Buscador

'La Odisea' - Vacaciones en el mar

Vía El Séptimo Arte por 15 de julio de 2026
Imagen destacada

Christopher Nolan es un cineasta con un estilo muy marcado al que todas sus películas se adaptan sin excepción. Puede que porque Nolan no es tonto... y es demasiado consciente de sus limitaciones como director. Unas limitaciones que en 'La Odisea' quedan más expuestas que nunca, en la que es la primera vez en la que sus carencias amenazan seriamente con terminar imponiéndose a sus virtudes. Ahí, ahí anda la cosa, como demuestra que la historia más épica a la que se ha enfrentado derive en su película que menos épica transmite.

Nolan es un cineasta que para entendernos, le gusta matar moscas a cañonazos. Un cineasta en verdad un tanto tosco que actúa como una suerte de martillo pilón. Insistente, implacable, incansable. Esto no es de por sí un problema, como prueba que se haya convertido en la mayor estrella del cine mundial. Aún más incluso que Santiago Segura. Porque lo que hace, lo sabe hacer como nadie. No se trata de perfección, sino de arrollar. De una intensa visceralidad populista. De no dejar pensar a un espectador al que sólo se le pide que reaccione.

De salir a comerse el campo y a los rivales como Mollejo (con o sin pelota). 

De ahí el montaje atropellado, la narrativa no lineal, la premura perenne de cada acción, la omnipresente y atronadora banda sonora, la insistencia en los efectos prácticos o en rodar en IMAX... la recurrencia de famosos para dotar de algo de vida a personajes rara vez con margen para no ser más que engranajes de ese mecanismo de relojería que Nolan considera es un guión, si no es directamente como un truco de magia. Algo que en 'La Odisea' se tensiona, más aún que en 'Oppenheimer' hasta el borde de la fatiga, de la pesadez, de la renuncia. 

Suena realmente atrevido poner en duda la capacidad de Nolan como director, lo sé. No como guionista, sino como un narrador y/o director un tanto basto que se escuda hábilmente en un fin que le justifique el medio. No hay mejor defensa que un buen ataque, en especial si no se te da bien contemporizar. En resumen, se trata de hacer valer tus virtudes, no tus carencias. Algo que en 'La Odisea' no termina de lograr, ya no sólo con la rotundidad que nos tiene acostumbrados. Quizá, porque no termina de hacer suya esta "odisea" griega de Homero.

Quizá, porque en el intento le queda algo "a medias" que no termina de ser, ni tan suyo ni de Homero. No deja de ser un relato ajeno, referenciado miles de veces y de sobra conocido que Nolan, con su "realismo en IMAX", irónicamente, despoja de una epicidad y una bravura "a medias" de la epopeya aventurera y el drama psicológico que no cuaja en su entrecortada pulsión suspensoria. Nolan es, y no es respetuoso con Homero, de forma intermitente y arbitraria sin terminar de definir la película como un todo que reme a favor de la corriente.

Tampoco de la suya, siendo a ratos tan consistente como inconsistente a la hora de conjugar la película de Nolan que necesita ser, con la adaptación de Homero que quiere ser. Una película que además adopta una pose huérfana de alma de "Anglosajones por el mundo", donde el dinero parece haberse ido en las vistas y en un reparto femenino que a excepción de Anne Hathaway, no suman ni cinco minutos en total (de casi tres horas). A Ridley Scott le das este dinero y además te rueda 'El último duelo' (aprovechando que Matt Damon ya está por ahí).

Al igual que en 'Oppenheimer', en 'La Odisea' buena parte de las decisiones creativas parecen un compromiso y/o obligación que ir tachando de una lista, no necesariamente con pasión y alegría. Algo, además, de un artificio mecanizado y gris un tanto teatral reforzado, de hecho, por la desnaturalizada cabezonería de un impostado "realismo en IMAX" que sabotea sus momentos de fantasía a lo Ray Harryhausen. Un empecinamiento "en lo práctico" que condiciona tanto su puesta en escena, que esto deriva en una torpeza tan obvia como molesta.

Y es que 'La Odisea' expone más que nunca los puntos débiles de Nolan, en una película que para cuando termina no deja ni un momento, ni una sola imagen ni acorde musical para el recuerdo. Casi tres horas de un déjà vu irregular, de intensidad desigual y con claros problemas de ritmo al borde de la fatiga, de la pesadez, de la renuncia. Aguanta porque es Nolan, porque es Homero, porque es Damon. Pero sobresale tan poco por sí misma, que casi parece la innecesaria versión extendida de 'El regreso de Ulises' (con una hora y odisea de más).

 

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

 

'Oppenheimer' - Cómo aprendí a preocuparme y dejar de amar la bomba

 

'Tenet' - Así de fácil, así de sencillo

 

'Dunkerque' - Como amantes en la cama

 

'Interstellar' - Rabia, rabia contra la agonía de la luz

 

'El caballero oscuro: La leyenda renace' - Grande Nolan, muy grande

 

'Origen' - Dicen por ahí... 

 

'El caballero oscuro' - Soy un agente del caos

Temas relacionados

< Anterior
Siguiente >