'Whistle: El silbido del mal' - Uno a uno
Del director de 'The Hallow' y 'La monja'.
Con estos dos antecedentes, no es que fuera aconsejable esperar demasiado de 'Whistle: El silbido del mal'. Aunque con películas como la presente, siempre me viene a la cabeza un comentario que leí en una ya extinta revista sobre 'Horizonte final', hace la friolera de casi 30 años: "Al menos, su director se esfuerza en mantenernos entretenidos".
Siento debilidad por aquella película, de cuando en efecto Paul W.S. Anderson se esforzaba. Como ahora se esfuerza Corin Hardy, más como en 'The Hallow' que como en 'La monja', en un título que remite a esas sencillas producciones de serie B del siglo pasado que al igual que también la reciente 'Primate', sólo se esforzaban en mantenernos entretenidos.
Por cumplir de buena gana, valiéndose de una fórmula con sabor añejo a la que le añaden una capa de pintura (roja). Es, básicamente, lo que hizo Johannes Roberts en 'Primate', lo que hace Hardy en 'Whistle: El silbido del mal': Dos propuestas bastante resultonas, siempre y cuando partamos de una ambición realista con sus respectivas pretensiones.
Unas pretensiones que no pasan por reinventar la rueda, sino en hacerla girar con la suficiente convicción como para, en efecto, tenernos muy entretenidos. De hecho 'Whistle: El silbido del mal' podría ser un remake, si es que no lo es: Su guión tiene un halo claro a déjà vu, como lo tienen todas las películas en las que su reparto va muriendo uno a uno.
Así de simple, y de pragmático impulsado por unos ataques (y muertes) filmadas con una (sangrienta) gracia equiparable a la de la saga de 'Destino final'. Así de simple, y de eficaz, en una película de la vieja escuela, y a la vieja usanza cuyo principal valedor es su propia honestidad como una serie B que por encima de su formulismo obvio y evidente, funciona.
Puede que no tan bien como en 'Primate', dada su rendición sin condiciones a un formulismo tan vacío, artificioso y gratuito que no deja huella; más, Hardy se esfuerza para que al menos lo importante, sus escenas "de impacto", causen, de verdad, el debido impacto y tiren del carro como es menester. De una manera sencilla, simple, directa. Sota, caballo, rey.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


