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'La unidad' - Maneras (de vivir)

Vía El Séptimo Arte por 13 de mayo de 2020
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Movistar+ estrena la primera temporada de 'La unidad' exactamente cinco años después del estreno en cines de 'Mad Max: Furia en la carretera', la película de acción más contundente y enérgica que ha dado el cine moderno. O el cine, tal vez a secas. Un clásico instantáneo desde el primer minuto de metraje. No es que tengan mucho que ver la una con la otra. Pero podrían tenerlo. A su manera, cada una a su manera. Podrían, tal vez deberían.

La clave de la comparación, como siempre tan sui géneris como se prefiera está en las maneras (de vivir). El argumento de 'Mad Max: Furia en la carretera' cabe en una servilleta, y más allá de lo mucho que nos pueda gustar es en apariencia más simple que el mecanismo de un chupete, como usualmente se suele decir. En apariencia, aunque lo sea también a la hora de explicarle a alguien que lleva más de cinco años en una cueva de qué va.

'La unidad' también se explica con la misma aparente facilidad de puertas afuera: Caza al terrorista islamista. Del mismo modo que otras series de corte policial también se explican con suma facilidad: 'Line of Duty' por ejemplo, que bien podría ser "caza al policía corrupto". En apariencia, pero también en esencia ese suele ser el patrón de todas las series de corte policial: Atrapar a alguien que ha hecho o va a hacer algo que no debería.

Puede cambiar el enfoque. El tono. La cultura en la que se desarrolla, y con ello los matices. Lo que podrían ser "las pequeñas diferencias" que diría Jules Winnfield. Pero un crimen, cualquier crimen viene a ser el mismo aunque la ley o la idiosincrasia de cada país lo juzgue a su manera. 'La unidad' no supone una gran diferencia al respecto, salvo por descontado lo derivado de ser una producción española protagonizada y hablada en español.

"No supone una gran diferencia".

Según la versión oficial, 'La unidad' está basada en el trabajo desconocido de una de las unidades más eficaces de la Policía Nacional en la lucha contra el terrorismo. Un trabajo desconocido que a estas alturas puede que ya no nos resulte tan desconocido. Porque a estas alturas hemos visto a muchos otros policías a la caza de terroristas. En otros países, en otros idiomas. En apariencia, pero también en la práctica y sobre todo, en esencia.

Curiosamente, lo que de primeras más llama la atención es lo que quizá después de todo, a la postre, más repercute en su punto débil: Su estupendo acabado visual. De primeras 'La unidad' luce tan bien que aunque suene feo decirlo, no parece tan española... pero no porque los españoles no podamos hacer series de gran calidad como sin ir más lejos, 'La peste'. No, se trata más bien de una cuestión de personalidad. O de la falta de una intransferible.

De J.A. Bayona filmando como si fuera Steven Spielberg en lugar de alguien nacido en Barcelona. O del propio Dani de la Torre dirigiendo 'La sombra de la ley' como si no fuera de Monforte de Lemos. De esa aparente vocación o aspiración internacional que a veces elimina tantas fronteras como sensibilidades. De que 'La unidad', a pesar de vestirse de domingo continuamente para orgullo y gloria de sus responsables, no deja de ser... una más. Otra más.

En apariencia, pero también en la práctica y sobre todo, en esencia. Ni cuenta con grandes escenas de acción como 'Mad Max: Furia en la carretera', ni cuenta con un guión tan sorpresivo como 'Line of Duty'. Por más que para variar sean unos españoles los encargados de salvar a (casi) todo el mundo. 'La unidad' es una producción intachable que a lo largo de sus seis (primeros) episodios cumple con buena nota... pero que para entendernos, no da la nota.

Más allá de todo lo demás, es quizá un pero sólo al alcance de unas altas expectativas. La de lucir tan guapa y ambiciosa, la de venir después de una serie tan redonda como 'La línea invisible'. Movistar+ sigue y suma, pero de igual forma que ocurría un poco con 'El embarcadero', los medios con los que cuenta 'La unidad' no se traducen en una serie tan majestuosa y a su vez española como de nuevo, sin ir más lejos, lo es 'La peste'.

Claro que hablamos de una primera temporada con un final abierto, de quizá una primer paso antes de saltar al vacío. De la primera serie de Movistar+ hecha más para los de fuera que para los de dentro, capaz de que el español se entienda fuera de nuestras fronteras sin necesidad de subtítulos. De policías, en apariencia, haciendo lo mismo que, en esencia, todos los policías del mundo: Compaginar su vida personal con la caza del malhechor.

Puede ser un buen comienzo. Podría serlo. Pero de momento 'La unidad', en un mundo sobresaturado de ficciones televisivas y tiempo de sobra para ver muchas de ellas, no supone una gran diferencia. Como no la suponía el anterior trabajo de Dani de la Torre, 'La sombra de la ley', respecto a su más que notable ópera prima, 'El desconocido', más no por ello, pasiones aparte, dejaba de ser una obra altamente apreciable.

Como lo es 'La unidad', mismamente. Una buena primera temporada que sin embargo no trasciende hasta la excelencia a la que parecía destinada, al menos de momento. Una serie de notable factura, en la línea que nos tiene acostumbrados Movistar+ (como poco) pero a pesar de su energía, sin la contundencia o la personalidad para sobresalir dentro del cuerpo de policía como los Vic Mackey o Jimmy McNulty de la vida.



Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex



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