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<title>El Septimo Arte</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/</link>
<description>Noticias de cine</description>
<item>
<title>&#039;Cape Fear&#039; - Hard Cady</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/criticas/cape-fear-hard-cady53073.html</link>
<description>&lt;p&gt;Lo más icónico, sin duda, es (el comienzo de) la melodía compuesta por Bernard Herrmann para el filme original de 1962. Una melodía que Martin Scorsese reutilizó en su versión de 1991, y que ahora Nick Antosca reutiliza para la suya. Es tan inconfundible como poderosa: El vivo sonido de la inquietud y el mal rollo... con el que Antosca acompaña los breves títulos de crédito iniciales de cada episodio. Ciertamente, algo malo va a pasar... o acaba de pasar.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;En total, diez episodios de cerca de unos 50 minutos. El punto, la pregunta, la duda de partida es el mismo, la misma de siempre en este contexto: ¿Aguanta como serie esta adaptación que a ojo dura cuatro (o cinco) veces más que como película? Si, y lo hace con una malicia tan juguetona y deliciosa como adictiva y estimulante. Sin dejar de marcar nunca que no se trata de un remake, sino de -en este caso, sí- una reinvención de la historia y el material conocido.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Algo obvio, aunque sólo sea por una duración -en este caso, sí- bien ajustada a sus bondades: Las de una reinvención que no oculta su herencia, a la que muy a menudo remite con tanto cariño y respeto sin dejar de desplegar su propio encanto e identidad... como un divertimento que a diferencia de lo que podría pensarse, se desmarca de otras series más... serias o solemnes. Es lo que más define a esta nueva versión a mitad de camino de lo pulp y lo camp.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Lo que la diferencia de otras series de Apple de traje y corbata como &lt;strong&gt;&#039;Defender a Jacob&#039;&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;&#039;Presunto culpable&#039;&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;&#039;Vicios ocultos&#039;&lt;/strong&gt;. Esta &lt;strong&gt;&#039;Cape Fear&#039;&lt;/strong&gt; sin embargo se asemeja más a un nuevo rico en chandal, alejado de la etiqueta y el protocolo habitual de las producciones con aroma a Emmy. No es el caso, siendo que dentro de la gravedad inherente, se vislumbra claramente una pátina no tan fina que no apuesta tanto por la credibilidad como por la diversión de género. &lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Algo en verdad no muy alejado del tono de la cinta de 1991, la cual &quot;lo gozaba&quot; abiertamente y sin remilgos como thriller de suspense. La serie, pues también, abrazando su condición con la misma convicción y desparpajo que las telenovelas turcas... sólo que, claro, con un acabado y un reparto sensiblemente mejores. Un reparto encabezado por &lt;span class=&quot;nb&quot;&gt;supuesto por Javier Bardem, quien más disfruta de una historia que le brinda de nuevo ser el centro de atención.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;&lt;span class=&quot;nb&quot;&gt;Porque &lt;strong&gt;&#039;El cabo del terror&#039;&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;&#039;El cabo del miedo&#039;&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;&#039;Cape Fear&#039;&lt;/strong&gt; -como prefieran- es, en gran medida, lo que quiera Max Cady que sea... dentro de lo que nunca ha dejado de ser: Una serie de B de auténtico lujo que funciona en virtud de la complicidad que se establezca con el espectador, querido espectador con el que se establece un juego que plantea más certezas que dudas; aún más, como un enrevesado thriller televisivo necesitado de tanto temple como nervio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;&lt;span class=&quot;nb&quot;&gt;Ciertamente, algo malo va a pasar... o acaba de pasar. La recurrente, aunque no omnipresente melodía de Bernard Herrmann funciona siempre que aparece, prueba de un juego que aún replegado es capaz de generar mal rollo. Mal rollo cómplice; del juguetón, del que busca divertirse y no un Emmy. Del que prefiere la inquietud del nuevo rico a la compostura del viejo. Del que se autoabraza como thriller, no tanto en busca de aprobación como producto de calidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;&lt;span class=&quot;nb&quot;&gt;Lo que no es, o más bien, no tiene por qué ser de igual modo que tampoco lo son &lt;strong&gt;&#039;La maldición de Widow&#039;s Bay&#039;&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;&#039;Satisfacción garantizada&#039;&lt;/strong&gt;. De igual modo que tampoco hay por qué comparar, menos aún con la misma acritud o villanía con la que actuaría el no tan bueno (¿ni tan malo?) de Max Cady. &lt;strong&gt;&#039;Cape Fear&#039; &lt;/strong&gt;es, ante todo, una golosina en forma de thriller para los que disfrutan de los thrillers que no tienen ningún complejo en no ser más que un thriller.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description>
	<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 14:00:00 +0200</pubDate></item>

<item>
<title>&#039;Spider-Noir&#039; - Del material con el que se fabricaban los sueños</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/criticas/spider-noir-del-material-con-el-que-se-fabricaban-los-suenos52930.html</link>
<description>&lt;p&gt;Su título lo resume todo, con tanta sencillez como fidelidad.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Spider-Noir. Spider-Man Noir.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Una historia de cine negro en la que el detective protagonista resulta que es... Spider-Man. Una historia de cine negro, y por supuesto en blanco y negro que se desarrolla en la ciudad de Nueva York de la década de 1930, durante la Gran Depresión, y en la que Spider-Man no es ni Tobey Maguire, ni Andrew Garfield, ni tampoco Tom Holland.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Porque las historias de cine negro no suelen ser cosa de jóvenes. Aunque exista también una versión &quot;True-Hue a Todo Color&quot;, para que no se diga.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No, Spider-Man está interpretado por un sesentón que responde al nombre de Nicolas Cage. Un Nicolas Cage contenido, demostrando el buen porte que se le presupone a un intérprete de su experiencia y madurez. Un Nicolas Cage que no actúa como un superhéroe, sino como un hombre... por supuesto, aficionado a meterse en líos. Casi por inercia. Porque así son las historias de cine negro. Oh, como la de &lt;strong&gt;&#039;Spider-Noir&#039;&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No es que sorprenda ni deba sorprender, aunque a más de uno le llamará la atención. ¿Una producción de superhéroes... que sólo se comporta como tal de vez en cuando? ¿Una producción de superhéroes... que se podría contar sin superpoderes? No tendría la misma gracia, pero sí, se podría. Aunque no tendría la gracia que tiene &lt;strong&gt;&#039;Spider-Noir&#039;&lt;/strong&gt;, serie cuyo título lo resume todo, con tanta claridad como honestidad.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Una en la que Humphrey Bogart se viste de vez en cuando de &quot;La Araña&quot;, un poco como hizo J. K. Simmons en &lt;strong&gt;&#039;Spider-Man 2&#039;&lt;/strong&gt;. Pero repartiendo caña, como si Nicolas Cage (enmascarado) tuviera los 62 años que tiene Brad Pitt. Todo ello, envuelto en un notable acabado visual que apuesta por guardar la compostura; un realismo de tintes clásicos no exento de cierta violencia y dramatismo, y por supuesto, no poco humor.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Que nunca falte humor y los diálogos cínicos, cortantes, rápidos y cargados de dobles sentidos. Ni el fatalismo ni la ironía, ni las pistolas ni los personajes ambiguos enfrentados a crímenes, corrupción, traiciones y mujeres fatales. Lo que viene a ser &quot;el cine negro&quot;, pero con un hastiado Spider-Nic al borde del retiro como el arquetípico detective privado. Lo que en resumen es esta serie: un delicioso arquetipo &lt;em&gt;pulp.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;En &quot;Auténtico Blanco y Negro&quot; o en &quot;True-Hue a Todo Color&quot;.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Su título lo resume todo, con tanta sencillez como fidelidad. Con tanta claridad como honestidad.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Spider-Noir. Spider-Man Noir.&lt;/p&gt;</description>
	<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 13:00:00 +0200</pubDate></item>

<item>
<title>&#039;Vicios ocultos&#039; (T2) - Ashe vs. Evil Coop</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/criticas/vicios-ocultos-t2-ashe-vs-evil-coop52681.html</link>
<description>&lt;p style=&quot;text-align: left;&quot;&gt;Repetimos. Repito. &lt;strong&gt;&#039;Vicios ocultos&#039;&lt;/strong&gt; es, a grandes rasgos, el tipo de serie que uno espera de Apple: sólida y bien hecha, impoluta en lo formal, agradablemente mordaz y con un puntito pijo muy de clase media acomodada. El tipo de serie muy resultona es, elegante y amable a la que cuesta (querer) ponerle un pero; más aún, cuando está liderada por el carisma de un Jon Hamm al que hacer de un Don Draper le sienta tan bien, como tan bien le sienta un traje.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Un Jon Hamm acompañado en su segunda temporada por un James Marsden no menos carismático al que un traje también le sienta como un guante.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Blanco y en botella: &lt;strong&gt;&#039;Vicios ocultos&#039; &lt;/strong&gt;es una muy buena serie, de apariencia más que notable a la que cuesta (querer o no) ponerle un pero... salvo quizá uno solo: su propia apariencia inmaculada. El peso de la aparente perfección cultivada y no genuina. No es un pero propiamente dicho, pero &lt;strong&gt;&#039;Vicios ocultos&#039;&lt;/strong&gt; es una de esas series, ya sean de Apple, BBC o HBO, tan distinguidas, ingeniosas e inteligentes como llegado el momento, quizá, un tanto impostadas.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Algo no obstante más presente en su primera temporada, no tanto en una segunda que, como suele ser tendencia en las series que se asientan y se lo creen, se hace aún más fuerte en sus puntos fuertes. O al menos lo parece... dentro de una serie que, en cualquier caso, sigue comportándose como si lo tuviera. Como si después de todo lo importante fuera la actitud, y creérselo, no tanto tenerlo o no tenerlo. Jon Hamm (y James Marsden) con traje. &lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Al fin y al cabo la actitud, el creérselo, define unos andares que en su segunda temporada resultan más... orgánicos. Al fin y al cabo ya sabemos lo que hay, en una segunda temporada consecuente con la primera que, como marca el canón de cuando las cosas se hacen bien, se hace fuerte en &quot;su magia&quot; como una ficción televisiva altamente resultona, eficaz, agradable, refinada y atractiva. Como una ficción televisiva fruto de algo tan tangible como el trabajo.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Aunque no sea magia, sino el duro y esforzado trabajo de hacer una buena serie que ofrezca lo que promete. El único &quot;pero&quot;, por ponerle uno que encaje con el entusiasmo que no termina de generar a pesar de ser del todo satisfactoria. Tal vez, porque no deja de ser una serie muy de cara a la galería, del todo enfocada hacia el espectador. Esa sensación de satisfacción medible, por cuanto se trata más de una ciencia que una religión. Más de cabeza que de corazón.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Esto es, la aparente perfección cultivada y no genuina: el discurso reconfortante y animoso de aquel político que da lecciones de moralidad leyendo un discurso escrito por sus asesores. O algo que se le pueda parecer. Un discurso muy bien trabajado, casi redondo y no por ello menos altamente satisfactorio que, sin embargo, sentimos, de alguna manera, que no es real y auténtico. Que no es más que una ficción. Una muy buena ficción. Pero sólo una ficción.&lt;/p&gt;</description>
	<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 12:00:00 +0200</pubDate></item>

<item>
<title>&#039;He-Man y los másters del universo&#039; - Honor entre juguetes</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/criticas/he-man-y-los-masters-del-universo--honor-entre-juguetes52982.html</link>
<description>&lt;p&gt;Vamos a pasárnoslo bien.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Como si fuésemos adultos jugando con... muñecos.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Como si fuésemos adultos... aún con complejos.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Partamos de la base: llevar al cine una marca como la presente no es que sea, precisamente, una empresa fácil. Es complicado, por no decir imposible, no caer, aunque sólo sea un momento, en algún tipo de ridículo. Las cosas como son. No es algo que nos lo podamos tomar demasiado en serio... que es lo que hace en gran parte Travis Knight, aunque sin llegar a por ejemplo el nivel de &#039;&lt;a title=&quot;Dungeons &amp;amp; Dragons: Honor entre ladrones (Dungeons &amp;amp; Dragons: Honour Among Thieves)&quot; href=&quot;/noticias/criticas/dungeons--dragons-honor-entre-ladrones---se-buscan-jugadores-44908.html&quot;&gt;&lt;strong&gt;Dungeons &amp;amp; Dragons: Honor entre ladrones&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&#039;.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;¿He mencionado &#039;&lt;a title=&quot;Dungeons &amp;amp; Dragons: Honor entre ladrones (Dungeons &amp;amp; Dragons: Honour Among Thieves)&quot; href=&quot;/noticias/criticas/dungeons--dragons-honor-entre-ladrones---se-buscan-jugadores-44908.html&quot;&gt;&lt;strong&gt;Dungeons &amp;amp; Dragons: Honor entre ladrones&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&#039;? Sí, lo he hecho. Y con sumo gusto. Para alguien como un servidor que -con buen gusto- disfrutó tanto de aquella, su recuerdo sigue estando muy presente... aunque a pesar de lo que pueda haber sugerido de forma capciosa, no, &lt;strong&gt;&#039;He-Man y los másters del universo&#039;&lt;/strong&gt; no llega al mismo nivel de disfrute que la película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein...&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;(... cuya secuela, si me apuras, ya deberíamos de haber visto).&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;(En fin, centrémonos).&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Sí, pero no. Llega, y al mismo tiempo no termina de llegar. Y es que este nuevo He-Man parece (o se siente) más obligado que aquella a funcionar como un &lt;em&gt;blockbuster&lt;/em&gt; con conciencia. Esto es, a no tomárselo tan a broma... aunque en efecto, sea para tomárselo a broma... como, de hecho, hace muy a menudo. Pero, maldito pero, no siempre, siendo una de esas producciones con un ansia de poder equiparable al de un niño.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No me malinterpretéis. No hablo de rollos &quot;wokes&quot; o cosas de ese estilo (aunque a Skeleton se le escape algún que otro doble sentido que sin duda no pasará desapercibido para los adultos...). He-Man, mayormente, sigue siendo He-Man. Pero por decirlo de alguna manera, Knight (o Amazon) no se atreve a abrazar el concepto con la misma determinación que, por ejemplo, &lt;strong&gt;&#039;Scary Movie&#039;&lt;/strong&gt; abraza el absurdo inherente a su existencia. &lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Como el que está en un boda, y no se desmadra por miedo al qué dirán de él mañana. &lt;strong&gt;&#039;He-Man y los másters del universo&#039;&lt;/strong&gt; es una de esas grandes y caras producciones que intentan abarcar más de lo que pueden apretar, tal vez algo hinchadas por la aparente necesidad de competir en ligas superiores. Siguiendo con el ejemplo de la boda, el que en una intenta ejercer a la vez de amigo, novio, familiar, padre o de lo que le echen.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;Uno no puede evitar pensar en una película de tres horas reducida a no mucho más de dos. A su favor, que a sus posibles inconsistencias -por ejemplo de tono- no se les da tiempo de caer en el ridículo; en contra, como todo sucede de forma un tanto atropellada, tampoco hay tiempo para que respiren sus bondades. O para que los muchos personajes convocados no queden reducidos a poco más que &lt;em&gt;cosplays&lt;/em&gt; (muy logrados, eso sí).&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No hay mal que por bien no venga, y al final se acaba imponiendo la diversión. Ese &quot;vamos a pasárnoslo bien&quot; del principio. Es posible que&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;no se abandone al exceso que demanda, pero también que su relativa y apelotonada mesura hace que nada en ella agote a lo largo de dos horas (y pico) que no parecen más de dos horas. Que, aun a pesar de algunos pesares (o inconsistencias), nada tenga tiempo de llegar a herirla de gravedad.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#039;He-Man y los másters del universo&#039; &lt;/strong&gt;es, ciertamente, como un episodio de dos horas de la famosa serie de los 80. Una aventura veraniega de buena presencia audiovisual -aun sin grandes lujos o excesos- a la que, si bien, le perjudica no apostar por aquella entrañable sencillez ochentera, a su vez, le beneficia le ligereza a la que inevitablemente se ve abocada, de manera un tanto tosca, pero también irremediablemente simpática.&lt;/p&gt;</description>
	<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 17:00:00 +0200</pubDate></item>

<item>
<title>&#039;Backrooms&#039; - Inconfortable</title>
<link>https://www.elseptimoarte.net/noticias/criticas/backrooms--inconfortable52986.html</link>
<description>&lt;p&gt;La liminalidad o liminaridad (del latín &lt;em&gt;limes,&lt;/em&gt; &quot;límite&quot;, &quot;frontera&quot; o &quot;umbral&quot;) significa no estar en un sitio (físico o mental) ni en otro. Es estar en un umbral, entre una cosa que se ha ido y otra que está por llegar. La enfermedad, la adolescencia, el duermevela o la locura transitoria son estados liminales, como también lo son los viajes, ya sean por placer o por necesidad. También puede haber lugares liminales, como un aeropuerto o una cárcel, y también pueden ser sucesos personales o grupales...&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#039;Backrooms&#039;&lt;/strong&gt; encaja perfectamente en esta descripción, en una suerte de trasliteración cinematográfica; tanto de la definición expuesta de &quot;liminalidad o liminaridad&quot; -cortesía de Wikipedia y no de una IA- como del fenómeno viral inspirado en los &lt;em&gt;creepypastas&lt;/em&gt; sobre espacios laberínticos que existen más allá de la realidad que a un servidor, debo admitirlo, le ha pillado ya un poco &quot;boomer&quot;. No importa. Todos sabemos que mirar las musarañas puede llegar a resultar un tanto... inconfortable.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;La palabra que no obstante mejor define &lt;strong&gt;&#039;Backrooms&#039;&lt;/strong&gt;, no tanto una película como una experiencia inmersiva &quot;inconfortable&quot; en la que merece la pena adentrarse. A diferencia de muchos otros jóvenes talentos, Kane Parsons no se deja llevar por el ansia. Ese ansia que arruina tantas óperas primas: el ansia por intentar correr antes de saber andar. Por intentar imponerse desde el minuto uno. Parsons, sin embargo, confia de sobra en lo que tiene como para no sentir la necesidad de salir corriendo.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;¿A dónde? Ese es el &lt;em&gt;quiz&lt;/em&gt; de la cuestión. &lt;strong&gt;&#039;Backrooms&#039; &lt;/strong&gt;no parece tener a dónde ir, no digamos ya como para hacerlo corriendo. Un complejo laberíntico de infinitas habitaciones (con el amarillo como color predominante) que coquetea de forma peligrosa con el &lt;em&gt;found footage,&lt;/em&gt; en una especie de reinvención onírica de &lt;strong&gt;&#039;Cube&#039;&lt;/strong&gt; donde las trampas están en nuestra mente. La misma que Parsons se ingenia para subyugar a través de un brillante minimalismo escénico que resulta de lo más estimulante... e incómodo.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No tanto una película, como una experiencia inmersiva que se transforma en un esquivo recuerdo al que a una IA le costaría definir con precisión. Y es que en verdad &lt;strong&gt;&#039;Backrooms&#039;&lt;/strong&gt; no tiene mucho sentido; tampoco tiene por qué tenerlo. Como si fuera el resultado de una sesión de hipnosis que nos ha sumergido en una paranoia compartida que no está sustentada en los sustos, sino en las posibilidades del cine como una emulación sugestiva de los mundos abiertos de los videojuegos &quot;atmosféricos&quot;.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;O, en efecto, inconfortables.&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;No es necesariamente miedo o terror, sino ese continuo estado &quot;inconfortable&quot;. No es tanto que vaya a asomar algo de pronto y nos asuste, como de un desconcierto figurado cuyo influjo está siempre presente de manera subliminal. Son esas habitaciones, tan comunes a simple vista, en las que siempre hay algo que sin embargo no encaja... &lt;strong&gt;&#039;Backrooms&#039;&lt;/strong&gt; adopta esta desarmonía como forma de vida para erigirse, con firmeza y sobriedad funcionales, en un perturbador y enigmático sueño...&lt;/p&gt; 

&lt;p&gt;... en ese perturbador y enigmático sueño al que uno le sigue dando vueltas, una vez cree haber despertado con la esperanza de darle algún sentido al porqué de su discreto pero convincente impacto.&lt;/p&gt;</description>
	<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 16:00:00 +0200</pubDate></item>

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