Gabriel Retes es un director que dirige pocas cintas por su particular estilo de dirección, y bueno, se le suman las limitaciones de nuestra cinematografía en el plano de apoyo económico, pero cuando lo hace, lo hace con su particular visión de lo extremoso de lo caótico de las relaciones dentro del entorno familiar.
Arresto domiciliario va por ese camino. Coescrita por Retes y su esposa Lourdes Elizarrarás;
Arresto domiciliario cuenta con las actuaciones de María del Pozo, Gabriel Retes, Lucila Balzaretti, Idalmis del Risco y Sofía Sisniega; y en ella, a causa de un fraude millonario, un hombre es condenado a arresto domiciliario y el único lugar donde puede cumplir su condena es en la casa de su madre, afectada de Alzheimer. La llegada del hombre trastorna la vida de los que viven con la anciana. Con vueltas de tuerca, la historia remite a lo dramático y contiene cierta dosis de ironía. Habla de las relaciones humanas interfamiliares con ausencia total de violencia. Esta es una cinta que se presenta como una farsa, una farsa que no le teme al absurdo y que no se asume con seriedad... ahí puede tener sus principales bajones para un público que no va a terminar definiéndola. El cine de Retes es así, sin dar ni pedir, sin limitarse a un que dirán, lleno de humor negro de ese que ya no vemos tanto, y sin cambiar paralelismos a los que nos hubo acostumbrado en sus iniciales cintas. A quienes guste el cine de este director les sorprenderá sobremanera porque no ha cambiado nada su técnica de narrativa y filmación, a quienes le desconozcan el trabajo lo verán como un ejercicio interesante que quizá los deje a medias, pero con buen sabor de boca.