Buscador

Twitter Facebook RSS

Los fantasmas de Arnaud Desplechin

Vía Festival de Cannes por 18 de mayo de 2017
Imagen destacada

Tras pisar el suelo de la meca del cine, o festival de los festivales, uno se da cuenta que en el mundo real, es decir fuera de las redes sociales, nadie se detiene a hablar del vergonzoso pulso del festival con Netflix, o del escándalo por no acoger la première mundial de la tercera temporada de 'Twin Peaks'. El gran debate que está teniendo lugar en la presente edición del Festival de Cannes es la hipotética ausencia de "relleno francés" en la competición oficial. Todo apunta a que este año no reviviremos un 'Marguerite y Julien' o un 'Mon Roi' compartiendo sección con obras maestras de la talla de 'The Assassin' como sucedía hace dos años; ni veremos un 'Mal de Pierres' entre las últimas maravillas de Maren Ade, Cristi Puiu, Kleber Mendoça Filho o Jim Jarmusch como en 2016.

Al parecer la sección oficial ha padecido una especie de purga de ese chauvinismo que tanto caracteriza al certamen galo. Pero no debemos cantar victoria todavía, pues ese barrido ha traído con él otras consecuencias. Sin ir más lejos, entre los nombres que disputan por la próxima Palma de Ora se echan de menos autores galos como Philippe Garrel o Bruno Dumont; dos habituales del certamen que tras ser rechazados por la comitiva, han encontrado su sitio en la Quincena de Realizadores. Por otro lado, durante la primera jornada cannois también se señalaba el extraño fenómeno del chauvinismo accidental sobre sus películas inaugurales. A excepción de la Semana de la Crítica –que arranca mañana con la première mundial del film italiano 'Sicilan Ghost Story'–, tres de las cuatro competiciones de Cannes han elegido una película francesa para sus respectivas galas.

Hoy vimos el último film de Arnaud Desplechin que inauguró la Sección Oficial, pero mañana nos espera 'Barbara' de Mathieu Amalric que abrirá Una Cierta Mirada, y horas más tarde la ansiada 'Un beau soleil intérieur' de Clair Denis, encargada de estrenar la Quincena de Realizadores. En otras palabras, de nuevo, tres autores franceses han sido llamados a destacar en Cannes protagonizando tres de los mayores eventos que tendrán lugar en los próximos doce días. Hasta el próximo día no sabremos si Amalric y Denis están a la altura del cometido asignado. Pero, por ahora, sólo podemos confirmar que Desplechin se ha convertido en el primer bluf de Cannes.

Sobre el papel, 'Les fantômes d'Ismaël' poseía todos los ingredientes para ser una de las mejores películas del director de 'Kings & Queen'. Su nuevo largometraje es una aglomeración (descontrolada) de todas las inquietudes, fantasías, obsesiones e, incluso, personajes fetiche que orbitan sobre su filmografía. 'Les fantômes d'Ismaël' arranca con la historia de un diplomático, tan tímido como siniestro, que podría estar llevando una doble vida de espía. El individuo en cuestión (a cargo del camaleónico Lois Garrel) se apellida Dédalus –igual que el protagonista del anterior largometraje de Desplechin 'Tres recuerdos de mi juventud'– y, en efecto, se trata del mismo personaje, pero, en esta ocasión, interpretado por otro actor. Así, en 'Les fantômes d'Ismaël', Lois Garrel substituye al Dédalus original que dio vida Mathieu Amalric en la anterior película de Desplechin premiada en la Quincena de Realizadores. Podríamos citar numerables ejemplos que demuestren la analogía entre el Dédalus de Garrel y el de Amalric, pero nos quedamos con una anécdota: en ambas películas el protagonista queda atrapado en el país (inventado) de nombre impronunciable, y situado en algún confín de Oriente Medio, que Desplechin repite en casi todas sus obras.

El espectador de 'Les fantômes d'Ismaël' necesitará poco más de diez minutos para darse cuenta que la historia de Dédalus no es el epicentro narrativo del film. En un giro típicamente desplechiano el autor descubre al verdadero protagonista de su cinta, el cual sólo podía estar encarnado por su actor fetiche Mathieu Amalric. El personaje –que se hace llamar Ismaël Vuillard como los demás alter egos de Amalric en los films de Desplenchin 'Un cuento de Navidad' y 'Kings & Queen'– es un cineasta atrapado en el recuerdo de su novia desaparecida veinte años atrás. De este modo, mientras Amalric escribe el guión de su próxima película (la historia del Dédalus-Garrel previamente puesta en escena), somos testigos de uno de los triángulos amorosos más inverosímiles del séptimo arte.

En un intento de homenajear a 'Vértigo', Desplechin despertará de entre los muertos a la hipotética esposa suicida (Marion Cotillard). La reaparición del personaje de Cotillard (llamada Carlotta en honor a la Carlotta Valdes hitcockiana) termina trastornado aún más a Amalric, quien ya había intentado transformar a su nueva compañera (Charlotte Gainsburg) en la que fue su antigua mujer. Cuando el Cotillard revele el porqué de su fortuita presencia 'Les fantômes d'Ismaël' se pierde en un espiral de referencias a grandes cineastas, escritores, psicoanalistas y obras previas de Desplechin que el autor pretende resolver con el recurso de la autoparodia. Ni si quiera Charlote Gainsburg explicando el desenlace rompiendo la cuarta pared puede maquillar ese naufragio.

Mañana, más.

por Carlota Moseguí
@carlota_mosegui

Clic aquí para más información

Temas relacionados

< Anterior
Siguiente >

Comentarios

Noticias relacionadas

Elseptimoarte.net utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia con el sitio web. Al continuar con la navegación consideramos que acepta su uso. Mira nuestra política de privacidad