Sin haberme parecido la historia más inspirada de Sorrentino y pese a las obvias reminiscencias hacia trabajos anteriores que puedan parecernos mejores estamos ante otra entrega notable de esa eterna reflexión vital y existencial sobre la que orbita toda su obra.
El estilo tan reconocible del italiano resulta una vez más igual de seductor y estimulante a la hora de plasmar sus ideas pero también sus delirios, un relato terrenal sobre el legado político y la vida que nos vuelve a ofrecer escenas y personajes impagables con el infalible Servillo como abanderado, una cita ineludible con el buen cine europeo.
El estilo tan reconocible del italiano resulta una vez más igual de seductor y estimulante a la hora de plasmar sus ideas pero también sus delirios, un relato terrenal sobre el legado político y la vida que nos vuelve a ofrecer escenas y personajes impagables con el infalible Servillo como abanderado, una cita ineludible con el buen cine europeo.
