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'En realidad, nunca estuviste aquí' - Un clásico instantáneo

Vía El Séptimo Arte por 21 de noviembre de 2017
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Joe es un ex marine y ex agente del FBI, solitario y perseguido, que prefiere ser invisible. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político comunicándole que su hija ha sido secuestrada... Lynne Ramsay retrata a un protagonista demoledor y psicológicamente perturbado que salva a otros pero es incapaz de salvarse a sí mismo.

Hay cosas que nos son más propicias que otras. Sin dejar de ser una cuestión de gustos, también lo es de afinidad. Algo que conviene tener presente a la hora de valorar una opinión como por ejemplo, la mía. La de quién ha tenido la oportunidad de ver 'En realidad, nunca estuviste aquí' dos veces ya, primero en el festival de San Sebastián y después en el de Sitges, siendo esta la segunda película que un servidor ha disfrutado en dos festivales distintos.

Hay cosas, también películas que nos son más propicias que otras. Sobre el papel, por ejemplo, 'En realidad, nunca estuviste aquí' lo tiene todo a favor para gustar a un servidor. Y efectivamente, así es. Además, lo bastante como para situarse fácilmente entre lo mejor de lo que llevamos de año a poco más de un mes de que este acabe. Cuestión de gustos, pero también una cuestión de afinidad. Pero en cualquier caso, a su vez, una cuestión de calidad.

La de la propia película, que no por casualidad justifica la presencia en la misma de un auténtico monstruo (de la interpretación) como Joaquin Phoenix. Muchos citarán 'Drive' a su paso, porque son jóvenes, es la moda o Google les ha martilleado la memoria; aunque un servidor, con los últimos resquicios de la suya, prefiere acordarse de aquellos lejanos años 70, de aquellos títulos como 'Taxi Driver', 'Hardcore', 'Marathon Man', 'Harry, el sucio', 'The Driver'...

Un thriller áspero, seco, intenso y oscuro con claras reminiscencias a esa pesadumbre, espiritual y narrativa de los años 70 (de nuevo presente en la sociedad), y en no menos clara sintonía con ese 'Solo Dios perdona' de NWR que habría que comenzar a reivindicar en detrimento de 'Drive', ya que estamos. Puro nervio, nada de grasa, y ese mismo sentido de la violencia más espiritual que gráfica presente en cada fotograma de títulos como 'Pulp Fiction', por ir a lo fácil.

Un chute de adrenalina deslumbrante en lo afinado, y en lo atinado de su inquietante manierismo extremo. En lo afinado, y también en lo atinado de su concisión narrativa. Tan esteticista, inmaculada y post-moderna como para poder acusarle de ser una película vacía, hueca o artificiosa... que también, y por qué no, como a su vez contundente en su rotunda sencillez; en lo directo y visceral de un deambular narrativo que apela a una respuesta emocionalmente primaria.

Hay películas que nos son más propicias que otras. Sin dejar de ser una cuestión de gustos, también lo es de afinidad. Pero en cualquier caso, a su vez, siempre, una cuestión de calidad narrativa. La de 'En realidad, nunca estuviste aquí', un peliculón con marchamo de clásico. De filme de culto "con el que empalmarse" del estilo a, como reza el eslogan más fácil, oportuno y comercial ya convenientemente impreso en su cartel, títulos como 'Taxi Driver' o 'Drive'.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


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