En esta película se me perdió la empatía
Hace más de 50 años, Steven Spielberg demostró al mundo entero lo que se puede hacer con un tiburón con más hambre que un vagabundo en un buffet libre y lo hizo a las mil maravillas gracias a un reparto en estado de gracia o a una partitura legendaria de John Williams. Desde entonces, ha habido imitaciones más o menos exitosas como 'Deep Blue Sea' o 'A 47 metros'. Dentro de ese subgénero creo que 'La boca del diablo' no debería entrar en ese selecto club si queda justicia en este mundo.
Comandado por Karthryn Newton (la hija de Paul Rudd en 'Ant-Man y la Avispa: Quantumanía con menos registros interpretativos que una piedra. Aún sigo pensando que no deberían haber cambiado de actriz para ese papel.) La película trata sobre una panda de veinteañeros con el ego por las nubes que se creen los reyes del mambo, muy especialmente Max -Landa Condor- la típica persona repelente sabelotodo, pero que en cuanto vienen putas de verdad en forma de tiburón casi que llaman a sus padres para que vengan. Por suerte, queda gente con cabeza como Sara (Kathryn Newton) o James (Nico Hiraga) que pongan algo de calma y sentido común porque de lo contrario era para pegarle un tiro a la pantalla del televisor.
Los guionistas no se devanaron mucho los sesos porque prácticamente desde el principio se ve de que pide cojea cada uno y su porcentaje de supervivencia ante lo que está por venir y cuando uno desea que el tiburón se los zampe y que no queden ni las pestañas es una mala señal. Tener a actores jóvenes y no darles personajes con los que tener escenas de lucimiento en forma de madurar antes de tiempo ante una situación límite y dar asco incluso ante una amenaza mortal es un grave error. En la mayoría de filmes con este tipo de tramas no suele pasar eso, así que creo que iré al infierno de cabeza.
No tengo duda alguna de que se hizo el largometraje con el mejor de las intenciones pensando que podían estar ante un título de visionado agradable en este caluroso verano y llevado por una actriz ya conocida como la mencionada Kathryn Newton, aunque ella no es de esas que arrastran gente a las salas o a las televisiones como una Jennifer Lawrence de la vida. La teoría es fácil y otra cosa es la práctica. La práctica dice que 'La boca del diablo' es una cinta sobre supervivencia la cual va pidiendo la hora desde bien pronto cuando los ases en la manga se les acaban bien pronto y desperdician una subtrama de rencillas ocultas en ese supuesto grupo chupiguay de amigos que podría haber dado mucho juego si los guionistas hubieran estado espabilados.
Siempre nos seguirá quedando 'Tiburón'. Dios bendiga a Steven Spielberg y a John Williams.
4
Hace más de 50 años, Steven Spielberg demostró al mundo entero lo que se puede hacer con un tiburón con más hambre que un vagabundo en un buffet libre y lo hizo a las mil maravillas gracias a un reparto en estado de gracia o a una partitura legendaria de John Williams. Desde entonces, ha habido imitaciones más o menos exitosas como 'Deep Blue Sea' o 'A 47 metros'. Dentro de ese subgénero creo que 'La boca del diablo' no debería entrar en ese selecto club si queda justicia en este mundo.
Comandado por Karthryn Newton (la hija de Paul Rudd en 'Ant-Man y la Avispa: Quantumanía con menos registros interpretativos que una piedra. Aún sigo pensando que no deberían haber cambiado de actriz para ese papel.) La película trata sobre una panda de veinteañeros con el ego por las nubes que se creen los reyes del mambo, muy especialmente Max -Landa Condor- la típica persona repelente sabelotodo, pero que en cuanto vienen putas de verdad en forma de tiburón casi que llaman a sus padres para que vengan. Por suerte, queda gente con cabeza como Sara (Kathryn Newton) o James (Nico Hiraga) que pongan algo de calma y sentido común porque de lo contrario era para pegarle un tiro a la pantalla del televisor.
Los guionistas no se devanaron mucho los sesos porque prácticamente desde el principio se ve de que pide cojea cada uno y su porcentaje de supervivencia ante lo que está por venir y cuando uno desea que el tiburón se los zampe y que no queden ni las pestañas es una mala señal. Tener a actores jóvenes y no darles personajes con los que tener escenas de lucimiento en forma de madurar antes de tiempo ante una situación límite y dar asco incluso ante una amenaza mortal es un grave error. En la mayoría de filmes con este tipo de tramas no suele pasar eso, así que creo que iré al infierno de cabeza.
No tengo duda alguna de que se hizo el largometraje con el mejor de las intenciones pensando que podían estar ante un título de visionado agradable en este caluroso verano y llevado por una actriz ya conocida como la mencionada Kathryn Newton, aunque ella no es de esas que arrastran gente a las salas o a las televisiones como una Jennifer Lawrence de la vida. La teoría es fácil y otra cosa es la práctica. La práctica dice que 'La boca del diablo' es una cinta sobre supervivencia la cual va pidiendo la hora desde bien pronto cuando los ases en la manga se les acaban bien pronto y desperdician una subtrama de rencillas ocultas en ese supuesto grupo chupiguay de amigos que podría haber dado mucho juego si los guionistas hubieran estado espabilados.
Siempre nos seguirá quedando 'Tiburón'. Dios bendiga a Steven Spielberg y a John Williams.
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