'Climax' - Larga vida a la Reina
A mediados de los 90, veinte jóvenes bailarines se reúnen para ensayar durante tres días en un apartado internado en desuso. Después de realizar su último baile en común, comienzan a festejarlo con una fiesta alrededor de una gran fuente de sangría. Pronto, la atmósfera se vuelve eléctrica y una extraña locura los atrapa uno a uno a lo largo de toda la noche.
Les parece obvio que han sido drogados, pero no saben por quién... por qué... o siquiera si es cierto que han sido drogados.
Y lo que se prometía como la mejor película de la saga 'Step Up', de pronto, se transforma en una película de Gaspar Noé. En una buena película de Gaspar Noé, que no es poca cosa para quien le conozca. Un comienzo arrollador -en plano secuencia- que inevitablemente provoca, primero, la sensación que va a menos; y segundo, que nunca termina de explotar.
Porque, en realidad, toda la película es una abrumadora onda expansiva de su primera escena, en la salud y en la enfermedad, en la que contenido y forma van de la mano. Un continuo estado de trance que intenta hacer honor a su título; tal vez de manera algo superficial, pero no por ello con menos intensidad que una de esas noches en las que uno sale a darlo todo.
O al menos, hace como si lo estuviera haciendo.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


Tal y como está concebida es obvio que no necesita ni pretende profundizar en el desarrollo de los personajes, respecto a la escena inicial coincido en que es buena pero si generalizamos hay otras que me han gustado mas a lo largo del año.
Aunque en 'Dragged Across Concrete' hay una escena muy, muy potente que debería optar a serlo también.