Saber o no saber, he ahí la cuestión
Steven Spielberg y extraterrestres van tan de la mano como el ketchup y una hamburguesa. Bien es sabido que algunas de sus obras más recordadas tienen que ver con seres de otro mundo que vienen de forma amistosa y también se aproximó de una forma menos pacífica con 'La guerra de los mundos', además de introducirlos en la polémica cuarta parte de la saga de Indiana Jones. Era algo normal que alguna vez regresase a este asunto de seres de otros mundos, claro que en esta ocasión la cosa es complicada de asimilar.
Recuerdo ver solamente un tráiler y la cosa me dio curiosidad porque no estaba claro que ruta iba a tomar en esta ocasión en este tema, aunque era medianamente claro que la cuestión de los extraterrestres iba a ser una cuestión de estado. Una vez vista, se entiende el fondo; pero no tanto las formas.
En esta ocasión, aunque se toque el tema de los seres de más allá de nuestro mundo, el centro de la narrativa recae en nosotros, los humanos. Se toca un tema no baladí como es como podría cambiar nuestra sociedad ante una noticia de gran relevancia que fuese un punto de inflexión en la historia de la humanidad y el guion escrito por David Koepp lo pone desde un punto de vista que para mi gusto es ingenua, pues habiendo visto como la gente compraba a mansalva presa del pánico antes de un estado de alarma por el Covid-19 no me hace pensar que si se revelase la existencia de vida extraterrestre fueran a reaccionar mejor. No apostaría mucho dinero por un clima pacífico, para que nos vamos a engañar.
Escepticismo aparte, el libreto sabe como ir construyendo tensión cada vez mayor hasta que se entra en su tramo final en el plató de las noticias de televisión. No sería raro pensar que para lo que cuenta no necesitaba más de dos horas, porque a mí mismo se me ha ocurrido, mas la falta de ritmo en ocasiones lo ha compensado una construcción de los hechos en los que cada vez se iba a más y más teniendo también dosis de comedia sabiamente introducidas que hacían relajar un poco ante tanta tensión. Eso sí, en el tramo final me ha chirriado alguna cosa que he visto demasiado fácil, pero eso ya lo dejo para una zona para destripes.
Puede (o no, quien sabe) que esta sea la última colaboración entre John Williams y Steven Spielberg, una colaboración que empezó hace más de cincuenta años con 'Loca evasión'. Si esta va a ser la última vez, es un final con un notable. Me extrañaría que esta composición fuese a pasar a la lista de sus mejores trabajos; Williams, no obstante, entrega una composición con bravas composiciones aumentando el suspense y la acción y menospreciar este trabajo sería un gran error.
Entendería perfectamente que mucha gente saliese de este visionado rallados debido a que el filme va por unos derroteros que no parecían ser los prometidos en un principio. Por mucho que se titule 'El día de la revelación' no encuentro un gran impacto que me haga pensar que Steven Spielberg se ha vuelto a sacar la chorra, aún comprendiendo de que quiere ir realmente su película más allá de temas de extraterrestres. Siendo un director de probado talento, es capaz de entregar un producto apreciable aún sin estar, en la humilde opinión de un servidor, en su mejor nivel.
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Steven Spielberg y extraterrestres van tan de la mano como el ketchup y una hamburguesa. Bien es sabido que algunas de sus obras más recordadas tienen que ver con seres de otro mundo que vienen de forma amistosa y también se aproximó de una forma menos pacífica con 'La guerra de los mundos', además de introducirlos en la polémica cuarta parte de la saga de Indiana Jones. Era algo normal que alguna vez regresase a este asunto de seres de otros mundos, claro que en esta ocasión la cosa es complicada de asimilar.
Recuerdo ver solamente un tráiler y la cosa me dio curiosidad porque no estaba claro que ruta iba a tomar en esta ocasión en este tema, aunque era medianamente claro que la cuestión de los extraterrestres iba a ser una cuestión de estado. Una vez vista, se entiende el fondo; pero no tanto las formas.
En esta ocasión, aunque se toque el tema de los seres de más allá de nuestro mundo, el centro de la narrativa recae en nosotros, los humanos. Se toca un tema no baladí como es como podría cambiar nuestra sociedad ante una noticia de gran relevancia que fuese un punto de inflexión en la historia de la humanidad y el guion escrito por David Koepp lo pone desde un punto de vista que para mi gusto es ingenua, pues habiendo visto como la gente compraba a mansalva presa del pánico antes de un estado de alarma por el Covid-19 no me hace pensar que si se revelase la existencia de vida extraterrestre fueran a reaccionar mejor. No apostaría mucho dinero por un clima pacífico, para que nos vamos a engañar.
Escepticismo aparte, el libreto sabe como ir construyendo tensión cada vez mayor hasta que se entra en su tramo final en el plató de las noticias de televisión. No sería raro pensar que para lo que cuenta no necesitaba más de dos horas, porque a mí mismo se me ha ocurrido, mas la falta de ritmo en ocasiones lo ha compensado una construcción de los hechos en los que cada vez se iba a más y más teniendo también dosis de comedia sabiamente introducidas que hacían relajar un poco ante tanta tensión. Eso sí, en el tramo final me ha chirriado alguna cosa que he visto demasiado fácil, pero eso ya lo dejo para una zona para destripes.
Puede (o no, quien sabe) que esta sea la última colaboración entre John Williams y Steven Spielberg, una colaboración que empezó hace más de cincuenta años con 'Loca evasión'. Si esta va a ser la última vez, es un final con un notable. Me extrañaría que esta composición fuese a pasar a la lista de sus mejores trabajos; Williams, no obstante, entrega una composición con bravas composiciones aumentando el suspense y la acción y menospreciar este trabajo sería un gran error.
Entendería perfectamente que mucha gente saliese de este visionado rallados debido a que el filme va por unos derroteros que no parecían ser los prometidos en un principio. Por mucho que se titule 'El día de la revelación' no encuentro un gran impacto que me haga pensar que Steven Spielberg se ha vuelto a sacar la chorra, aún comprendiendo de que quiere ir realmente su película más allá de temas de extraterrestres. Siendo un director de probado talento, es capaz de entregar un producto apreciable aún sin estar, en la humilde opinión de un servidor, en su mejor nivel.
Spoiler
En lo que concierne a los personajes, no queda meridianamente claro el porqué son elegidos Margaret y Daniel para ser experimentados con ellos. Lo verdaderamente importante, sin embargo, es como el personaje interpretado por Colin Firth se rinde tan fácilmente en el final cuando dedica casi todas sus apariciones desde el inicio a impedir la revelación al mundo de la existencia de seres de otros mundos sin ninguna escena que escenifique ese cambio de opinión. ¿Montaje extendido? Quien sabe, he ahí la cuestión.
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