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'He-Man y los másters del universo' - Honor entre juguetes

Vía El Séptimo Arte por 02 de junio de 2026
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Vamos a pasárnoslo bien.

Como si fuésemos adultos jugando con... muñecos.

Como si fuésemos adultos... aún con complejos.

Partamos por la base: Llevar al cine una marca como la presente no es que sea, precisamente, una empresa fácil. Es complicado, por no decir imposible no caer, aunque sólo sea un momento en algún tipo de ridículo. Las cosas como son: No es algo que nos lo podamos tomar demasiado en serio... que es lo que hace en gran parte Travis Knight, aunque sin llegar a por ejemplo el nivel de 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'.

¿He mencionado 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'? Sí, lo he hecho. Y con sumo gusto. Para alguien como un servidor que -con buen gusto- disfrutó tanto de aquella, su recuerdo sigue estando muy presente... aunque a pesar de lo que pueda haber sugerido de forma capciosa, no, 'He-Man y los másters del universo' no llega al mismo nivel de disfrute que la película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein...

(... cuya secuela, sí me apuras, ya deberíamos de haber visto).

(En fin, centrémonos).

Sí, pero no. Llega, y al mismo tiempo no termina de llegar. Y es que este nuevo He-Man parece (o se siente) más obligado que aquella a funcionar como un blockbuster con conciencia. Esto es, a no tomárselo tan a broma... aunque en efecto, sea para tomárselo a broma... como, de hecho, hace muy a menudo. Pero, maldito pero, no siempre, siendo una de esas producciones con un ansia de poder equiparable al de un niño.

No me malinterpretéis: No hablo de rollos wokes o cosas de ese estilo (aunque a Skeleton se le escape algún que otro doble sentido que sin duda no pasará desapercibido para los adultos...). He-Man, mayormente, sigue siendo He-Man. Pero por decirlo de alguna manera, Knight (o Amazon) no se atreve a abrazar el concepto con la misma determinación que, por ejemplo, 'Scary Movie' abraza el absurdo inherente a su existencia. 

Como el que está en un boda, y no se desmadra por miedo al que dirán de él mañana. 'He-Man y los másters del universo' es una de esas grandes y caras producciones que intentan abarcar más de lo que pueden apretar, tal vez algo hinchadas por la aparente necesidad de competir en ligas superiores. Siguiendo con el ejemplo de la boda, el que en una intenta ejercer a la vez de amigo, novio, familiar, padre o de lo que le echen.

Uno no puede evitar pensar en una película de tres horas reducida a no mucho más de dos. A su favor, que a sus posibles inconsistencias -por ejemplo de tono- no se les da tiempo de caer en el ridículo; en contra, que todo sucede de manera un tanto atropellada que tampoco hay tiempo para que respiren sus bondades. O para que los muchos personajes convocados no queden reducidos a poco más que cosplays (muy logrados eso sí).

No hay mal que por bien no venga, y al final se acaba imponiendo la diversión. Ese "vamos a pasárnoslo bien" del principio. Es posible que no se abandone al exceso que demanda, pero también que su relativa y apelotonada mesura hace que nada en ella agote a lo largo de dos horas (y pico) que no parecen más de dos horas. Que, aún a pesar de algunos pesares (o inconsistencias), nada tenga tiempo de llegar a herirla de gravedad.

'He-Man y los másters del universo' es, ciertamente, como un episodio de dos horas de la famosa serie de los 80. Una aventura veraniega de buena presencia audiovisual -aun sin grandes lujos o excesos- a la que, si bien, le perjudica no apostar por aquella entrañable sencillez ochentera, a su vez, le beneficia le ligereza a la que inevitablemente se ve abocada; de manera un tanto tosca, pero también irremediablemente simpática.


Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

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