Buscador

Twitter Facebook RSS

'El justiciero' - De la ciudad

Vía El Séptimo Arte por 28 de marzo de 2018
Imagen destacada

Bruce Willis haciendo de Charles Bronson y Eli Roth haciendo de Michael Winner en un remake de una película de los años 70, y también muy pero que muy de los años 70 producida a rebufo del éxito de 'Harry el sucio'. Pero de igual modo que Bronson y Winner, Willis y Roth tampoco son Clint Eastwood y Don Siegel. Como tampoco el mundo de hoy en día es aquel mundo tan en teoría, lejano... tan en la práctica, igual de controvertido.

Dejando de lado lo anacrónico y reaccionario que resulta hoy en día una película de estas características, que no les engañe su paso por los cines de este o de cualquier otro país: 'El justiciero' viene ser el mismo tipo de película a la que se ha vendido en los últimos años Bruce Willis quién, al igual que el propio Bronson, tiene tantos títulos de mérito como tantos son olvidados por culpa de los Paul Kersey de su filmografía.

Nada nuevo bajo el sol, ni se intenta ni se pretende. Ni está ni se le espera. Y aunque la mona se viste de seda, de mona se queda aunque no sea mona ni de seda. Willis está de vuelta de todo y Roth para lo que le echen, y gracias, y a poner la mano. 'Yo soy la justicia', parte 24, Kersey se va al espacio (como Jason Voorhees). 'El justiciero' es justo lo que están pensando que es, una más a confundir en nuestra cabeza con otras tantas.

Una más en el sentido de torcer el gesto mientras se dice y sobre todo, sin la gracia de esos violentos años 70 que le venían como anillo al dedo, ni el talento para retorcer el leitmotiv vengativo como lo hicieron James Wan y Kevin Bacon en 'Sentencia de muerte'. Un remake sin oficio, beneficio, encanto o mala baba que por el camino se ha quedado en/sin pelotas, y en/sin ninguno de los argumentos que hicieron al original ser algo.

Y es que esta producción no aporta nada, ni ofrece alguna alternativa que dote de sentido la existencia de un remake sin orgullo y una película con poco sentido común. Un pim, pam, pum inofensivo y vulgar, vulgar y corriente, corriente y moliente y a la postre aburrido por el que desgraciadamente acabaremos recordando a quien un día, un buen día fue ese John McClane capaz de inflar a hostias a todos los Paul Kersey de Nueva York.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


Temas relacionados

< Anterior
Siguiente >

Noticias relacionadas

Elseptimoarte.net utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia con el sitio web. Al continuar con la navegación consideramos que acepta su uso. Mira nuestra política de privacidad