Os dejo otro artículo de Alberto Rey:
No volveré a ver 'True Blood'5 de diciembre de 2008
Está claro que 'True Blood' es uno de los grandes temas de debate este año. Por la expectación que levantó, por su decepcionante capitulo piloto (filtrado antes de ser emitido, como mandan los cánones en la tele actual) y por el cúmulo de reacciones y opiniones contrapuestas (y contradictorias) que ha suscitado desde que comenzó a emitirse. Si la habéis visto, sabéis perfectamente de lo que hablo. No hay quien se aclare con esta serie. ¿Cómo vamos a ponernos de acuerdo entre nosotros si posiblemente ni siquiera lo estemos con nosotros mismos?
'True Blood' es lo mejor y lo peor, lo más y lo menos, el éxtasis y la arcada, oro y caca. Posiblemente lo único en lo que estaremos todos de acuerdo es en afirmar que 'True Blood' es diferente y rara. Es 'Embrujadas' y 'Twin Peaks', 'Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal' y 'Jóvenes Ocultos'. Pasa de lo sublime a lo ridículo en cuestión de segundos. Es capaz de enganchar una secuencia cómica, con otra dramática y luego encadenar seguidas una de terror, otra de sexo, otra paródica y títulos de crédito a ritmo de country. ¿Esquizofrenia? ¿Arte? ¿El último timo televisivo?
Yo me la he metido en vena, desde el episodio uno hasta el doce. Cada semanita, mi ración. Según avanzaban los episodios, mi nivel de encabronamiento cada vez que terminaba de ver uno, aumentaba. ¿Cómo puedo ver esto? ¿Cómo puede gustarme? Porque si lo veo se supone que es porque me gusta, ¿no? Decir cada vez "éste es el último capítulo que veo" era ya parte del ritual truebloodístico semanal. A muchos de los que empecéis a verla ahora, en Canal Plus, seguro que os pasará lo mismo. La última vez, lo juro.
Yo también creo que si no viniese firmada por Alan Ball, 'True Blood' no habría tenido ni una décima parte de su repercusión, nos habríamos fijado más (sobre todo yo, ja ja ja) en lo que no funciona en ella que en lo que sí lo hace, y, cuando dudásemos de si lo que acabamos de ver es una sandez o lirismo puro, siempre optaríamos por la sandez. ¿Qué críticas habría cosechado 'Mulholland Drive' si no fuese obra de David Lynch? Por no hablar de 'Inland Empire', claro... Es más: ¿habrían llegado a recibir críticas estas películas, habrían llegado a estrenarse si no estuviese Lynch implicado? Está claro que los autores con 'universo propio' justifican sus obras menores con el aura de las maestras. De hecho, somos los espectadores, los fans, los que hacemos la mayoría del trabajo, los que vamos al cine a ver 'Inland Empire' (¿es buena, es mala, es una película?) sólo porque es de Lynch, y los que babeábamos ante la sola idea de 'True Blood' porque Alan Ball, el genio, estaba al mando.
Si embargo, me consta que 'True Blood' ha entusiasmado a gente que no era a priori fanática de Ball. Pese a que, a estas alturas, me parece casi imposible que alguien aficionado a la tele de buena calidad no siga el trabajo de este señor, ocurre. Son esas personas quizá las más adecuadas para juzgar 'True Blood', recién terminada su primera temporada. Los demás, los que tenemos los DVDs de 'A dos metros bajo tierra' guardados como si fueran un tesoro (nota: lo son), es posible que no seamos objetivos. Yo, lo reconozco, no lo soy.
¿Qué tiene 'True Blood' para que me ponga a escribir sobre ella y no sepa ni cuándo ni cómo parar? Seguimos con ella la semana que viene. No quiero que decidáis que, después de este rollo que os he metido, es la última vez que leéis este blog. Aunque creo que me gustaría que sí lo pensaseis ('que tío más pesado, ésta es la última vez que leo sus chorradas'), pero que la semana que viene, sin poder evitarlo, volvieseis a él y siguierais leyéndolo.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/05/asesinoenserie/1228466942.html