutar del sonido IMAX Enhanced con tecnología DTS, que ofrece todo el rango dinámico de la mezcla cinematográfica original.

Antes de dar el salto al futuro, regresa al lugar donde comenzó el viaje. TRON y TRON: Legacy ya están disponibles en Disney+, invitando a los espectadores a vivir la evolución de la Red y el legado que conduce directamente a TRON: Ares.
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Michael Myers

#2
Es hora de tronear

A pesar de mi predilección por la ciencia-ficción en el cine, 'TRON' llegó no hace mucho a mí con el visionado de su primera película, considerada mítica, aunque a mí no me hizo especial tilín. Aún así, me dejó lo suficientemente satisfecho con su mundillo retro-futurista para darle una oportunidad a su secuela que vino en 2010 y que me dejó con mejor sabor de boca pues lo que se perdió en universo retro-futurista se ganó en una historia más sólida y supo como sacar una nueva trama de la nada ya que la primera era autoconclusiva.

15 años después, desde luego que se toman su tiempo, vino una tercera entrega en el que se olvidan de gran parte de lo sucedido en 'TRON: Legacy', más allá de alguna referencia y una promesa que no sé si llegará a algún sitio visto como ha ido esta que ha recaudado por debajo de su presupuesto. Así pues, 'TRON: Ares' parte prácticamente de cero en el que la empresa Encom lo dirige ahora las hermanas Kim (ni rastro de Alan Bradley, como si se lo hubiera llevado el viento) y los Dillinger al fin se toman revancha tras una segunda parte donde su presencia fue meramente testimonial. Ahora llevan los rostros de Gillian Anderson y Evan Peters, madre e hijo que dirigen el cotarro empresarial.

Puse esperanzas en este filme viendo los precedentes positivos de la predecesora y lo que me he encontrado ha sido con un software mal implementado, casi que me esperaba a que Ares (Jared Leto) dijera en algún momento: "es hora de tronear".

Estoy totalmente a favor de que hayan recuperado el mundo retro-digital de la 'TRON' original, así como de varias referencias a Depeche Mode como mi grupo favorito que es; no obstante, no es suficiente. Durante buena parte del filme parecía que estaba viendo un videoclip de casi dos horas ya que la música compuesta con Nine Inch Nails aparecía y aparecía y volvía a aparecer. Han querido repetir la fórmula de músicos famosos como pasó con Daft Punk, pero esta vez se han pasado y terminan empachando, además que su calidad no llega ni mucho menos a niveles excelsos.

Da un poco de pena también ver a algunos miembros del reparto desaprovechados. Entiendo que un buen cheque es un buen cheque, solamente que aquí hay actores de gran nivel que pueden dar mucho más de lo que se les ve. El caso más palmario es de Gillian Anderson, quien interpreta a Elisabeth Dillinger y era un personaje con mucho potencial que termina teniendo unas cuantas apariciones peleándose con su hijo como si esto fuera "El diario de Patricia", programa en el que el hijo con mezcla de megalomanía y tontuna suprema habría pegado perfectamente. Me pregunto por otra parte si el papel de Cameron Monaghan no terminó perdiéndose en la sala de montaje.

No se inventan cosas raras y la historia mantiene una coherencia con lo visto en los otros dos filmes. Lo malo es que todo se ve tan simple sin matices en su narrativa que termina por perjudicar más que por beneficiar y no basta con mostrar mundos virtuales y vehículos de corte futurista.

4
Quizá en esos últimos días, el amó la vida con más intensidad que nunca, no sólo su vida, la de cualquiera, mi vida.
Y lo único que quería eran las mismas respuestas que el resto de nosotros: ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuánto tiempo me queda?
(Blade Runner)
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