'Vengadores: La era de Ultrón' - ¿Superhéroes? ¿En Sokovia?
En su cabeza sonaba espectacular.
La secuela de 'Los Vengadores' cumple con el lema oficial de las secuelas de Hollywood en las que los efectos especiales amenazan con engullir todo el universo, y con ello cualquier atisbo de cinematografía: Lo mismo, pero más grande. Y es que si algo funciona, no lo arregles: Solo hazlo más ruidoso. Más grande y ruidoso; más, no necesariamente mejor.
Aunque no importa mucho cuando se nada a favor de la corriente: 'Vengadores: La era de Ultrón' es, desde luego, una película muy entretenida a la que no le faltan escenas de acción, efectos especiales y chascarrillos referenciales que harán las delicias de los autodenominados fans. La unión y la compañía, de nuevo, hacen la fuerza. Así es fácil salvar la tarde.
El mundo, no tanto. El propio Ojo de Halcón lo anticipa a los cinco minutos: Han perdido el factor sorpresa, ni dos minutos después de haber visto de nuevo a los Vengadores reunidos en un mismo plano. El comienzo es tan trepidante... como sintomático. La virtud muta en vicio apenas el balón echa a rodar con un equipo que no termina de encontrarle el pulso al partido.
La aparente perfección de la primera pone en evidencia la imperfección de la segunda. Han perdido el factor sorpresa, y con ello su capacidad para ocultar las carencias del producto se ha visto seriamente mermada. No es que no funcione como un eco complaciente, es que 'Vengadores: La era de Ultrón' no se valida como algo más que eso, un eco complaciente.
Buena prueba de ello es el propio Ultrón, un villano decadente a la sombra de Loki que no transmite mayor sensación de amenaza que cualquier mindundi de Hydra. Hasta el CGI parece menos logrado, en una secuela demasiado cómoda en la retaguardia de su antecesora, definida por una pragmática fluidez que ahora se manifiesta con atropellada torpeza.
La de una secuela más grande y ruidosa pero menos eficiente y con menos cuerpo. Tanto Ultrón como la película buscan uno que encaje en un patrón base, forzando su propia credibilidad como un villano y una película que no se sienten orgánicos. En 'Los Vengadores' todo encabaja de por sí, en 'Vengadores: La era de Ultrón' todo está obligado a encajar.
Porque sí.
Como intentar pasar el triángulo por el hueco del círculo. O al revés. Porque la narrativa a la que sirve no es la suya propia. Porque ya no es un clímax, sino un cruce de caminos. Ya no es el fin, sino tan sólo "el medio". Es una banda tributo que no escribe sus propias canciones. Un eco complaciente demasiado expuesto por su obviedad tácita y su facilidad de uso.
Si, el tiempo pasa volando. Se ve y hasta se disfruta. Pero la magia de 2012 se transforma en un déjà vu sólo tres años después macerado con la desconfianza de quien no está filmando un guión, sino un diagrama de flujo. Rodar mucho sin estar seguro que escenas formarán parte del corte final. Joss Whedon no busca tanto la narrativa como cubrirse las espaldas.
Tienes a los "Vengadores", tienes a Industrial Light & Magic. Tú pasasela a ellos y que hagan lo que puedan. Así es como la sólida convicción de 'Los Vengadores' deriva en la frágil precariedad de 'Vengadores: La era de Ultrón', un eco complaciente que sirve a la causa con la tibieza institucional de quien después de fichar en el baile se marcha a casa a dormir.
Solo y a dormir, que mañana será otro día.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

No hay que argumentar tanto, solamente digo que la idea de la escena es que ahora Thanos se encargará personalmente de buscar las gemas, y para eso pega más en 'Guardianes de la galaxia' donde se deja ver que se está quedando sin esbirros para que reúnan las gemas por él.
La idea de la escena incluye el introducir (con un énfasis bastante claro en su diseño) su guantelete como portador de las gemas. Viene a ser la confirmación de lo que se propone y guarda relación directa con la imagen que Thor descubre en su visión y su posterior alusión a Thanos (todavía sin saberlo).
Igual que la escena del Coleccionista dejándose lamer por el perro con su garito destrozado guarda relación con lo sucedido en la primera Guardianes. Por eso argumento, para que se entienda que no es cuestión de percepción, si no de sentido común.
Punto pelota.