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'Hellboy' - Emosido engañados

Vía El Séptimo Arte por 16 de mayo de 2019
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¿Se acuerdan de la 'Furia de titanes' de 2010? En especial... ¿de su triste y oportunista conversión al 3D apenas unas semanas después del estreno de 'Avatar'? Si no se acuerdan, ya se lo resumo yo: La película no era lo suficientemente buena como para sobrevivir a una mala decisión que se tornó en pésima una vez el público pagó por ella. Ahora, es cierto, la podemos ver en 2D y tiene su punto... pero lo uno no quita lo otro: Ha pasado a la historia como un mal ejemplo, por no hablar de por ser una mala inversión para unos cuantos (que ni olvidan ni perdonan).

Año 2019. A estas alturas posiblemente ya lo sepan... que lo malo viaja en AVE mientras que lo bueno en el Canfranero: El nuevo 'Hellboy' llegará a España en una versión suavizada, amputada y/o desfigurada, como prefieran llamarlo. Una versión que se dice "elaborada por sus propios responsables creativos" que elimina buena parte de lo que, cuando se anunció el proyecto, se nos vendió como el principal valor diferencial respecto a "la versión Del Toro": Su sangre, y su violencia. Como cuando se justifica un remake en base a que "ahora los efectos especiales son mejores".

No voy a entrar a valorar la decisión... de forma directa, sino de forma indirecta: El problema de aquella 'Furia de titanes' es que sus responsables la plantearon como una película en 2D, no como una película en 3D a diferencia de, por ejemplo, 'La vida de Pi'. El problema es que no había sido concebida de aquella manera, de la misma manera que esta nueva 'Hellboy' ha sido concebida a partir de una idea, en apariencia, bastante clara: Sangre y violencia. Un 'Hellboy' para un público adulto que busca ensuciarse las manos como no hizo Guillermo del Toro en su momento.

Pero, ¿acaso era necesario? ¿Es realmente importante para la película? Ni si ni no, depende. Y como ejemplos hay miles, lo vamos a limitar a una sola cuestión: Hasta que punto quieres que Lobezno haga sangrar a sus enemigos, si como en la primera película o como en la última. Es una decisión de las muchas sobre las que se erigen cualquier película, y por lo general se trata de ser consecuente... pero sobre todo y más importante, se trata de hacer una buena película. Y en el fondo aquí reside el verdadero quiz de la cuestión: ¿Es este 'Hellboy' una buena película...?

O mejor dicho, ¿es lo suficientemente buena como para pasar por alto esta... manipulación? Pues no, no lo es, al contrario. Y ahí radica el verdadero problema: Que esta nueva 'Hellboy' es una película muy, muy justita si le quitas la violencia y la sangre. Una película a la que sin violencia y sangre dejas "vendida" y en pelotas. Esa versión suavizada, amputada y/o desfigurada es la que ha visto un servidor, por lo que por mucho que me moleste, no puedo afirmar que la versión "sin censura" sea mejor; tampoco, si así es una digna alternativa a las dos hechas por Del Toro.

Sospecho que no, que no habrá mucha diferencia aunque si pueda ser más divertida. Porque en esencia la base es la misma: Una película muy, muy justita que a la que igualmente sus problemas de producción le han pasado factura; una película muy, muy justita que a diferencia de las dos de Del Toro, no transmite más pasión que la rutina del cumplimiento de un deber. El de un profesional que sabe estar, como sabe que sólo está de paso (a la habitación de hotel...) y lo que digan después, que se lo digan a la mano que le ha dado por firmar cheques con tanta alegría (y poca vergüenza).

Sea como fuere, esta nueva 'Hellboy' que llega a España lo hace como un proyecto maldito cuya fama, esté o no justificada, está tan por encima de sus escasos logros o méritos como película que todo lo demás es lo de menos porque sucumbir, va a sucumbir igual. Máxime, cuando encima le quitas sus dos principales reclamos, la sangre y la violencia. Máxime, en la era de la información, el internet, el hablar por hablar y los fans tocapelotas. Esto es, en una época en la que a los bocazas, charlatanes y manipuladores se les coge mucho antes que al caballo del malo.

'Hellboy' no es que no sea una gran película, sino el resultado de una serie de decisiones erróneas que en ocasiones se ceban con algunos proyectos en particular (me viene a la cabeza 'Jonah Hex', por ejemplo). Pero además negarle la mayor de esta manera viene a ser la puntilla que vuelca el vaso. Porque además, se nota, porque además, se sabe. Porque además Del Toro nos cae mejor que Neil Marshall, realizador cuyo cuestionable comportamiento durante el rodaje no obstante, vista esta versión para críos de la película, se puede llegar a entender... e incluso justificar.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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