'La oveja Shaun: Misión calabaza' - ¡Ovejas party!
Podría ser la mejor de las tres. O podría no serlo. Da lo mismo, que lo mismo da: Aardman y Shaun llevan, en cualquier caso, tres de tres. A cada cual de las tres más o menos igual de satisfactoria.
Al igual que las dos anteriores, 'La oveja Shaun: Misión calabaza' es, cojan aire, un encantador y estilizado placer en stop-motion para todos los públicos que funciona con la fluidez y el entusiasmo narrativos de los mejores y más logrados trabajos del estudio de animación británico.
Sí, exacto, los de 'Chicken Run' o 'Wallace y Gromit'.
Una película (y con ella una trilogía) que funciona con la envidiable y modélica consistencia de a quien siendo ya adulto -según pone al menos en su DNI- le hacen sentir, de nuevo, como un chiquillo durante 80 trepidantes minutos que no conceden prácticamente ningún respiro.
Por más que probablemente, de aquí a un tiempo, no me vaya a acordar gran cosa de 'La oveja Shaun: Misión calabaza'. Como a decir verdad, tampoco me acuerdo ya de gran cosa de 'La oveja Shaun. La película' o 'La oveja Shaun, la película: Granjaguedon'. Pero sí de Shaun.
Y por supuesto de la calidez absurda y nostálgica de Aardman, más un refugio emocional gracias a películas como las de esta trilogía ovina que uno, en virtud del inmortal asombro cinético, puede recuperar las veces que quiera, que su característica mezcla de costumbrismo británico, slapstick extremo y una profunda ternura que se siente casi como un abrazo siempre va a funcionar con la energía, ingenuidad e inocencia de las primeras veces.
He's Shaun the sheep, he's Shaun the sheep,
He even mucks about with those who cannot bleat,
Keep it in mind, he's one of a kind!
Oh, life's a treat with Shaun the sheep.
He's Shaun the sheep, he's Shaun the sheep,
He doesn't miss a trick or ever lose a beat,
Perhaps one day, you'll find a way!
To come and meet with Shaun the sheep...

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex







