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'Súper empollonas' - La buena amiga imperfecta

Vía El Séptimo Arte por 24 de julio de 2019
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Es tan obvio, que hasta resulta incómodo escribirlo: El cielo es azul, el agua moja y 'Súper empollonas' es algo así como "el reverso femenino" de 'Supersalidos'. Casi casi, tal cual se piensa como tal cual se escribe. Y con un rendimiento similar, parecido y casi casi, igual de apreciable aunque sus prestaciones no sean exactamente las mismas.

Si es que eso importa, que en realidad para nada. Porque a decir verdad 'Súper empollonas' logra ser al menos dos de las tres cosas que podríamos decir, o suponer, que se propone: Ser simpática y ser entretenida. Lo que no logra es ser divertida, no al menos tanto como debiera, pudiera o quisiera. Pero si muy simpática, y también, muy entretenida.

Suficiente, más que de sobra, y con la sonrisa en la cara de camino a casa. Suficiente, más que de sobra, que de eso se trata, por más que la adolescencia norteamericana sea mucho menos nuestra de lo que la cultura popular nos hace creer. 'Súper empollonas' se gradúa, no tanto con nota como con nuestra amistad a prueba de canas, arrugas y bastones.

Y hablando de 'Supersalidos', su fuerza reside en dónde también reside la de 'Súper empollonas'. Y es que quien (ahora) tiene una amiga, tiene un tesoro llamados Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever. El guión y la dirección son la masa de una pizza a la que ambas le ponen sabor, formando una de esas parejas con las que ir de la mano al fin del mundo, si es preciso.

Es cierto que 'Súper empollonas' no es ni mucho menos redonda, ni puede escapar a según que condicionantes industriales y acartonados de la comedia comercial norteamericana. Es posible que suceda lo mismo con 'Supersalidos', quién sabe, como es posible que más de diez años después poco importe una vez la leyenda se abre camino en nuestra cabeza.

También, es posible que 'Súper empollonas' ni sea tan guay ni tan divertida como se cree. O que antes que 'Supersalidos' también estuvieran películas como 'Chicas malas', o después, como 'El último baile', que cuando la echen dentro de 20 años en televisión, si es que aún existe, la recibiremos igualmente con los brazos abiertos y una sonrisa de par en par.

Como esa amiga imperfecta a la que la distancia vuelve perfecta. Cuando la leyenda se abre camino en nuestra cabeza.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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