Vida y obra
'The Brutalist' (como ya he leído a alguien en Filmaffinity en el título de una crítica que me ha hecho mucha gracia, The Turralist) fue una de las cintas protagonistas de la penúltima temporada de premios en el que Adrien Brody se llevo su segundo Oscar a Mejor Actor, Lol (¿no había otro nombre?) Crawley en Mejor fotografía y Daniel Blumberg a Mejor Banda Sonora. Servidor mismo cuando vio su duración se temió que se hiciera más largo que Yao Ming; pero por fortuna, no ha sido así.
¿Le habría dado si hubiese dependido de mí el Oscar a la Mejor película? Ciertamente no. De las películas nominadas en aquella edición mi favorita de las vistas sigue siendo 'Dune: Parte Dos' hasta que alguna de las pendientes la supere, si es que llega. Sí que este título de Brady Corbet no me ha parecido una brutalidad, un chiste que seguro que a nadie se le ha ocurrido, pero es un cine de cocción lenta que al final deja buen gusto en el sentido cinematográfico; aunque en el sentido humano desde luego que no.
Adrien Brody interpreta a un arquitecto húngaro llamado László Tóth, (inspirado en gran parte en el arquitecto húngaro real Marcel Breuer) que es una víctima más de la persecución a los judíos en la II Guerra Mundial y consigue emigrar a los Estados Unidos en el que comienza a trabajar en la empresa de muebles de su primo y por circunstancias se cruza en su camino el empresario industrial Harrison Lee Van Buren, interpretado por un Guy Pearce que me recordó en parte a su papel en 'Prometheus'; si bien con un aspecto totalmente diferente al que vimos en el filme de Ridley Scott. Desde la llegada de Toth a Nueva York, y posteriormente desde que conoce a Van Buren, su vida sí que es una brutalidad. Entre ellos, los problemas de salud de su mujer, Erzsébet (Felicity Jones).
En un primer visionado entiendo que pueda parecer que no cuenta apenas nada más que algunos obstáculos que le surgen al protagonista de vez en cuando, si bien yo creo que su título es como un todo, por la obra que construye y por su vida en general donde tiene que verse muchas veces con una lucha interna y externa con gente de su entorno. Además, ayuda a sobrellevar todo la fantástica recreación de la época que nos pretenden narrar en dirección artística, fotografía y vestuario y el trabajo de sus actores, principalmente el trío Brody/Jones/Pearce teniendo cada uno momentos de lucimiento.
Estamos ante una película que no pretende ser un viaje de arco iris y mostrar temas como los prejuicios y la hostilidad hacia los inmigrantes, en este caso judíos, si bien su forma engrandece un contenido no siempre positivo en el viaje que el espectador emprende con Toth.
7
'The Brutalist' (como ya he leído a alguien en Filmaffinity en el título de una crítica que me ha hecho mucha gracia, The Turralist) fue una de las cintas protagonistas de la penúltima temporada de premios en el que Adrien Brody se llevo su segundo Oscar a Mejor Actor, Lol (¿no había otro nombre?) Crawley en Mejor fotografía y Daniel Blumberg a Mejor Banda Sonora. Servidor mismo cuando vio su duración se temió que se hiciera más largo que Yao Ming; pero por fortuna, no ha sido así.
¿Le habría dado si hubiese dependido de mí el Oscar a la Mejor película? Ciertamente no. De las películas nominadas en aquella edición mi favorita de las vistas sigue siendo 'Dune: Parte Dos' hasta que alguna de las pendientes la supere, si es que llega. Sí que este título de Brady Corbet no me ha parecido una brutalidad, un chiste que seguro que a nadie se le ha ocurrido, pero es un cine de cocción lenta que al final deja buen gusto en el sentido cinematográfico; aunque en el sentido humano desde luego que no.
Adrien Brody interpreta a un arquitecto húngaro llamado László Tóth, (inspirado en gran parte en el arquitecto húngaro real Marcel Breuer) que es una víctima más de la persecución a los judíos en la II Guerra Mundial y consigue emigrar a los Estados Unidos en el que comienza a trabajar en la empresa de muebles de su primo y por circunstancias se cruza en su camino el empresario industrial Harrison Lee Van Buren, interpretado por un Guy Pearce que me recordó en parte a su papel en 'Prometheus'; si bien con un aspecto totalmente diferente al que vimos en el filme de Ridley Scott. Desde la llegada de Toth a Nueva York, y posteriormente desde que conoce a Van Buren, su vida sí que es una brutalidad. Entre ellos, los problemas de salud de su mujer, Erzsébet (Felicity Jones).
En un primer visionado entiendo que pueda parecer que no cuenta apenas nada más que algunos obstáculos que le surgen al protagonista de vez en cuando, si bien yo creo que su título es como un todo, por la obra que construye y por su vida en general donde tiene que verse muchas veces con una lucha interna y externa con gente de su entorno. Además, ayuda a sobrellevar todo la fantástica recreación de la época que nos pretenden narrar en dirección artística, fotografía y vestuario y el trabajo de sus actores, principalmente el trío Brody/Jones/Pearce teniendo cada uno momentos de lucimiento.
Estamos ante una película que no pretende ser un viaje de arco iris y mostrar temas como los prejuicios y la hostilidad hacia los inmigrantes, en este caso judíos, si bien su forma engrandece un contenido no siempre positivo en el viaje que el espectador emprende con Toth.
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