La bola negra

Iniciado por Wanchope, 02 de Octubre de 2026, 08:50:53 PM

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Wanchope

La bola negra


SINOPSIS:
'La bola negra' narra las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas.


CRÍTICA: El rufián querido

Federico García Lorca era gay.

Es la tesis que viene a resumir 'La bola negra', el gran titular de la película. Una tesis que queda clara a los pocos minutos de metraje, si bien Javier Calvo y Javier Ambrossi no parecen demasiado interesados en desarrollarla más allá de dicho gran titular. Tan sólo insistir, y subrayarla durante dos horas y media, por si aún hubiera alguien que no se haya enterado.

Dos horas y media que se acaban haciendo un tanto largas. Por lo que cuenta, por cómo lo cuenta. Por la poca profundidad que alcanza un relato contra todo pronóstico, tan fácil de resumir con el "Federico García Lorca era gay" inicial. El fin último y casi único de una película que puede entenderse (y así se entiende) como algún tipo de exorcización personal.

Un filme que desarrolla una triple narrativa en paralelo, siendo la que transcurre en el presente mucho menos interesante que las otras dos. Se entiende a nivel estructural, pero su sobredimensionada presencia tiende a cortar el rollo y a templar las emociones. Es, un poco, como si Rafe Spall hubiera tenido el mismo peso que Richard Parker en 'La vida de Pi'.


Máxime, dada la anecdótica aportación de los intérpretes más conocidos, en lo que más bien parecen cameos. "Yo estuve aquí", apoyando la sobreexplicada e insistente lección del día. Los Javis, desde luego, quieren que todo quede claro. Y, en efecto, no hay dudas, tampoco incertidumbre ni emociones inesperadas que broten de entre las costuras de su obviedad.

'La bola negra' puede ser (y es) una película sólida, tanto como manifiesta de una manera demasiado adecuada. Una película más pensada que sentida que no es que dude (ni tenga por qué) de su tesis. Es que no se molesta en poner a prueba su rigidez. Un tiralíneas narrativo estancado en un propósito que no busca diálogo, sino simple y mera validación.

Todo ello, a través de la figura tangencial de Lorca, reducido (tal vez por inercia) a no mucho más que "ser gay". La tesis que viene a resumir 'La bola negra', el gran titular de la película. Una que al igual que los discursos de un politico no trasciende del bonito y oportuno eslogan que pueda ser aplaudido por los tuyos mientras te permite estigmatizar a los otros.

Tal vez, porque los Javis están demasiado institucionalizados, lo que impregna a 'La bola negra' de una desapasionada templanza y contención: la de quienes no cuentan nada que no supieras... sobre ti. La de quienes se reafirman en lo ya conocido para no arriesgarse a levantar ampollas... ni entre sus partidiarios ni entre sus detractores (que lo sean de por sí).

No por ello 'La bola negra' deja de ser una película objetivamente sólida, con las ideas lo suficiente claras como para que aun a pesar de su intermitencia se aprecie el respaldo de un político/cineasta de raza. Uno que sigue tendiendo al discurso más que al debate, y que por lo tanto no sorprende. Pero que al menos lo que dice lo dice con respeto y educación.

Pero que al menos lo que dice lo dice, como Rufián, con la convicción y la gracia de quien se cree lo que está diciendo.

Nota: 6.75

Turbolover1984

No salí del cine tan impactado, ni con mariposas gigantes en el estómago o lágrimas chorreando por mi mejilla como todos los que hacen sin parar vídeos en Instagram. Salí con la sensación de que me había gustado, pero no sabía valorar hasta qué punto. Y podía coincidir con alguno de mis compañeros de visionado en que, aunque a mí no se me hizo para nada pesada, es algo larga en metraje.

Pero han ido pasando las horas y no puedo dejar de pensar en ella. Es una obra apabullante a muchos niveles y en muchos aspectos. Empezando, por supuesto, con una altísima calidad audiovisual, con una increíble fotografía y gran banda sonora. 

Seguramente y más en la España en la que vivimos, haya un sector que la reduzca a un panfleto contra el fascismo y una oda al ser gay. Y es una pena porque quien piense así se ha perdido una gran historia rellena de grandes pequeñas historias, rebosantes y ricas en matices y detalles. De hecho seguro que agradece revisionados para ir descubriendo todos los pequeños detalles y referencias escondidos en el metraje. Incluso un amplio making of para saber más de todo el proceso de creación así como las historias que hay detrás de la selección de muchos de los lugares y personajes.

La película nos sitúa en tres líneas temporales y tres historias principales, que poco a poco van confluyendo y dando respuestas. El desenlace es satisfactorio pero aún lo es más el camino y los momentos que nos va dejando. En general cuenta con un notable reparto principal, a la par que una cuidada y absorbente atmósfera, pero hay algunas escenas hipnóticas que tienen vida propia, y hay pequeños papeles secundarios, como los de Penelope Cruz o Lola Dueñas, que son una delicia. 

Y más allá de buenos y malos, más allá de hablar de homosexualidad, es un canto por la libertad. Por un mundo en el cual uno pueda amar sin represalias y vivir sin tener que esconderse. Y es un discurso necesario porque no pasaba solamente en la España de 1936 sino que sigue pasando hoy en día. Y nos habla de amor por el arte: por el cine, por el teatro, por la música... . Y de en general, lo que marcan ciertos sucesos, la forma de vivirlos y lo que supone durante generaciones. De vivir y también de morir. Los Javis pretenden, con este relato, abarcar muchas cosas y lo consiguen.

Y si antes de empezar a escribir estas líneas tenía ganas de volver a verla, ahora aún más.

Nota: 7'5 (pendiente de revisión)

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