'Outcome' - Todo el mundo es un escenario
Hay una decisión creativa que irremediablemente marca, define, absorbe, de principio a fin, la segunda película como director de Jonah Hill. Una decisión que la emparenta con 'El ataque de los clones' y 'La venganza de los Sith', los episodios II y III de 'La guerra de las galaxias' de George Lucas.
Al igual que estas dos películas, 'Outcome' parece rodada íntegramente en un estudio. Una sensación que, supongo, intenta trasladar al espectador el estado emocional de "Todo el mundo es un escenario" que continuamente persigue al personaje de Keanu Reeves, una querida pero agobiada gran estrella de cine... la referencia meta parece igual de obvia, tanto como lo es el chiste sobre los "dos Óscar" que la gente a veces olvida (que no ha ganado).
La sensación, reforzada por su colorida y cálida dirección de fotografía, es que 'Outcome' se desarrolla en una suerte de "Matrix" donde nada es real. Nada es auténtico, siendo una suerte de sátira en la que cuesta entrar, precisamente, porque cuesta no verla como un acartonado sketch. La histriónica interpretación del propio Jonah Hill, haciendo de Mike Myers en un 'Zoolander' de Ben Stiller, no ayuda precisamente a una causa esquiva y escurridiza.
Para entendernos, es como si no quedase claro si es 'Tropic Thunder, ¡una guerra muy perra!' o 'Platoon', ni cómo nos la tenemos que tomar. Si es que nos tenemos que tomar de alguna manera esta versión algo hortera de 'El show de Truman' que bien podría parecer rodada en un Ikea durante las noches, un poco por rodar algo de vez en cuando. Aunque sea un episodio descartado de 'The Studio' rescatado a medio escribir de una papelera.
Hill se atasca en una postal de colores muy vividos, pero de fondo (y desarrollo) apagado que parece querer evocar la sencillez buenrollista y almibarada de 'Ted Lasso' o 'Terapia sin filtro'. Pero de una forma desnaturalizada, sin esa calidez implícita que hace que pueda funcionar. Aún con los focos encendidos a tope, este filme de apenas hora y cuarto nunca encuentra el tono, ni nos hace sentir cómodos sobre un escenario de poliestireno expandido.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



