'La Gradiva' - El alboroto
La ópera prima de Marine Atlan sigue a una clase de estudiantes de secundaria franceses en su viaje de fin de curso a Nápoles y Pompeya, donde según su sinopsis oficial "la fuerza de la juventud se enfrentará a este mundo detenido en el tiempo, y poco a poco, sus deseos emergerán con una intensidad inesperada empujándolos hacia una fractura irreversible".
Y así durante dos largas horas (y pico) que podrían haber sido una más o una menos, sin que tampoco tuviera por qué cambiar demasiado la cosa. O sí.
Quien sabe.
Es innegable la naturalidad orgánica que le imprime la directora al conjunto o de todo el reparto, como al mismo tiempo que en gran medida 'La Gradiva' es pura y simple divagación. Que su retrato de la adolescencia nos pueda parecer más o menos certero, más o menos farragoso puede depender de lo mucho o poco que se nos hagan bola sus medias tintas, su tibieza y/o su mesura.
Aunque cuanto menos, cabe apreciar (y respetar) el empeño de Atlan en, dentro de su pretendida dispersión inconcluyente, rehuir los clichés... por más que recurra a uno para ponerle un fin que (le) justifique los medios.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex
