'Hellboy: El hombre retorcido' - El otro
La última película de Hellboy es sin duda la más barata de las cuatro. Salta a la vista, siendo que hay que esperar muy poco para comprobar sus limitaciones... en especial, como el blockbuster que ni es ni quiere ser. Un comienzo poco prometedor (e incluso fuera de lugar) para una película claramente fallida, vaya por delante. Una película que aparenta ser una fanficción para luego dar la impresión de además haber sido remontada como buenamente se ha podido.
La intención de sus responsables, con el propio Mike Mignola al frente es obvia: Abrazar el terror folclórico con un toque a lo 'Posesión infernal' que Guillermo del Toro había dejado de lado. 'Hellboy: El hombre retorcido' es una serie B tirando a barata mucho más próxima espiritual y conceptualmente a la obra original de Mignola. O a la mencionada película de Sam Raimi. Puede que no tan alegre y llevadera como las dos que hizo el cineasta méxicano...
... pero si mucho más interesante que la que (no) hizo un Neil Marshall con la mente (y lo que no es la mente) en otras cosas. Al menos da pruebas de ello de vez en cuando, de forma intermitente a lo largo de un metraje y una producción muy ajustadas en cualquier aspecto. Al menos demuestra que, cuanto menos sobre el papel, existe una intencionalidad reñida con el dejarse llevar de la película de 2019. O con el habitual cine comercial de franquiciada explotación.
Puede que no la encuentre, o que simplemente ninguna de las películas de Brian Taylor la tenga. Pero al menos intenta dotar a este Hellboy de Hacendado de lo que Del Toro, a menudo cegado por un presupuesto excesivo, tampoco supo (o no quiso) darle al suyo: Un alma propia (que le hiciera sombra), en lo que en otra vida podría haber sido una producción de A24. Al menos lo parece, aunque sean pocas las veces en las que se encuentra. O en las que funciona como pretende.
Aunque sea constante la sensación de ser un filme surgido de un accidente de tren, socorrido a la carrera para rescatar algo que apoyado en sus convincentes efectos prácticos pueda dar el pego. Al final es la caracterización de Jack Kesy, demasiado cercana al "cosplay", lo que termina definiendo a esta especie de fanficción con más ganas y corazón que talento; tal vez con algunas buenas ideas (y/o momentos), pero sin la habilidad (o la suerte) para que prosperen.
Para que no parezca un bienintencionado sucedáneo amateur de tres al cuarto sin ninguna posibilidad de salir bien ni ser tomado en serio.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex







