'Hugo 24' - De Madrid al cielo
Una historia de paso a la madurez, de transición a la vida adulta encapsulada en 24 frenéticas horas. Es una película sobre la confianza, sobre el amor, sobre la pérdida y el abandono; la "criptonita" de un joven de sólo 24 años con miedo, problemas de apego, rabia y un futuro incierto, luchando por salir adelante con la debida urgencia del momento.
Sobrevivir a contrarreloj, a contrapelo.
Con el distrito madrileño de Tetuán como un personaje más. Una coctelera donde todo se agita rápido para meter presión. Una historia de clase obrera, de la subida de los precios de los pisos sin ningún tipo de correlación con la subida del sueldo mínimo. De la lucha y los estragos realizados para pasar el mes para un gran sector de la población...
Luc Knowles progresa adecuadamente con su segunda película sobre jóvenes que miran al futuro con la angustia de no tener ninguna garantía. La vida ya no es sota, caballo, rey. Uno más uno ya no son dos. Vivir cada día se parece más a sobrevivir. Una guerra que Knowles enmarca en esa ciudad de Madrid que uno quiere tanto como tanto la odia.
Para ello reincide en el naturalismo casual, cámara en mano y luz natural de 'Libélulas' marcado, al igual que en aquella, por la complicidad de su dupla protagonista. En 'Hugo 24' matizado por la urgencia opresiva del momento y la asfixia del marco urbano, aunque no por ello resulte menos esteta que su ópera prima; si acaso, más depurada.
Y es que dentro de su pretendido realismo social, también encontramos un ansia por "molar" ya presente en el primer filme de Knowles. Ser auténtico y combativo sin dejar de ser mono, adoptando como propias las refinadas formas del cine indie sobre adolescentes de finales de los 90 que sólo parece adquirir "verdad" a través de su reparto.
Si acaso más depurado, por el contexto urbano y/o la urgencia temporal. Y es que al igual que 'Libélulas', bajo su enérgica apariencia contestataria 'Hugo 24' tampoco se acaba de sentir del todo auténtica. El fondo y el marco sin duda lo son, las intenciones puede que también lo sean; pero la foto sigue pareciendo más un posado que un robado.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex


