Malick se estampa
Emepezamos la crónica de ayer haciéndonos eco de los elogios con los que se había hecho el nuevo y esperadísimo (cinco años en silencio son demasiados) trabajo de Paul Thomas Anderson. Y acabamos anticipando que, por si el delirio no se había apoderado suficientemente de Venecia, la jornada siguiente (es decir, la de hoy) iba a estar reservada a otra vaca sagrada...
