Si esnifase pegamento, habría sido mal día para dejarlo
Martin Campbell es un director que un día puede darte 'Goldeneye', 'Casino Royale' o 'La máscara del Zorro' y que al siguiente se casca un 'Linterna Verde' y se queda tan ancho. No he visto mucha de su filmografía más allá de sus trabjajos más famosos, pero desde hoy añado 'Cleaner: Rescate vertical' a ese particular museo de los horrores de los que tiene el dudoso honor de deleitarnos.
En principio, tenemos a una Daisy Ridley que creo que pagó en parte los platos rotos del desastre de planificación de la trilogía de secuelas de 'Star Wars' donde cada uno iba a la suya y realmente creo que no es mala actriz. Por otra parte, destaca la presencia de un Clive Owen que en los últimos años ha venido a menos, aunque sería injusto olvidar su pasado cuando su rostro aparecía en títulos como 'Sin City' o 'Hijos de los hombres', entre otros. Nada más que por ellos dos merecía la pena darle una oportunidad.
En mi ingenuidad, pensé que estaría en un filme de darle un seis en el mejor de los casos. Tampoco esperaba la revolución del cine de acción precisamente. Entretenme durante una hora y media y ya, no pido más; ni interpretaciones de la hostia, ni técnicas cinematográficas impactantes. Lo que pedía es simple y llanamente entretenimiento. Ni eso han sabido darme.
El punto de partida de la trama ya es una copia bastarda de 'Jungla de cristal', pero no ha sido el primero ni seguramente será el último que vaya a sacar rédito de la fórmula, no por eso voy a llamarles la atención. Otra cosa es que si el origen ya no es original, valga la redundancia, al menos que los tres guionistas involucrados hubieran hecho alguna variante ingeniosa. Al menos, está bien planteado lo del hermano autista, que resulta ser el mejor actor de la película inesperadamente, de nombre Matthew Tuck para darle el crédito que merece.
Mientras tanto, Joey (Daisy Ridley) limpia cristales un grupo de ecologistas radicales toma el edificio donde trabaja y parecía que la película iba a ser una sucesión de ella repartiendo estopa que era lo que creo que todo el mundo esperaba. Lo gracioso es que hace que tarden demasiado en que entre en acción de verdad y para cuando lo hace las escenas de lucha y tiros no le quedaban mal. ¿No podía haber sido así más rato? Los supuestos villanos deberían haber sido carismáticos y temibles o que, al menos, no parezcan de opereta. Pues sí, lo son. No ayuda que la mayoría de la banda esté compuesto de actores mediocres que no conozco de nada sino que sus personajes tienen cero perfil psicológico.
La película tiene sus momentos muy de vez en cuando, como la escena inicial del pasado de Joey, la dinámica entre ella y su hermano o la parte de acción final decente que entra sobre la bocina. Sin embargo, para cuando entra ya es tarde para cambiar mi veredicto. Con un par de vueltas más al guion, quien sabe que podría haber sido.
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Martin Campbell es un director que un día puede darte 'Goldeneye', 'Casino Royale' o 'La máscara del Zorro' y que al siguiente se casca un 'Linterna Verde' y se queda tan ancho. No he visto mucha de su filmografía más allá de sus trabjajos más famosos, pero desde hoy añado 'Cleaner: Rescate vertical' a ese particular museo de los horrores de los que tiene el dudoso honor de deleitarnos.
En principio, tenemos a una Daisy Ridley que creo que pagó en parte los platos rotos del desastre de planificación de la trilogía de secuelas de 'Star Wars' donde cada uno iba a la suya y realmente creo que no es mala actriz. Por otra parte, destaca la presencia de un Clive Owen que en los últimos años ha venido a menos, aunque sería injusto olvidar su pasado cuando su rostro aparecía en títulos como 'Sin City' o 'Hijos de los hombres', entre otros. Nada más que por ellos dos merecía la pena darle una oportunidad.
En mi ingenuidad, pensé que estaría en un filme de darle un seis en el mejor de los casos. Tampoco esperaba la revolución del cine de acción precisamente. Entretenme durante una hora y media y ya, no pido más; ni interpretaciones de la hostia, ni técnicas cinematográficas impactantes. Lo que pedía es simple y llanamente entretenimiento. Ni eso han sabido darme.
El punto de partida de la trama ya es una copia bastarda de 'Jungla de cristal', pero no ha sido el primero ni seguramente será el último que vaya a sacar rédito de la fórmula, no por eso voy a llamarles la atención. Otra cosa es que si el origen ya no es original, valga la redundancia, al menos que los tres guionistas involucrados hubieran hecho alguna variante ingeniosa. Al menos, está bien planteado lo del hermano autista, que resulta ser el mejor actor de la película inesperadamente, de nombre Matthew Tuck para darle el crédito que merece.
Mientras tanto, Joey (Daisy Ridley) limpia cristales un grupo de ecologistas radicales toma el edificio donde trabaja y parecía que la película iba a ser una sucesión de ella repartiendo estopa que era lo que creo que todo el mundo esperaba. Lo gracioso es que hace que tarden demasiado en que entre en acción de verdad y para cuando lo hace las escenas de lucha y tiros no le quedaban mal. ¿No podía haber sido así más rato? Los supuestos villanos deberían haber sido carismáticos y temibles o que, al menos, no parezcan de opereta. Pues sí, lo son. No ayuda que la mayoría de la banda esté compuesto de actores mediocres que no conozco de nada sino que sus personajes tienen cero perfil psicológico.
La película tiene sus momentos muy de vez en cuando, como la escena inicial del pasado de Joey, la dinámica entre ella y su hermano o la parte de acción final decente que entra sobre la bocina. Sin embargo, para cuando entra ya es tarde para cambiar mi veredicto. Con un par de vueltas más al guion, quien sabe que podría haber sido.
Spoiler
Lo que hacen con Clive Owen aquí usándolo de reclamo para que lo maten a los diez minutos es indecente. La trama de la banda que está dividida podía haber dado mucho más juego y se desperdicia fácilmente.
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