'He-Man y los másters del universo' - Honor entre juguetes
Vamos a pasárnoslo bien.
Como si fuésemos adultos jugando con... muñecos.
Como si fuésemos adultos... aún con complejos.
Partamos de la base: llevar al cine una marca como la presente no es que sea, precisamente, una empresa fácil. Es complicado, por no decir imposible, no caer, aunque sólo sea un momento, en algún tipo de ridículo. Las cosas como son. No es algo que nos lo podamos tomar demasiado en serio... que es lo que hace en gran parte Travis Knight, aunque sin alcanzar el nivel de chispa de 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'.
¿He mencionado 'Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones'? Sí, lo he hecho. Y con sumo gusto. Para alguien como un servidor que -con buen criterio- disfrutó tanto de aquella, su recuerdo sigue estando muy presente... aunque a pesar de lo que pueda haber sugerido de forma capciosa, no, 'He-Man y los másters del universo' no llega al mismo nivel de disfrute que la película de John Francis Daley y Jonathan Goldstein...
(... cuya secuela, si me apuras, ya deberíamos de haber visto).
(En fin, centrémonos).
No, pero casi. Llega, y al mismo tiempo no termina de llegar. Y es que este nuevo He-Man parece (o se siente) más obligado que aquella a funcionar como un blockbuster con conciencia. Esto es, a no tomárselo tan a broma... aunque en efecto, sea para tomárselo a broma... como, de hecho, hace muy a menudo. Pero, maldito pero, no siempre, siendo una de esas producciones con un ansia de poder equiparable al de un niño.
No me malinterpretéis. No hablo de rollos "wokes" o cosas de ese estilo (aunque a Skeleton se le escape algún que otro doble sentido que para los adultos no pasará desapercibido...). He-Man, mayormente, sigue siendo He-Man. Pero por decirlo de alguna manera, Knight (o Amazon) no se atreve a abrazar el concepto con la misma determinación que, no sé, por ejemplo 'Scary Movie' abraza el absurdo inherente a su existencia.
Como el que está en un boda y no se desmadra por miedo al qué dirán de él mañana. 'He-Man y los másters del universo' es una de esas grandes y caras producciones que intentan abarcar más de lo que pueden apretar, tal vez algo hinchadas por la aparente necesidad de competir en ligas superiores. Siguiendo con el ejemplo de la boda, el que en una intenta ejercer a la vez de amigo, novio, familiar, padre o de lo que le echen.
Uno no puede evitar pensar en una película de tres horas reducida a no mucho más de dos. A su favor, que a sus posibles inconsistencias -por ejemplo de tono- no se les da tiempo de caer en el ridículo. En contra, como todo sucede de forma un tanto atropellada, tampoco hay tiempo para que respiren sus bondades. O para que los muchos personajes convocados no queden reducidos a poco más que cosplays (muy logrados, eso sí).
No hay mal que por bien no venga, y al final se acaba imponiendo la diversión. Ese "vamos a pasárnoslo bien" del principio. Es posible que no se abandone al exceso que demanda, pero también que su relativa y apelotonada mesura hace que nada en ella agote a lo largo de dos horas (y pico) que no parecen más de dos horas. Que, aun a pesar de algunos pesares (o inconsistencias), nada tenga tiempo de llegar a herirla de gravedad.
'He-Man y los másters del universo' es, en esencia, como un episodio de dos horas de la famosa serie de los 80. Una aventura veraniega de buena presencia audiovisual -aun sin grandes lujos o excesos- a la que, si bien, le perjudica no apostar por aquella entrañable sencillez ochentera, a su vez, le beneficia le ligereza a la que inevitablemente se ve abocada, de manera un tanto tosca, pero también irremediablemente simpática...
... además de, por supuesto, los numerosos y divertidos guiños hacia el material de origen, entendiendo la nostalgia inherente con un compadreo referencial tan bienvenido como irresistible (a poco que uno abandone sus complejos).

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex





Además me encantó ir al cine y ver que todos los que estábamos ya peinábamos canas y ver a esa gente emocionarse tanto como para subir los brazos y estar a punto de gritar "yo tengo el poder", ver cómo se reían, como soltaban un OHHHHH cuando salía algún personaje, oír decir a un hombre "acabo de volver a los 10 años" y ver que mi marido no se quitó la sonrisa mientras duró la peli y varias horas después.Ha sido una de las veces que más me ha gustado estar en una sala de cine. Lástima que estas películas ahora no hacen caja y pasará igual que con Dragones y mazmorras ( que también me encantó), que no habrá segunda parte y seguramente tardarán en volver hacer películas así. Esta es de esas pelis que veré varias veces.
Yo no estaría tan seguro. Hablamos de una película de Amazon, si lo peta en Prime Video es más que posible que sí hagan la secuela. Otra cosa es que se estrene directamente en la plataforma y no en salas...
Es 'Thor: Ragnarok' trasladado a la licencia de 'Masters del Universo'. Lo bueno que saca de ahí es un sentido del humor auto paródico y desvergonzado, lo malo una estructura narrativa que a estas alturas de la vida da una pereza que lo flipas: el poder está dentro de ti, no en la espada, tu eres el elegido, cree en ti mismo, etc. Acaba haciéndose un poco monótona por culpa de eso, aunque en general es entretenida hubiese agradecido que saliera de ese patrón tan quemado.
Por lo demás, tiene unas escenas de acción resultonas, un discurso sobre los diferentes tipos de masculinidad sorprendente para un blockbuster y varios temazos bien utilizados. No es ninguna maravilla pero para lo que a priori esperas de una adaptación al cine de 'Masters del Universo' está decente.