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'Brave New World' - ¿En qué mundo no vivimos?

Vía El Séptimo Arte por 03 de octubre de 2020
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'Brave New World' una de esas series que proponen una de esas distopías aparentemente perfectas que tanto nos gustan. Aparentemente. Y en apariencia los ciudadanos de Nuevo Londres viven felices bajo "un rígido orden social" -según su sinopsis oficial- que se resume en tres puntos claves (que subrayaríamos en cualquier oferta de trabajo): Trabajar lo justo y necesario, follar con cualquiera sin compromiso y tomar muchas drogas. Constantemente. A todas horas.

¿Dónde hay que firmar? ¿En qué clase de mundo no vivimos?

Aparentemente perfecto, por supuesto. Aunque no lo parezca, sabemos que eso es en realidad un polvorín. Que en alguna parte de ese mundo "millennial" hay una mecha esperando a ser prendida. Obvio. Como sabemos que aunque lo parezca, ese "mundo salvaje" que se nos muestra con mucho humor negro como el actual no se ajusta a la realidad. Bueno, en parte sí. A saber qué pensaría de nosotros el hombre de Cromañón con lo que hemos dado por sentado con sus huesos.

Hablando de apariencias, de inicio 'Brave New World' no parece una serie especialmente interesante. Todo luce tan ordenado, educado y aseado que dicha distopía podría haber sido rodada en el interior de un Ikea minimalista. El sosiego y la calma del mundo de 'Demolition Man' unido a la falta de emociones del de 'Equilibrium'... pero sin la acción ni los tacos de ninguna de las dos, ni mucho menos el lujoso derroche de una HBO o el desparpajo sin prejuicios o gamberro de una serie B.

Pero todo lo que tiene un principio, tiene un desarrollo.

En realidad su apariencia no cambia mucho: De principio a final 'Brave New World' es la misma serie. Aunque pueda dar la sensación de no serlo, quizá, porque su parsimonioso desarrollo y apaciguado devenir no casa con aquella impresión de unos pocos de que 'Juego de tronos' sólo eran dragones, o que 'The Walking Dead' son solo zombis. 'Brave New World' se toma su tiempo y al igual que 'Better Call Saul' u 'Oficina de infiltrados', avanza con firmeza paso a paso. Partido a partido.

Si bien no destaca como estas dos a ningún nivel, que la comparación con ambas sólo es una forma de explicarse, existe algo en 'Brave New World' que la hace muy atractiva para quien guste de la reflexión por encima de la acción: Como buena obra de ciencia-ficción, lo que puede llegar a reflejar de nuestro mundo, ya sea el actual, el supuesto o el imaginado. Máxime en una era de egoísmo interesado, fake news, políticos mediocres, apasionada ignorancia o esclavitud tecnológica.

Un mundo de mierda aunque no lo parezca (o no se quiera ver).

Con Franco esto no pasaba. Y con Franco todo era más sencillo. Y la vida, cuanto más sencilla, menos complicada. Y cuando menos complicada, más despreocupada. Y cuanto más despreocupada, más relajada. Y más feliz. Como en 'Brave New World', un mundo feliz en apariencia tan sencillo como el mecanismo de un chupete -dicho sea de forma casi literal- que funciona con prestancia y fluidez en virtud a esa misma sencillez. Es sencilla, educada, elegante, calmada. Modesta.

Como Los Verdes hablando de lo suyo mientras Gobierno y Oposición posan, berrean y se pegan con tweets, a ver quien tiene al tonto más útil. 'Brave New World' una serie más interesante que entretenida a la que hay que dar aire que respirar. Ni está destinada ni ansia la grandeza, en un acercamiento distópico que al margen de alguna concesión por el bien del espectáculo, hace de su humilde, paciente y muy aseada sencillez una educada arma de hostigamiento moral y espiritual.

Porque podría ser real. Tan posible incluso que ya lo fuera.

Todo ello salpicado de constantes hallazgos, tan puntuales como precisamente por ello imprevisibles y tan bien recibidos como tan bien expanden su a pesar de todo, enigmático universo, muy alejado del caótico efectismo sensacionalista de 'Westworld' o del plomizo aire de soberbia de 'El cuento de la doncella', sobrevaloradas ficciones que llena su vacío con ruido. 'Brave New World' no, en un modélico ejercicio fantástico capaz de vestirse de gala con lo mínimo.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



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