Sociedad falta de vitamina D
Los vampiros es algo que lleva en el cine desde más de 100 años en el cine desde que empezaron con los cortometrajes hasta que entraron en los filmes con títulos como 'Nosferatu' o 'Vampyr, la bruja vampiro' y de ahí en adelante. De todos los conceptos de chupasangres que hemos visto, desde los más clásicos hasta dentro de tiempos modernos como 'Jóvenes ocultos', 'Blade', 'La reina de los condenados' o 'Déjame entrar', no recuerdo uno donde los vampiros estuvieran al mano de corporaciones y de todos los estamentos de la vida -y si lo hay, no lo he visto-.
'Daybreakers' toca este concepto en el que los vampiros se han extendido a lo largo y a lo ancho del globo debido a una plaga y cuanto mayor es el número de vampiros, mayor necesidad de sangre hay y, por lo tanto, llega a un punto crítico en el que los propios monstruos corren peligro de existencia debido a que cada vez hay menos humanos, por lo que hay una corporación donde el científico Edward Dalton (Ethan Hawke) busca un reemplazo para la sangre humana. La cosa es que Dalton es un vampiro que no quiere dañar al ser humano y reniega de beber su sangre, incluso siendo dañino para él. El azar lo pone en contacto con un grupo de gente que está cerca de tener una cura más que un reemplazo, entre los que está Willem Dafoe con un personaje apodado 'Elvis', vaya usted a saber por qué.
Todo esto como concepto está bien traído, aunque queda la sensación de que faltaba más tiempo para que hubiese entrado con mejor gusto y que la idea de una sociedad vampírica no se explora como debería, pasando pronto al protagonismo de Dalton y su propia trama que lo pondrá en contra de la propia empresa donde trabaja, de la que su jefe es Sam Neill interpretando a Charles Bromley (por supuesto, otro vampiro). Me habría gustado ver como funciona una sociedad donde la gente son no muertos, como deciden las cosas en las altas esferas o que leyes tienen y lo que se ve durante el tramo inicial sabe a poco.
Cuando entra en la trama con el personaje de Ethan Hawke mantiene interés por ver a facciones de resistencia contra la mayoría o la subtrama de Edward Dalton con su hermano Frankie (Michael Dorman) más la de Charles Bromley con su hija Alison (Isabel Lucas) y a veces durante esas secuencias tiene el impacto que busca. Sin embargo, nunca va mucho más allá y se queda en la superficie cuando con un poco más de exploración creo que este largometraje habría salido ganando, por lo menos para mi caso en particular. Podría haber sido una gran película de vampiros, pero se queda en un quiero y no puedo.
6
Los vampiros es algo que lleva en el cine desde más de 100 años en el cine desde que empezaron con los cortometrajes hasta que entraron en los filmes con títulos como 'Nosferatu' o 'Vampyr, la bruja vampiro' y de ahí en adelante. De todos los conceptos de chupasangres que hemos visto, desde los más clásicos hasta dentro de tiempos modernos como 'Jóvenes ocultos', 'Blade', 'La reina de los condenados' o 'Déjame entrar', no recuerdo uno donde los vampiros estuvieran al mano de corporaciones y de todos los estamentos de la vida -y si lo hay, no lo he visto-.
'Daybreakers' toca este concepto en el que los vampiros se han extendido a lo largo y a lo ancho del globo debido a una plaga y cuanto mayor es el número de vampiros, mayor necesidad de sangre hay y, por lo tanto, llega a un punto crítico en el que los propios monstruos corren peligro de existencia debido a que cada vez hay menos humanos, por lo que hay una corporación donde el científico Edward Dalton (Ethan Hawke) busca un reemplazo para la sangre humana. La cosa es que Dalton es un vampiro que no quiere dañar al ser humano y reniega de beber su sangre, incluso siendo dañino para él. El azar lo pone en contacto con un grupo de gente que está cerca de tener una cura más que un reemplazo, entre los que está Willem Dafoe con un personaje apodado 'Elvis', vaya usted a saber por qué.
Todo esto como concepto está bien traído, aunque queda la sensación de que faltaba más tiempo para que hubiese entrado con mejor gusto y que la idea de una sociedad vampírica no se explora como debería, pasando pronto al protagonismo de Dalton y su propia trama que lo pondrá en contra de la propia empresa donde trabaja, de la que su jefe es Sam Neill interpretando a Charles Bromley (por supuesto, otro vampiro). Me habría gustado ver como funciona una sociedad donde la gente son no muertos, como deciden las cosas en las altas esferas o que leyes tienen y lo que se ve durante el tramo inicial sabe a poco.
Cuando entra en la trama con el personaje de Ethan Hawke mantiene interés por ver a facciones de resistencia contra la mayoría o la subtrama de Edward Dalton con su hermano Frankie (Michael Dorman) más la de Charles Bromley con su hija Alison (Isabel Lucas) y a veces durante esas secuencias tiene el impacto que busca. Sin embargo, nunca va mucho más allá y se queda en la superficie cuando con un poco más de exploración creo que este largometraje habría salido ganando, por lo menos para mi caso en particular. Podría haber sido una gran película de vampiros, pero se queda en un quiero y no puedo.
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