White Star

SINOPSIS: Ken Barlow como un manager de giras fracasado, antiguo road manager de los Rolling Stones, que intenta convertir al músico synth-pop Moody en una estrella. Barlow provoca un disturbio punk para generar publicidad y va llevando a ambos hacia una espiral destructiva.
Cuidado con quien te juntas
Nunca he tenido a Dennis Hopper como uno de mis actores de referencia, pero es indiscutible que tiene un estatus de actor grande que se ha ganado que no le llegó en la tómbola y ha aparecido en algunas películas que me han encantado como 'Apocalypse Now', 'Terciopelo azul' o 'Amor a quemarropa'. Cuando su nombre aparece en una película ya hay posibilidades de que se vea algo en condiciones, de ahí mi interés en esta, creo que desconocida, obra de su filmografía llamada 'White Star'.
Aquí, Dennis Hopper es un mánager de giras llamado Kenneth Barlow que en sus días de gloria trabajó con los Rolling Stones y ahora es una sombra de lo que fue. En su vida se cruza con Muddy Mudinsky (Terrance Robay), un artista que se ha separado de su grupo y quiere labrarse una carrera en solitario, siendo para ambos una oportunidad de ir hacia el éxito.
Sin embargo, lo que está claro prácticamente desde el inicio con el altercado en el club es que ese camino que Muddy quiere recorrer va a tener más trampas que un programa de Humor amarillo. Barlow está más preocupado por causar altercados y que el nombre de Muddy Mudinsky esté vinculado a la polémica y a las columnas de sucesos que de abrirle las puertas en la industria musical, además de que el mismo Barlow tiene un comportamiento errático con cambios de humor repentinos y una manera de hablar que descoloca, el cual hace pensar que está teniendo de compañía al señor Cocaína (algo que el mismo Hopper consumía en la vida real en esos años y que hacía que en esta película sus días de rodaje durasen dos horas a lo sumo).
'White Star' es una película que parece que quiere tomarte el pelo debido a un batiburrillo de escenas caóticas y diálogos que no llevan a ningún sitio. Realmente su cometido es contarte la cara no tan glamurosa de esta industria donde puedes dar con un tipo con Kenneth Barlow y hacer de tu carrera un caos y de tu cabeza más de lo mismo porque volvería loco hasta a un monje tibetano. Claro que lo hace de la forma que he descrito y puede perfectamente llevar a pensar a quien lo esté viendo que el director/guionista de este largometraje perdió un tornillo. Sin tanto caos en el guion ni en la producción (hubo un accidente de coche con Hopper y el director Roland Klick que afectó mucho al rodaje llegando a no poder terminarlo como Klick quería) quizás estaríamos hablando de una aproximación notable a la cara oscura del negocio de la música, además de ver el declive de un manáger que parece anclado en el pasado, lo que deriva de su caótica etapa profesional cuando conoce a Muddy.
Sin duda es una película del que se debería juzgar tras pasarse la primera reacción al terminar y esperar unas horas y uno se dará cuenta de que más que una gamberrada, es una película que intentó ser mucho más de lo que se vio en la pantalla y que por diversas circunstancias no salió como estaba previsto. No obstante, con lo visto del metraje final del suspenso no se libra de ninguna de las maneras.
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Además, desde 'Prometheus', Scott cree que esta saga es suya y no es así.