'Marbella. Expediente judicial' - Sal ratita, quiero verte la colita
'Marbella' es, a grandes rasgos, uno de esos relatos criminales que ni nos cansamos de ver ni nos cansaremos de ver... mientras se sigan contando con elegancia, dinamismo y energía, como sin ir más lejos es el caso. Quizá no por casualidad, se trata de una serie de Dani de la Torre y Alberto Marini, también responsables de 'La unidad', con cuya primera temporada tiene mucho en común; empezando por su exquisito acabado audiovisual, continuando por su dinamismo narrativo, y terminando por su eficacia conceptual.
Y al igual que la primera temporada de 'La unidad', en apariencia 'Marbella' no supone una gran diferencia respecto a otras de su estilo (como también ocurre por ejemplo con la primera de 'El Inmortal'). Aunque tampoco lo necesita mientras aporte (como aporta) "esas pequeñas diferencias" que decía Jules Winnfield para que, sin dejar de ser lo mismo, sea al mismo tiempo diferente. Mientras encuentre su lugar en el mundo, y la manera de que su razón de ser le aporte la personalidad necesaria como para al menos, sobrevivir.
Y tal vez sobresalir.
'Marbella. Expediente judicial' es la segunda temporada de 'Marbella', más bien una secuela tan necesaria como innecesaria en la que sin dejar de ser más de lo mismo reincidiendo más o menos en lo mismo, es al mismo tiempo lo suficientemente diferente. Otro de esos relatos criminales que ni nos cansamos de ver ni nos cansaremos de ver mientras se sigan contando con elegancia, dinamismo y energía... mientras se sigan contando con soltura, educación y buena letra. Como es de nuevo, como viene a ser otra vez el caso.
Una segunda temporada que no obstante y a diferencia de las de 'La unidad' o 'El Inmortal' no parece más y mejor, sino simplemente más. La presencia de Natalia de Molina haciendo hincapié en el lado "de los buenos" como contrapeso parece cambiar un compás que sin embargo sigue girando en torno a Cesár Beltrán, el Saul Goodman de Marbella. Un compás que sigue jugando a lo mismo, crimen y castigo, en otro de esos relatos criminales que ni nos cansamos de ver ni nos cansaremos de ver mientras... como es, otra vez el caso.
'Marbella' puede que no rompiese moldes, como puede que tampoco lo haga 'Marbella. Expediente judicial': Una secuela que en cualquier caso sigue honrando el leitmotiv criminal al que recurre con el mismo orgullo, talante, elegancia y sobre todo energía que su original. Una secuela que aporta las suficientes "pequeñas diferencias", tanto respecto al género como a su predecesora como para además de sobrevivir, vivir ya sea por cuenta propia o ajena como una serie altamente eficiente que recompensa la apuesta.
Una apuesta segura que dentro de su condición no decepcionará a quien se sienta tentado por ella; fuera de ella, puede que tampoco si uno tiene los pies (y la ambición) en el suelo. Porque puede que no entusiasme como para sobresalir y convertirse en un (gran) referente como 'Better Call Saul' o 'Atrapado por su pasado'; más, pocos son las que alcanzan a ser un (gran) referente como lo son 'Better Call Saul' o 'Atrapado por su pasado'. Tampoco lo necesita mientras aporte (como aporta) "esas pequeñas diferencias"...
Esas "pequeñas diferencias" que hacen que lo que podamos estar viendo demasiado a menudo por televisión resulte mucho más ameno. Tal vez también más "de película", en respuesta a una ficción que no tiene que rendir cuentas ante la ley, sino ante el público. Una ficción como 'Marbella. Expediente judicial', una notable serie altamente eficiente y satisfactoria que sin embargo no se siente única. O imprescindible. Que sin ir más lejos se siente como una secuela de "otra ficción" como la que le precede.
Ni más... ni sobre todo menos, en lo que esperemos que no nos deje con ganas de una tercera temporada como parece que nos dejará 'Todos mienten'...

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex







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