El clan de los marselleses/La scoumoune

SINOPSIS: El carismático Roberto Borgo llega a Marsella en 1934 para liberar a su amigo Xavier Saratov, encarcelado por un asesinato que no cometió; fue Jeannot Villanova, el jefe del hampa marsellesa, quien colocó en su coche un cadáver que fue descubierto por la policía. El plan consiste en acabar con Villanova y conseguir el dinero necesario para la defensa de Xavier.
Amigos leales como Borgo siempre son bien
Un ya afianzado en el cine de acción más comercial Jean-Paul Belmondo protagoniza este filme en el que interpreta a un tipo de bajos fondos, Roberto Borgo, con buen corazón puesto que se preocupa por intentar sacar de la cárcel a su amigo Xavier Saratov (Michel Constantin), quien entra en prisión por una trampa de un mafioso de nombre Jeannot Villanova (Aldo Bufi Landi).
Pues parte de la historia se acaba en los primeros veinte minutos; pero Jose Giovanni se encarga de seguirlo como sea.
A partir de cierto punto, el personaje interpretado por Belmondo se encarga de su amigo Saratov y también se encargará de su hermana Georgia, una Claudia Cardinale que ya nos ha dejado y que aquí estaba en una etapa donde atraía miradas no solo por su fama sino por su incuestionable belleza, cosa que no pasa desapercibido para Borgo ni para el espectador que tenga sangre en las venas y tenga un mínimo de aprecio por la belleza femenina.
Aunque tenemos los nombres de Belmondo y Cardinale como cabezas de cartel y hacen lo que pueden con el guion que tienen entre manos, el libreto desaprovecha la trama contra el mafioso centrándose en las preocupaciones por su amigo y por su hermana dándose algunas situaciones que parecían más bien una película carcelaria que desentonan con lo que se prometía ver en un principio, una historia de venganza personal. La narración pasa de un sitio a otro, desaprovechando una posible subtrama de traiciones dentro del personal del prostíbulo que podría haber dado más.
En conjunto no estoy hablando de un mal filme, consigue mantenerme enganchado sabiendo mantener un ritmo llevadero y unas narrativas, sobre todo cuando la primera se resuelve demasiado pronto, que saben dosificarse hasta dar un definitivo final. Un tramo final donde vemos a un jovencísimo Gérard Depardieu fácilmente reconocible.
5


Cuenta el contexto previo a los sucesos de la segunda película y el porqué la colonia se había ido al garete. Parte de lo que cuenta se ve en la escena del montaje extendido donde 







