Rojos contra azules
La ciencia-ficción ha sido, y es, uno de los géneros que más me han gustado en el terreno cinematográfico, pero siempre quedan títulos pendientes y 'Tron' era uno de ellos.
Esta cinta está catalogada por mucha gente como mítica y entiendo en parte el porqué una vez que se es testigo de la construcción de ese mundo virtual en el que acceden los protagonistas y que para 1982 parecía una cosa que se iba a dar en un futuro muuuuy próximo. La tecnología ha avanzado tanto que hoy día ha hecho perder parte de su impacto.
Sorprendentemente, esa pérdida no viene tanto por sus efectos especiales, pues para ser de los primeros que usaron efectos por ordenador hay que decir que se conservan de lujo y engrandecen la experiencia, tanto en sus formas como en sus vehículos, lugares, vestimentas o accesorios.
Donde viene el mayor déficit es en su guión, pues parte de una premisa bien pensada como es el robo de ideas de videojuegos de Ed Dillinger a Kevin Flynn y ahí se queda. Lo que está por venir es una historia entretenida de un gran ordenador con malas intenciones que cuenta con un ejército rojo dentro de su mundo de colorines virtuales, aunque no termina de tener las capas suficientes para sacarle más jugo. Hasta se desaprovecha la historia del triángulo amoroso entre Kevin Flynn, Alan Bradley y Lora Baines.
Al final, se resume en una lucha de ejército rojo contra ejército azul donde los primeros son los malos y los segundos los buenos. ¿Podría haber dado más de sí la trama? Sin duda. Quizás se centra demasiado en estar dentro de ese submundo que por muy bien que luzca llega un punto en que se hace un poquito tedioso. A pesar de todo, todo el visionado ha sido tiempo que ha merecido la pena invertir.
La banda sonora de Wendy Carlos ayuda también a que 'Tron' caiga bien. La mezcla de sintetizadores y música orquestal supone un pequeño placer auditivo y mejora el resultado general de una película al cual no comparto del todo el entusiasmo de mucha gente.
6
La ciencia-ficción ha sido, y es, uno de los géneros que más me han gustado en el terreno cinematográfico, pero siempre quedan títulos pendientes y 'Tron' era uno de ellos.
Esta cinta está catalogada por mucha gente como mítica y entiendo en parte el porqué una vez que se es testigo de la construcción de ese mundo virtual en el que acceden los protagonistas y que para 1982 parecía una cosa que se iba a dar en un futuro muuuuy próximo. La tecnología ha avanzado tanto que hoy día ha hecho perder parte de su impacto.
Sorprendentemente, esa pérdida no viene tanto por sus efectos especiales, pues para ser de los primeros que usaron efectos por ordenador hay que decir que se conservan de lujo y engrandecen la experiencia, tanto en sus formas como en sus vehículos, lugares, vestimentas o accesorios.
Donde viene el mayor déficit es en su guión, pues parte de una premisa bien pensada como es el robo de ideas de videojuegos de Ed Dillinger a Kevin Flynn y ahí se queda. Lo que está por venir es una historia entretenida de un gran ordenador con malas intenciones que cuenta con un ejército rojo dentro de su mundo de colorines virtuales, aunque no termina de tener las capas suficientes para sacarle más jugo. Hasta se desaprovecha la historia del triángulo amoroso entre Kevin Flynn, Alan Bradley y Lora Baines.
Al final, se resume en una lucha de ejército rojo contra ejército azul donde los primeros son los malos y los segundos los buenos. ¿Podría haber dado más de sí la trama? Sin duda. Quizás se centra demasiado en estar dentro de ese submundo que por muy bien que luzca llega un punto en que se hace un poquito tedioso. A pesar de todo, todo el visionado ha sido tiempo que ha merecido la pena invertir.
La banda sonora de Wendy Carlos ayuda también a que 'Tron' caiga bien. La mezcla de sintetizadores y música orquestal supone un pequeño placer auditivo y mejora el resultado general de una película al cual no comparto del todo el entusiasmo de mucha gente.
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Además, desde 'Prometheus', Scott cree que esta saga es suya y no es así.


