'La invitación.' - Los otros vecinos de arriba
Siento debilidad por las películas como 'La invitación.' que abrazan su condición teatral con tanta firmeza y convicción. Películas que se desarrollan en un único escenario por el que se pasean un puñado de personajes que sobre todo, hablan. Hablan mucho, todo el rato. La acción es el diálogo, y el diálogo son los personajes. Todo ello, sin salir de las cuatro paredes de un apartamento (salvo durante sus títulos de crédito iniciales).
'La invitación.' es una obra de teatro (muy) bien filmada donde sus pocos elementos y personajes encajan de forma dinámica, fluida y orgánica. También, una obra de teatro (muy) bien filmada amena, divertida... y tan ácida como lúcida. Como ya lo era de por sí 'Sentimental', la película que la inspira y le sirve de inspiración. De la que es, obviamente, una versión americanizada, más, no por ello renuncia a un cierto sabor español.
El que aporta "nuestra" Penélope Cruz como alter ego de Belén Cuesta con la complicidad de Edward Norton haciendo de Alberto San Juan. Por su parte Seth Rogen y Olivia Wilde son los Javier Cámara y Griselda Siciliani de esta versión americanizada y también mucho más refinada; en especial en lo visual, donde Wilde, como directora, se deja notar mucho más de lo que lo hacía Cesc Gay. Es la mayor diferencia entre ambas versiones.
Porque es inevitable la comparación cuando una se refleja en la otra; cuando una se vale de la otra... sin perjuicio para la original, en una interesantísimo juego de espejos donde ambas películas y/o versiones se ven reforzadas. La española, en su sencillez; la americana, en su refinamiento. Wilde hace suya esta historia, en una suerte de remasterización que como mínimo es tanto o más satisfactoria que su goyarizado boceto original.
O cuando la palabra remake suena bien, como en los casos de 'Déjame entrar' o 'Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres'; dejando de lado el tema cultural o la cercanía ambiental, versiones más pulidas y rotundas de unos modelos a los que, como inequívocos referentes de sus bondades, sin embargo no hacen de menos. Wilde acierta a reescribir sin sobrescribir una obra nacionalizada como una revaluación legítima.
Una de esas películas en tiempo real en las que no parece que haya pasado gran cosa, salvo una de esas noches que lo cambian todo, con el peso de un pasado que ni podemos ver ni oler pero que está muy vivo a través de las palabras que le dan forma. 'La invitación.' es una obra teatral tan bien filmada e interpretada que no parece que haya sido diseñada, sino capturada en su propio momento... en su propio idioma... y en su propio lugar.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



