71 Seminci - Apichatpong Weerasethakul, autor del cartel de la 71 edición

Iniciado por Wanchope, 07 de Mayo de 2026, 02:32:46 PM

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La 71ª Seminci dedicará su retrospectiva al poder narrativo del sonido


La Semana Internacional de Cine de Valladolid - Seminci sitúa el sonido en el centro de su 71ª edición con Una historia del sonido (en el cine), que propone una reflexión amplia sobre el cine desde aquello que durante décadas quedó en segundo plano: lo que se escucha.

Lejos de plantearse como un complemento técnico, la retrospectiva aborda el cine desde el papel decisivo del sonido en el relato, situando el foco en películas en las que lo que escuchamos construye sentido, guía la percepción y redefine la relación del espectador con la imagen.

La retrospectiva se articula en torno a varios ejes: el ciclo de películas, el programa de charlas Pensar (y escuchar) el cine, y una publicación monográfica en colaboración con Caimán Cuadernos de Cine.

Aunque el cine nació mudo, la llegada del sonido supuso una transformación decisiva, mientras su potencial como herramienta clave del lenguaje fílmico se desarrollaba de forma progresiva. Durante mucho tiempo, su función fue subordinada a la imagen. Sin embargo, a lo largo de las décadas, el sonido ha ido ganando autonomía hasta convertirse, en numerosas propuestas contemporáneas, en el verdadero motor de la experiencia cinematográfica.

En los últimos años, cineastas como Apichatpong Weerasethakul, Lucrecia Martel, Jonathan Glazer u Oliver Laxe han radicalizado esta tendencia, concibiendo el sonido como materia prima de la creación fílmica y generando experiencias inmersivas de gran intensidad sensorial y emocional. En este contexto, Una historia del sonido (en el cine) se plantea como un espacio de reflexión sobre cómo las ondas, frecuencias y silencios han permitido no solo expandir las posibilidades estéticas del cine, sino también abordar cuestiones políticas, históricas e íntimas.


Un recorrido histórico: del descubrimiento del sonido a su centralidad contemporánea

El ciclo se empezó a perfilar el pasado noviembre con José Luis Cienfuegos al frente de la dirección del certamen y ha seguido su desarrollo como parte de la programación de la 71ª edición. La retrospectiva traza ese recorrido a través de una selección de títulos organizada en dos grandes bloques: un primer tramo que recorre el siglo XX, desde los inicios del cine sonoro hasta finales de los años noventa, y un segundo que se adentra en el siglo XXI, donde el sonido ha adquirido una presencia decisiva en las formas de creación actuales.

El itinerario arranca con M (Fritz Lang, 1931), una de las primeras películas en explorar el potencial expresivo del sonido como elemento narrativo, con el célebre silbido del asesino como marca sonora y dispositivo de tensión. A partir de ahí, el ciclo recorre cómo lo auditivo adquiere una dimensión política en obras como Enthusiasm: Symphony of the Donbas (Dziga Vertov, 1931) o Listen to Britain (Humphrey Jennings y Stewart McAllister, 1942), donde el montaje de sonidos se pone al servicio de una construcción ideológica.

El recorrido del siglo XX atraviesa distintas formas de experimentación sonora: desde la precisión casi coreográfica de los paisajes acústicos urbanos en Playtime (Jacques Tati, 1967), donde los sonidos cotidianos construyen una sátira de la modernidad, hasta la depuración extrema de Lancelot du Lac (Robert Bresson, 1974), donde la repetición de sonidos —armaduras, pasos, choques— construye una cadencia austera que sustituye al énfasis dramático.

La escucha se convierte en eje del relato de La conversación (Francis Ford Coppola, 1974), mientras que en El grito (Jerzy Skolimowski, 1978) el sonido adquiere una dimensión física e inquietante, y en Blow Out (Brian De Palma, 1981) la manipulación del audio pasa a ser directamente materia narrativa.


La evolución de lo sonoro del siglo XX al XXI

El segundo bloque, centrado en el siglo XXI, reúne obras en las que el sonido no solo acompaña, sino que estructura la experiencia. En The Tribe (Myroslav Slaboshpytskiy, 2014), protagonizada por personajes sordos, la ausencia de lenguaje verbal convencional convierte lo sonoro —junto a su ausencia— en un elemento clave de expresión y percepción.

Las obras de Lawrence Abu Hamdan, como The Diary of a Sky (2024), sitúan el sonido como herramienta de investigación política y jurídica, capaz de operar como prueba, testimonio y construcción de memoria en contextos de conflicto. En Atlantics (Mati Diop, 2019), el paisaje sonoro del mar articula una dimensión emocional y existencial, abriendo un tránsito entre lo visible y lo invisible.

En Memoria (Apichatpong Weerasethakul, 2021), el sonido aparece como una huella persistente, cercana al recuerdo o a una presencia que la protagonista intenta descifrar, activando una experiencia íntima y sensorial. En La zona de interés (Jonathan Glazer, 2023), el fuera de campo sonoro desplaza el horror hacia lo que no se muestra y convierte la escucha en el principal espacio de representación. En Preemptive Listening (Aura Satz, 2024), las sirenas se reformulan como un dispositivo sonoro y político que revela su capacidad para moldear la percepción colectiva y operar como herramienta de alerta y control.

La lista completa de los títulos que componen la retrospectiva se anunciará en los próximos meses.


Un espacio para la escucha y el pensamiento

Una historia del sonido (en el cine) se desplegará también más allá de las proyecciones. El ciclo incluirá Pensar (y escuchar) el cine, una serie de encuentros abiertos al público en los que cineastas y profesionales del sonido abordarán sus procesos de trabajo y las transformaciones recientes en el ámbito del diseño sonoro.

A ello se sumará la publicación de un volumen monográfico, editada por Carlos F. Heredero/Caimán Cuadernos de Cine, que aspira a convertirse en una obra de referencia en lengua española sobre el papel del sonido en la historia y el presente del cine.

Con esta retrospectiva, Seminci propone un desplazamiento de la mirada —o, más bien, de la escucha—: atender a cómo el cine ha ido incorporando el sonido no solo como acompañamiento, sino como una de sus formas más ricas y complejas de construcción de sentido.
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El cineasta y artista visual Apichatpong Weerasethakul, autor del cartel de la 71 edición de Seminci


Una obra fotográfica del cineasta y artista visual Apichatpong Weerasethakul protagoniza el cartel de la 71.ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Por primera vez en su historia, la imagen del festival estará firmada por un cineasta internacional, una decisión que refuerza su visión global e inaugura el vínculo con el director tailandés.

La elección fue tomada tras un extenso y enriquecedor diálogo con Weerasethakul, incorporando al imaginario del festival la mirada artística de una de las voces esenciales del panorama contemporáneo, donde cine, fotografía e instalación forman parte de un mismo proceso creativo.

La fotografía elegida, Power Boy (Mekong) (2011), integra la figura humana en el imponente paisaje del río Mekong, que en tailandés significa "madre del agua". A lo largo de su trayectoria, Weerasethakul ha representado en numerosas ocasiones este río que recorre gran parte del sudeste asiático, estableciéndolo como símbolo de la memoria personal, y de la relación entre vida, muerte e historia. La imagen comparte con sus películas una cuidada construcción visual y una especial atención a la relación entre la presencia humana, el paisaje y la luz.

PobrelaVaca Studio, la agencia de diseño vallisoletana responsable de la identidad de Seminci desde 2024, será la encargada de desarrollar todas las aplicaciones gráficas del cartel de la 71 edición.

Para los directores de Seminci, Javier H. Estrada y Mariona Viader, la imagen escogida sintetiza muchas de las constantes presentes en la obra del cineasta. «Como su cine, la imagen del cartel es profundamente inspiradora: nace de lo cotidiano y, sin dejarlo nunca de lado, se expande con sencillez y naturalidad hacia lo eterno. De la ligereza se pasa a la trascendencia, lo urbano dialoga con la naturaleza y de una oscuridad reveladora emerge la luz de lo humano», señalan.

Considerado una de las figuras imprescindibles del cine de autor de las últimas décadas, Apichatpong Weerasethakul (Bangkok, 1970) ha construido una filmografía reconocida internacionalmente por la libertad de sus formas narrativas y por una exploración constante de la memoria, el tiempo, la naturaleza y la percepción. Entre los principales reconocimientos de su trayectoria figuran la Palma de Oro del Festival de Cannes por Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas, 2010), el Premio del Jurado por Tropical Malady (2004) y el Premio Un Certain Regard por Blissfully Yours (2002).

Su obra más reciente, Memoria (2021), protagonizada por Tilda Swinton, prolonga esa investigación sobre la escucha y la experiencia sensorial que atraviesa buena parte de su trabajo. La película formará parte del ciclo Una historia del sonido (en el cine), uno de los ejes temáticos del festival.

Esa misma mirada se desarrolla también en su faceta como artista visual. Desde hace más de dos décadas, Weerasethakul presenta instalaciones, videocreaciones y series fotográficas en museos, bienales y centros de arte de todo el mundo, donde amplía, desde otros lenguajes, las mismas cuestiones que atraviesan su cine: la relación entre imagen, sonido, espacio y memoria.

Su obra ha formado parte de algunos de los principales circuitos internacionales de arte contemporáneo, como DOCUMENTA 13 (Kassel, 2012) y la Bienal de Venecia (2019), además de exposiciones individuales y colectivas en instituciones como Haus der Kunst (Múnich), Walker Art Center (Minneapolis), New Museum (Nueva York), Irish Museum of Modern Art (Dublín) y Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris.

La elección del cartel da continuidad a una idea que comenzó a desarrollarse durante la preparación de esta edición con José Luis Cienfuegos al frente de la dirección del festival, quien propuso que la imagen de Seminci pudiera surgir de una obra fotográfica. Ese planteamiento encuentra ahora su materialización en una creación de Apichatpong Weerasethakul.

Los directores de Seminci destacan que «es un verdadero honor que Apichatpong Weerasethakul se incorpore a la historia del festival de una manera tan significativa, aportando un elemento fundamental de la identidad de nuestra 71 edición». Ambos destacan también el proceso de trabajo desarrollado junto al cineasta: «Hemos colaborado con él durante meses; nos abrió la puerta de sus creaciones con una gran generosidad y valoramos juntos multitud de opciones hasta llegar a la que consideramos la ideal».

La imagen de la 71 edición, que tendrá lugar del 23 al 31 de octubre de 2026, se ha presentado este martes en un acto celebrado en Espacio Seminci, al que han asistido el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y la concejala de Turismo, Eventos y Marca Ciudad, Blanca Jiménez, además de Mariona Viader y Javier H. Estrada, codirectores del festival.



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