Capítulo VI: Existenz, con a de Annabelle
Los maratones son una de las cosas más tentadoras (y disfrutables) que tiene un Festival como el de Sitges, por más que pongan al límite el aguante físico y psicológico tanto del espectador como del proyector del Auditori, siempre amenazando desde las sombras en convertir cualquier pase en una sucesión de pausas publicitarias (o algo peor... en el peor de los...









